En entredicho seguridad turística en Costa Rica

Carolina Silva, joven de nacionalidad argentina de 29 años de edad fue asesinada en una playa de ese país centroamericano el jueves último

Carolina Silva, joven de nacionalidad argentina de 29 años de edad fue asesinada en una playa de ese país centroamericano el jueves último

La seguridad turística volvió a estar en entredicho en Costa Rica, luego del asesinato el jueves en una playa de Costa Rica de una joven de nacionalidad argentina, Carolina Silva, de 29 años de edad.

La muerte de la suramericana, asesinada por dos delincuentes de un balazo en la cabeza para robarle su computadora portátil, se sumó a la de otro joven estadounidense, muerto hace pocos días por un custodio de una finca.

Una pareja de pensionados franceses desapareció en marzo pasado mientras pasaban sus vacaciones en el país e igual suerte corrió el periodista inglés Michael Dixon, de quien nunca se supo más desde octubre, tras su estancia en Tamarindo, una de las playas más populares de Costa Rica.

Drogas, problemas sociales, desempleo, alcoholismo se han convertido en flagelos en el pequeño país centroamericano de 4,8 millones de habitantes.

En Limón, en el atlántico, también fue asesinada una turista estadounidense años atrás, lo mismo que otra en Golfito, en la zona sur. Estos hechos provocaron que países como Estados Unidos y Gran Bretaña han hecho llamados de alerta a sus ciudadanos acerca de las precauciones que deben adoptar al viajar a Costa Rica.

Según cifras de la policía, se registran al menos unas 30 denuncias al mes por hurtos a turistas extranjeros en Costa Rica.

Más del 50 por ciento del turismo que viene a Costa Rica, país que ha logrado vender su imagen en el exterior como un “país verde y defensor del medio ambiente”, proviene de Estados Unidos. Otro gran porcentaje procede de Europa, en especial de países como Alemania y España.

Jason Alvarado, de la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR), abogó recientemente porque el gobierno vuelva la mirada al sector, uno de los más golpeados por la crisis financiera internacional. En declaraciones a un noticiero de televisión local, clamó por que las autoridades hagan esfuerzos para presentar al país ante el mundo como “un destino turístico seguro”.

Pero lo que prevalece en el momento son las palabras del embajador de Argentina en Costa Rica, Juan José Arcuri, que se refirió al crimen de Silva diciendo: “Lo que sucedió es horroroso, inaudito e inadmisible”.

Las autoridades del país se muestran preocupadas por acciones de la delincuencia contra turistas extranjeros porque “empañan” la imagen de Costa Rica como un “país remanso de paz”, como también se le promociona en el extranjero.

Ya en 1996, la pequeña nación fue sacudida por el secuestro de una turista alemana, Nicola Fleuchaus, y de la suiza Susana Sigfried, cuando pasaban el fin de año en un hotel de montaña en Boca Tapada de San Carlos. Ambas fueron raptadas por un comando armado de nicaragüenses.

Las dos extranjeras permanecieron en poder de la banda durante 71 días, tras lo cual fueron liberadas a cambio del pago de un jugoso rescate.