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Primer ministro japonés califica de muy imprevisible situación en central nuclear

Estamos actuando para impedir que la situación empeore pues hay una posible avería en vasija que contiene barras de combustible de un reactor, mientras escapes radiactivos continuan en los cuatro reactores dañados

Naoto Kan
El Primer Ministro japonés, Naoto Kan, dijo este viernes que la situación en la central nuclear de Fukushima es muy imprevisible porque existe una posible avería en la vasija que contiene las barras de combustible del reactor número 3. | Internet

Redacción Central |

Estamos actuando para impedir que la situación empeore pues hay una posible avería en vasija que contiene barras de combustible de un reactor, mientras escapes radiactivos continuan en los cuatro reactores dañados

El Primer Ministro japonés, Naoto Kan, dijo este viernes que la situación en la central nuclear de Fukushima es muy imprevisible porque existe una posible avería en la vasija que contiene las barras de combustible del reactor número 3.

 “Estamos actuando para impedir que la situación empeore. Necesitamos seguir siendo sumamente vigilantes”, dijo Kan en una rueda de prensa.

“Trabajadores de TEPCO, de las Fuerzas de Defensa Civil, de la policía y los bomberos de Tokio y Osaka y otras áreas están arriesgando sus vidas” en la batalla para controlar la situación en Fukushima, dijo el Primer Ministro.

“Es posible que la vasija que contiene las barras de combustible en el reactor 3 esté averiada”, declaró  un responsable de TEPCO.

“Sustancias radiactivas se dispersaron lejos del reactor”, indicó por su parte Hideyuki Nishiyama, portavoz de la Agencia japonesa de Seguridad Nuclear.

La Agencia japonesa de Seguridad Nuclear anunció por otra parte que no descarta la posibilidad de subir el nivel de gravedad del accidente de Fukushima, actualmente 5 en escala de 0 a 7.

Las operaciones para reactivar los sistemas de enfriamiento fueron suspendidas parcialmente tras la irradiación anunciada el jueves de tres empleados que trabajaban en un edificio donde se encuentra la turbina, distinto del edificio del reactor 3, añadió el portavoz de TEPCO.

La Agencia japonesa de Seguridad Nuclear reprochó a TEPCO no haber tomado las medidas necesarias para proteger a sus técnicos que luchan noche y día, al lado de centenares de bomberos y soldados, para evitar una catástrofe nuclear.

Escapes radiactivos continuaban en los cuatro reactores más seriamente averiados, alimentando el temor de una contaminación de la cadena alimentaria y del agua en la región de Tokio, donde viven 35 millones de personas, e inclusive en el extranjero.

La venta de algunas legumbres verdes y de leche cruda en al menos cuatro de las gobernaciones situadas en los alrededores de la central de Fukushima ha sido prohibida, mientras que el agua del grifo ha sido desaconsejada para los niños pequeños en una docena de localidades.

El ministerio de Salud ha reforzado igualmente los controles sobre los peces y mariscos pescados en cercanías de la central.

En Tsukiji, el mercado de pescado más grande del mundo, situado en la bahía de Tokio, la actividad ha disminuido.

El miedo a las radiaciones nucleares se ha extendido también al resto del planeta.

El número de visitantes extranjeros que llegan al aeropuerto internacional de Narita, cerca de Tokio, disminuyó en un 60 % entre el 11 y el 22 de marzo, con respecto al mismo periodo del año pasado. Unos 20 000 extranjeros salieron del país al mismo tiempo.

Estados Unidos, Australia, Canada y Rusia, China y Corea del Sur, así como varios países de Asia y los 27 de la Unión Europea, decretaron controles sobre los productos frescos provenientes del noreste de Japón, que prácticamente no tienen ahora salida en el exterior.

Como un signo del nerviosismo que reina, dos japoneses fueron hospitalizados el miércoles a su llegada a China en un vuelo comercial procedente de Tokio porque presentaban “un grave” índice de radiactividad, anunció el viernes la administración china encargada de la seguridad y la cuarentena.

El número de muertos confirmados después del sismo y el tsunami registrados el 11 de marzo en el noreste de Japón supera los 10 mil, transcurridas dos semanas desde la catástrofe, indicó el viernes la policía japonesa.

Según las últimas estadísticas publicadas el viernes, la policía indicó que 10 035 muertos fueron confirmados y que 17 443 personas están desaparecidas. La cantidad de heridos es de 2 775.

Las operaciones de enfriamiento de los reactores de Fukushima podrían durar al menos un mes más, informó el viernes la TEPCO.

“Todavía estamos evaluando los daños en la central y no podemos fijar la fecha en que funcionarán los equipos de refrigeración. Podría llevar aún más de un mes, quién sabe”, declaró  un portavoz.

La Agencia japonesa de Seguridad Nuclear anunció por otra parte que no descarta la posibilidad de subir el nivel de gravedad del accidente de Fukushima, actualmente 5 en escala de 0 a 7.

Las operaciones para reactivar los sistemas de enfriamiento fueron suspendidas parcialmente tras la irradiación anunciada el jueves de tres empleados que trabajaban en un edificio donde se encuentra la turbina, distinto del edificio del reactor 3, añadió el portavoz de TEPCO.

La Agencia japonesa de Seguridad Nuclear reprochó a TEPCO no haber tomado las medidas necesarias para proteger a sus técnicos que luchan noche y día, al lado de centenares de bomberos y soldados, para evitar una catástrofe nuclear.

Escapes radiactivos continuaban en los cuatro reactores más seriamente averiados, alimentando el temor de una contaminación de la cadena alimentaria y del agua en la región de Tokio, donde viven 35 millones de personas, e inclusive en el extranjero.

La venta de algunas legumbres verdes y de leche cruda en al menos cuatro de las gobernaciones situadas en los alrededores de la central de Fukushima ha sido prohibida, mientras que el agua del grifo ha sido desaconsejada para los niños pequeños en una docena de localidades.

El ministerio de Salud ha reforzado igualmente los controles sobre los peces y mariscos pescados en cercanías de la central.

En Tsukiji, el mercado de pescado más grande del mundo, situado en la bahía de Tokio, la actividad ha disminuido.

El miedo a las radiaciones nucleares se ha extendido también al resto del planeta.

El número de visitantes extranjeros que llegan al aeropuerto internacional de Narita, cerca de Tokio, disminuyó en un 60  por ciento entre el 11 y el 22 de marzo, con respecto al mismo periodo del año pasado. Unos 20 mil extranjeros salieron del país al mismo tiempo.

Estados Unidos, Australia, Canada y Rusia, China y Corea del Sur, así como varios países de Asia y los 27 de la Unión Europea, decretaron controles sobre los productos frescos provenientes del noreste de Japón, que prácticamente no tienen ahora salida en el exterior.

Como un signo del nerviosismo que reina, dos japoneses fueron hospitalizados el miércoles a su llegada a China en un vuelo comercial procedente de Tokio porque presentaban “un grave” índice de radiactividad, anunció el viernes la administración china encargada de la seguridad y la cuarentena.

(Redacción Central La Voz del Sandinismo-Agencias Internacionales)

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