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Sigue preocupante la situación en plantas nucleares japonesas

Mientras persiste la alarma de una gran fuga radiactiva, Francia estima que el gobierno japonés oculta información de lo que realmente sucede y elevó el nivel de peligro existenteMientras persiste la alarma de una gran fuga radiactiva, Francia estima que el gobierno japonés oculta información de lo que realmente sucede y elevó el nivel de peligro existente

Primer ministro japonés Naoto Kan
El primer ministro japonés Naoto Kan pidió el martes a las personas que están en un radio de 30 km a la redonda de la central nuclear de Fukushima 1, dañada por el sismo del viernes, que se encierren y se protejan. | 26noticias.com.ar

Redacción Central |

Mientras persiste la alarma de una gran fuga radiactiva, Francia estima que el gobierno japonés oculta información de lo que realmente sucede y elevó el nivel de peligro existenteMientras persiste la alarma de una gran fuga radiactiva, Francia estima que el gobierno japonés oculta información de lo que realmente sucede y elevó el nivel de peligro existente

La situación en las plantas nucleares japonesas afectadas por el terremoto del pasado viernes sigue siendo preocupante y mientras persiste la alarma de una gran fuga radiactiva, Francia estima que el gobierno japonés oculta información de lo que realmente sucede y elevó el nivel de peligro existente

El primer ministro japonés Naoto Kan pidió el martes a las personas que están en un radio de 30 km a la redonda de la central nuclear de Fukushima 1, dañada por el sismo del viernes, que se encierren y se protejan.

Una tasa de radiactividad superior a lo normal fue medida en la prefectura de Ibaraki, situada entre las de Fukushima, en donde se encuentra una central nuclear accidentada, y la de Tokio, afirmó la prensa japonesa Kyodo.

El incendio del reactor 4 de la central nuclear de Fukushima 1 “al parecer fue apagado”, informaron por otra parte  varios medios de comunicación japoneses.

“El incendio, que estalló en el cuarto piso del reactor 4 aparentemente fue apagado”, dijo la agencia de prensa Jiji, que indicó que “las operaciones de lucha contra el fuego fueron realizadas por el ejército estadounidense”.

“Los bomberos japoneses confirmaron el fin del incendio”, agregó.

El portavoz del gobierno nipón, Yukio Edano, había declarado antes que el reactor 4 se había incendiado debido a una explosión de hidrógeno.

Pese a que el reactor estaba detenido en el momento del terremoto y del tsunami del viernes, “el combustible usado en el reactor se calentó, liberando hidrógeno y provocando una explosión de hidrógeno como las observadas en los reactores 1 y 3”, dijo Edano.

El portavoz del gobierno japonés declaró el martes que el nivel de radiactividad medido en el sitio de la central de Fukushima es peligroso para la salud.

El portavoz, Yukio Edano, explicó que el hidrógeno que ha escapado a la atmósfera estaba cargado de sustancias radioactivas.

Pero “es necesario recordar que el combustible nuclear mismo no es lo que está ardiendo”, declaró Edano.}”Vamos a hacer lo mejor que podamos para controlar cuanto antes el incendio”, agregó el portavoz, que admitió que el nivel de radioactividad medido en la zona de la central era peligroso para la salud.

Otras fuentes apuntan que el reactor número 2 de la central nuclear de Fukushima  a ser inestable pese a la inyección de agua salada en su contenedor secundario para intentar enfriar el núcleo e impedir una fusión que emita radiactividad.

Según el portavoz del Gobierno, Yukio Edano, el reactor “todavía no está estabilizado”, pero no se ha producido un aumento drástico de la ionización.

La empresa operadora de la planta, Tokyo Electric Power (TEPCO), asegura que durante la madrugada se redujo la presión dentro de la carcasa que protege al núcleo y espera que haya subido el nivel del agua después de que las barras de combustible quedaran parcialmente descubiertas ayer.

Si el núcleo comienza a fundirse, provocará una situación de emergencia por fuga de radiación al exterior.

El reactor número 2 de Fukushima sufrió ayer un fallo en una de sus diez válvulas que afectó al sistema de refrigeración, algo similar a lo ocurrido antes de que explotaran los reactores 1 y 3 de la misma central después del terremoto de 9 grados de magnitud del viernes.

TEPCO señaló que la radiación emitida anoche llegó a 3.310 microsieverts, seis veces por encima del nivel legal permitido.

