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Predicador de EE.UU. provoca reacción enfurecida de afganos al irrespetar libro sagrado

El estadounidense quemó ejemplares del Corán y una marcha de protesta atacó instalaciones de ONU con balance de hasta 20 muertos

Redacción Central |

El estadounidense quemó ejemplares del Corán y una marcha de protesta atacó instalaciones de ONU con balance de hasta 20 muertos

Manifestantes afganos enfurecidos por la quema del Corán por un predicador en Estados Unidos mataron el viernes  hasta 20 funcionarios de la ONU, decapitando a dos extranjeros, durante el asalto a un complejo de la organización en una ciudad del norte de Afganistaán, dijo la agencia Reuters

El ataque contra la ONU fue motivado por Terry Jones, un oscuro pastor estadounidense que, según su sitio web, quemó el domingo un ejemplar del Corán ante medio centenar de personas en su parroquia del estado de Florida.

Jones había amenazado con quemar el Corán el año pasado, pero suspendió sus planes en medio de fuertes condenas internacionales

Un portavoz de la ONU en Kabul confirmó la muerte de siete empleados extranjeros, incluyendo tanto funcionarios como guardias de seguridad.

“Tres funcionarios internacionales de la UNAMA (Misión de la ONU de Asistencia en Afganistán, por su sigla en inglés) murieron y cuatro guardias internacionales de seguridad murieron”, dijo Dan McNorton, portavoz de la misión de la ONU en el país.

McNorton agregó que ningún afgano que trabaja para la UNAMA resultó fallecido, pero aún están investigando el incidente.

Funcionarios de las oficinas de Naciones Unidas en Nueva York dijeron previamente que la cifra final podría ascender hasta a 20 muertos.

Los atacantes quemaron partes del complejo y treparon muros de protección para tumbar una torre de vigilancia, dijo Lal Mohammad Ahmadzai, portavoz de la policía en la región norte. Cinco de los manifestantes resultaron muertos y al menos 20 heridos.

El gobernador de la provincia de Balkh dijo que la batalla  se extendió durante varias horas y plantea serias dudas sobre los planes de convertir la ciudad en un modelo para la transferencia de la seguridad a las fuerzas afganas.

En una conferencia de prensa, agregó que muchos de los manifestantes estaban armados. Alrededor de 27 personas fueron detenidas en conexión con el ataque, añadió.

La policía y las fuerzas armadas afganas, a quienes la ONU confía la primera línea de defensa, fueron al parecer incapaces de controlar a los atacantes. Tropas alemanas tienen también su base en Balkn y la coalición liderada por la OTAN dijo que ellos recibieron un pedido de ayuda. “Ocho extranjeros murieron y dos fueron decapitados”, dijo Ahmadzai.

Un portavoz de la ONU confirmó las muertes del personal, pero declinó comentar sobre el número de víctimas o sus nacionalidades. El portavoz Kieran Dwyer dijo que el ataque no llevará a la retirada de la ONU de Afganistán.

“Necesitamos asegurar a nuestros colegas en Mazar-i-Sharif. No es cuestión de retirarse. La ONU está aquí para quedarse”, dijo.

Staffan De Mistura, el máximo representante de la ONU en Afganistán, voló a la ciudad para manejar personalmente el asunto.

El jefe de la misión en Mazar-i-Sharif, el ruso Pavel Yershov, resultó herido en el ataque y fue internado en un hospital, dijo la televisión estatal rusa citando a un portavoz de la embajada.

Rusia pidió al Gobierno afgano y a las fuerzas internacionales que “tomen todas las medidas necesarias” para proteger a los trabajadores de la ONU, según un comunicado divulgado por la cancillería después del ataque.

El ministerio rumano de Asuntos Exteriores dijo que información preliminar sugería que un ciudadano de ese país figuraba entre los muertos y condenó el ataque.

El presidente estadounidense, Barack Obama, también condenó el ataque, igual que el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.

Miles de manifestantes protestaron también en la ciudad occidental de Herat y unos 200 en Kabul, pero no hubo violencia en ninguna de las dos.

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