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Wikileaks revela que Oscar Arias entrenó a “policías” en Comando Sur de EE.UU.

Fueron entrenados como soldados pero bajo el disfraz de agentes del orden público

Redacción Central |

Fueron entrenados como soldados pero bajo el disfraz de agentes del orden público

El propio ex ministro de Seguridad de Costa Rica, Fernando Berrocal, reveló a la prensa que el gobierno de Oscar Arias entrenó a los miembros de su supuesto cuerpo policial como soldados en el Comando Sur de Estados Unidos.

El periódico La Nación, de Costa Rica, dijo que en diciembre del 2007  Arias acordó una estrategia con el ministro de Seguridad, Fernando Berrocal, para mantener el entrenamiento de policías costarricenses en una academia del Comando Sur de EE. UU. Sin afectar la imagen pública del premio Nobel de la Paz.

Así lo reconoció este viernes a La Nación el propio Fernando Berrocal, quien agregó que la estrategia consistió en generar un silencio positivo entre la Presidencia y el Ministerio de Seguridad Pública para que legalmente se interpretara como una autorización tácita.

Para ello, Berrocal escribió una carta a Arias solicitando mantener el entrenamiento de los policías costarricenses en el Comando Sur, el Presidente no respondió la misiva y su silencio se interpretó como un consentimiento a la petición, reveló La Nación y fue recogido por las agencias internacionales de noticias.

Este plan fue relatado el 20 de diciembre del 2007, en un cable confidencial escrito por el entonces consejero político de la Embajada de EE. UU., Peter Brennan, y revelado ahora por WikiLeaks.

El ex ministro Berrocal confirmó la veracidad del cable y señaló que la estrategia del silencio positivo se ideó para evitar las críticas a que un premio Nobel de la Paz figurase autorizando la capacitación de policías en academias del Comando Sur de EE. UU. De tan controvertida reputación.

“El Presidente (Arias) estaba también sometido a presiones, él es un premio Nobel de la Paz y tenía responsabilidades y había una serie de organizaciones en los Estados Unidos y organizaciones internacionales que decían que nosotros no debíamos tener ese tipo de entrenamiento y, efectivamente, yo convine con el Presidente (Arias) que yo asumía toda la responsabilidad”, reveló Berrocal.

Ayer se intentó obtener la versión del ex presidente Arias Sánchez (2006-2010), pero no devolvió las llamadas y los recados que se dejaron en su casa de habitación, agregaron los medios de prensa.

Por su parte, la Embajada de EE. UU. Emitió una declaración en la que, en parte, dijo: “El Departamento de Estado no hace comentarios sobre materiales, incluyendo documentos clasificados, que se hayan podido filtrar”.

El problema comenzó en mayo del 2007, cuando activistas estadounidenses por los derechos humanos criticaron a Arias por enviar policías a capacitarse en el Western Hemisphere Institute for Security Cooperation (WHISC).

El uso de esta academia para entrenar a policías costarricenses era previo a la administración de Óscar Arias, pero los activistas le cuestionaron que la mantuviera como una opción.

El WHISC es una academia del Comando Sur de EE. UU. Que sucedió a la Escuela de las Américas, donde se entrenaba a militares latinoamericanos en técnicas de tortura y desestabilización política y fue capacitadora de varios militares futuros dictadores en sus países.

Arias reaccionó a las críticas declarando a la prensa en mayo del 2007 que, “cuando terminen los cursos de los tres miembros de la seguridad pública (que estudiaban en el WHISC en ese momento), no vamos a mandar más”.

Los cables revelados ahora señalan que, luego de esa declaración de Arias, la Embajada de EE. UU. Organizó lo que ellos calificaron como un “persistente cabildeo” para revertir la decisión presidencial.

Según escribió el consejero político Brennan, también existían presiones internas, de funcionarios del Ministerio de Seguridad que pedían a Berrocal “permitir que estudiantes costarricenses escogidos asistieran a cursos de WHISC, ‘discretamente’, pese a la decisión del Presidente”.

En un cable confidencial, fechado en noviembre del 2007, Brennan señalaba que, como resultado de estas presiones y para autorizar nuevamente el envío de policías al WHISC, “Arias encargó a Berrocal encontrar una solución que no menoscabara sus bien conocidas credenciales sobre desmilitarización y derechos humanos”.

El diplomático terminaba sus comentarios señalando que era necesario encontrar una solución rápida, “dado que Berrocal nos dijo de sus planes (que aún no ha hecho públicos) para dejar el Ministerio en algún momento entre enero y mayo del año próximo. Brennan”.

Berrocal confirmó a La Nación este viernes que, en esa época, adelantó a los diplomáticos su intención de renunciar al Ministerio de Seguridad.

Como parte de la estrategia, Berrocal pidió al embajador Mark Langdale que le escribiera una carta detallando las consecuencias de cesar los entrenamientos.

Según los cables, Langdale cumplió el pedido y señaló que la decisión de Arias representaba una pérdida de cooperación valorada en $1,2 millones y argumentó que “cualquier dicotomía entre cursos ‘aceptables’ e ‘inaceptables’ era inapropiada e injustificada”.

Berrocal viajó en noviembre del 2007 a conocer las instalaciones de WHISC en Fort Benning, Georgia, EE. UU. y a su regreso envió la carta acordada con el Presidente.

