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Ollanta Humala batallará este domingo por la victoria en elecciones peruanas

Se declaró partidario de la unidad latinoamericana más allá de la diversidad política

Ollanta Humala
Ollanta Humala batallará por la victoria en elecciones peruanas. | EFE

Redacción Central |

Se declaró partidario de la unidad latinoamericana más allá de la diversidad política

La unidad latinoamericana, por encima de la diversidad política, tendrá un lugar estelar en la política exterior de Ollanta Humala, si los peruanos lo eligen este domingo  Presidente con un mandato de cinco años.

Así lo señaló el líder nacionalista en una breve entrevista con Prensa Latina, en la que se mostró sereno, distentido, de buen humor y seguro de que obtendrá la victoria  sobre la conservadora Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, preso por corrupción.

Ambos competirán en una segunda y definitiva vuelta electoral, a la que llegaron por haber ocupado los dos primeros lugares, con amplia ventaja para el candidato entrevistado.

El exoficial del Ejército que encabezó una rebelión incruenta contra el gobierno de Alberto Fujimori  en octubre de 2000, respondió las preguntas sin asomo de cansancio, pese a lo agotador de la campaña electoral y con la energía de quien no bebe, ni fuma, ni cultiva el sedentarismo.

Sobre las relaciones con los principales países de América Latina, Humala  dijo que se propone afianzar vínculos políticos y económicos con todas las naciones del área.

“Sin ideologizar las relaciones, vamos a desarrollar con todos una agenda positiva y vamos a trabajar con entusiasmo por la unidad latinoamericana”, señaló.

En torno a sus afinidades con Brasil, señaló que ese país ha conseguido en forma ejemplar el crecimiento económico con inclusión social, pero anotó que su realidad es distinta a la peruana.

Fue cauto y parco al referirse al acuerdo de integración bajo parámetros neoliberales pactado recientemente por los gobiernos de Chile, Colombia, México y Perú y pendiente de la elaboración y la firma de un tratado.

Señaló solamente que todos los acuerdos internacionales de ese nivel, según la Constitución, deben ser debatidos por el Congreso, y ratificó que en el ámbito integracionista su prioridad es fortalecer la Unión de Naciones de América del Sur (Unasur).

Humala desestimó en forma rotunda las recurrentes acusaciones conservadoras de intervención foránea en cada conflicto social que se produce en Perú, lanzadas otra vez durante la reciente protesta de la región surandina de Puno contra las actividades mineras y petroleras que contaminan y afectan la agricultura y la ganadería.

En ese conflicto, políticos y medios de prensa conservadores afirmaron que había presencia de supuestos agitadores bolivianos.

“El pueblo peruano no necesita la “asesoría técnica”  ni el apoyo de nadie; es un pueblo valiente, batallador y experimentado en la lucha”, dijo, a tiempo de ratificar que, si es elegido, buscará solución a ese y otros 250 conflictos sociales pendientes, mediante el diálogo y la consulta a las comunidades.

Acerca de la posibilidad de un fraude que, aprovechando un resultado estrecho, favorezca a su contendora, Humala señaló que hay que respetar y defender la voluntad popular y reitero que hay “indicios razonables” de que el gobierno se ha parcializado con Fujimori.

Para Humala, prueba de ello son las denuncias periodísticas sobre el uso de los servicios de seguridad para intervenir sus teléfonos y los de su entorno y hasta espiar las conversaciones  en el local de su partido, con equipos de escucha a distancia.

Tal utilización de los servicios de inteligencia y antidrogas solo ha sido posible con la luz verde del gobierno, que niega el espionaje.

El candidato también criticó el uso ilegal, tolerado por el gobierno, según dijo, del cuartel policial donde está la cárcel de Alberto Fujimori, como centro de la campaña proselitista de la hija del preso, lo que también es oficialmente negado.

Al remarcar que su rival pretende restaurar el gobierno corrupto y violador de los derechos humanos de su padre, dijo que plantea las mismas posiciones y tiene el mismo entorno de Alberto Fujimori.

Sobre el origen de su decisión de gobernar su país, confesó que hasta hace poco más de una década su meta era ser jefe del Ejército, pero tras el alzamiento de 2000, su retorno a filas y su retiro militar en 2005, replanteó su proyecto de vida y entró a la actividad política.

Al año siguiente, en 2006, estuvo a punto de ganar la Presidencia, motivado, según afirmó, por el deseo de dar sus hijos y al pueblo peruano un país justo, próspero, seguro y con oportunidades para todos.

(REDACCIÓN LA VOZ DEL SANDINISMO-PRENSA LATINA)

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