Los operarios de la planta intentan ahora abrir más válvulas con la esperanza de que por una de ellas puedan introducir de nuevo agua salada para refrigerar las varas de combustible y mantener estable el núcleo del reactor.

El jefe de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, calificó este lunes de “improbable” que se produzca en Japón otro desastre nuclear como el ocurrido en Ucrania en la central de Chernóbil, en 1986, pese a que la situación de emergencia nuclear sigue siendo grave.

Ayer el Gobierno nipón pidió a la OIEA el envío de un equipo de expertos después de que se produjese una segunda explosión en la central nuclear de Fukushima –en el reactor número tres– en la que resultaron heridas once personas. Además, el reactor número dos sigue sin refrigerarse.

Japón solicitó además formalmente la ayuda de Estados Unidos en el proceso de refrigeración de los reactores de Fukushima.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto en alerta a su red global de expertos en salud especializados en desastres nucleares. Además, el Gobierno de Naoto ha proporcionado 230  mil unidades de yodo a los centros de evacuación donde se encuentran más de 185 mil  personas, que vivían a menos de 20 kilómetros de esta y otras centrales. El yodo sirve como protector contra el cáncer de tiroides en caso de exposición a elementos radioactivos, por lo que su almacenamiento, al menos como medida preventiva, se ha convertido en un elemento clave en caso de que la situación empeore.

Estados Unidos informó, por su parte, de que 17 soldados estadounidenses que participaban en misiones de rescate a las víctimas del terremoto tuvieron que ser sometidos a un proceso de descontaminación, a causa del escape de radiación registrado en Fukushima. Los militares volaban en tres helicópteros, a unos 100 kilómetros de la planta, cuando los detectores radioactivos de abordo recogieron actividad nuclear.

Las autoridades japoneses aumentaron hoy a 2.414 los fallecidos y a 3.118 los desaparecidos por el terremoto y posterior tsunami del viernes en el noreste del país, de acuerdo al último recuento de la Policía.

Sin embargo, se cree que la cifra final de víctimas puede ser mucho mayor, puesto que algunos municipios afectados han facilitado datos de hasta varios miles de desaparecidos o fallecidos.

Todavía se no ha localizado desde el viernes a nueve mil 500 habitantes residentes de Minamisanriku, la mitad de la población del pueblo de la provincia de Miyagi barrido por el tsunami, aunque tampoco se descarta que se hayan refugiado en localidades cercanas.

En la costa de esa misma provincia se han hallado unos dos mil  cadáveres, y otros 200 ó 300 cuerpos fueron localizados en su capital, Sendai, según la agencia Kyodo.

Tampoco se conoce el paradero de ocho mil  residentes del pueblo costero de Otsuchi, en la provincia de Iwate.

Unos 100 mil  militares japoneses, ayudados por voluntarios extranjeros especialistas en salvamento, continúan peinando la zona devastada en busca de supervivientes atrapados bajo los escombros o arrastrados mar adentro por una ola gigante que alcanzó los diez metros de altura.

Si se produce una fusión del núcleo, la reacción nuclear dejaría de estar controlada y se liberarían materiales radioactivos dentro de la primera barrera de contención que envuelve el reactor. Si esta primera protección fallara, el escape pasaría al edificio de contención –una estructura de hormigón construida para mantener aislado y protegido el reactor del exterior– y que, mientras permanezca cerrado, evitaría la salida de la contaminación al exterior.

El problema grave podría darse si en algún momento resultara imposible aliviar la presión que podría sufrir la estructura de contención que envuelve el reactor herméticamente. Los expertos deberán, entonces, hallar la forma de ventilar el edificio tratando de evitar fugas grandes.

Los esfuerzos para controlar los reactores se vieron dificultados por una explosión en el edificio del reactor tres que dejó once heridos, entre ellos siete trabajadores de la central y cuatro militares.

El Gobierno dijo que la explosión, similar a la ocurrida el sábado en el reactor uno, no fue nuclear sino química, causada por una acumulación de hidrógeno. También aseguró que no dañó al reactor ni provocó una fuga masiva de radiación.

Mientras crece la alerta nuclear, en el país continúan apareciendo cadáveres en la costa. Por su parte, los supervivientes que han quedado heridos, niños y ancianos continúan en refugios improvisados. Hasta este lunes, más de 550.mil  personas han sido evacuadas por el terremoto y el posterior tsunami, que, según las estimaciones, habría causado unos 10.000 muertos.

(Redacción Central La Voz del Sandinismo- Agencias)

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