En su misiva, dice el cable, Berrocal habría recomendado mantener un plan de entrenamiento en WHISC para que policías costarricenses tuvieran capacitación antinarcóticos y antiterrorismo.

El 20 de diciembre del 2007, Brenan escribía el final de la historia, “en seguimiento al plan que Berrocal nos esbozó después de su visita a Fort Benning en noviembre, el presidente Arias no responderá a esta carta y su silencio se interpretará como consentimiento. Berrocal autorizará entonces la reanudación del entrenamiento no militar irrestricto para policías costarricenses en WHISC”.

Un año fue lo que demoró el cabildeo estadounidense en vencer la “alergia” de la administración Arias a que policías de Costa Rica fueran entrenados en academias vinculadas a militares del Comando Sur de EE. UU.

De ello dan cuenta parte de los 112 cables de la diplomacia estadounidense revelados por WikiLeaks en donde se mencionan temas relativos a la seguridad, inteligencia y el narcotráfico en Costa Rica.

El 24 de febrero del 2006, dos días antes de una de las marchas organizadas contra el TLC, el embajador de EE. UU., Mark Langdale, advertía que el nuevo gobierno se oponía a recibir capacitación de organismos militares y carecía de estrategias para contener las protestas sociales que por entonces provocaba la discusión sobre el TLC.

“La agenda de seguridad de la administración entrante no trata directamente el tema de las protestas (contra el TLC). Chinchilla despreocupadamente condena a otros centroamericanos por ‘militarizar’ la policía y debilitar la independencia del poder judicial para meter en cintura a los disidentes”, analizaba el embajador de EE. UU.

En su comentario, Langdale señalaba además que la vicepresidenta Laura Chinchilla se oponía a capacitar policías en la FLETC, una academia del Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. Debido que allí concurrían militares latinoamericanos que no cumplían apropiadamente con las tareas policiales de sus países.

Consultada ayer sobre el tema, la presidenta Laura Chinchilla reconoció haberse opuesto al entrenamiento de policías en la FLECT.

“En general, me ha parecido útil la cooperación que los Estados Unidos han dado en materia de seguridad, pero también he tenido observaciones en cuanto a ajustar contenidos, en cuanto lo que es nuestra estrategia y nuestra doctrina policial”, señaló Chinchilla.

Los cables de la diplomacia estadounidense revelan que, desde antes de que asumiera la administración Arias, Estados Unidos desplegó una estrategia de cabildeo para cambiar la orientación del Gobierno y lograr que se autorizara el entrenamiento de policías costarricenses en academias del Comando Sur de EE. UU.

En agosto del 2006, las gestiones estadounidenses comenzaron a rendir frutos, y Langdale comentaba que un seminario financiado por el Comando Sur, en donde participaron la vicepresidenta Chinchilla y los ministros de Seguridad y de la Presidencia, había disminuido “la alergia tica a los asuntos militares”.

Un año y medio más tarde, en noviembre del 2007, el consejero político de la embajada de EE. UU. Peter Brennan relataba en un cable confidencial que el presidente Arias había revertido su posición y autorizaría la capacitación de costarricenses en un seminario del WHISC una academia cuyos planes de estudio son elaborados por los comandantes del Comando Sur.

Y, para marzo del 2008, Peter Brennan señalaba que el ministro de Seguridad, Fernando Berrocal, ya estaba “totalmente a bordo” en la política de recibir y buscar ayuda militar para seguridad en Costa Rica.

Consultado sobre esa expresión Fernando Berrocal señaló que se trataba “de una apreciación de los americanos”.

En un cable de diciembre del 2007, Peter Brennan señala que usted le escribió una carta al Presidente recomendando que personal policial mantuviera el plan de entrenamiento en WHISC. Según Brennan, “en el plan que Berrocal nos esbozó el presidente Arias no responderá esa carta y su silencio se interpretará como consentimiento y con ello Berrocal autorizará entrenamiento en WHISC. ¿Es cierto? ¿Ese plan existió?

Bueno, le voy a ser absolutamente sincero y transparente, el Presidente (Arias) estaba también sometido a presiones, él es un premio Nobel de la Paz y tenía responsabilidades y había una serie de organizaciones en los Estados Unidos y organizaciones internacionales que decían que nosotros no debíamos tener ese tipo de entrenamiento y efectivamente yo convine con el Presidente (Arias) que yo asumía toda la responsabilidad. Y le reitero que no me arrepiento, estoy absolutamente seguro que hice lo correcto. En la carta se habla de entrenamiento policial y en eso sí insistí mucho con Brennan, que el entrenamiento fuera entrenamiento policial.

Pero entonces, ¿Sabía Arias de este plan? ¿Él estaba de acuerdo en no contestar y que se produjera ese silencio positivo?

Sí, yo digo que sí. Le digo con toda franqueza que ante el Presidente le dije: ‘mire Presidente, usted no se complique, usted es un hombre capaz que tiene que responder a unos equilibrios en el país de distintos sectores a los que yo no tengo que responder. Yo asumo plena responsabilidad, yo mando la carta y seguimos para adelante’ y así fue aceptado.

Según los cables, la administración Arias pasó de una postura contraria a permitir que policías de Costa Rica se entrenen en academias del Comando Sur a impulsar esa política, ¿por qué?

Porque llegamos a la conclusión de que el problema era muy serio y era un problema que el país no podía enfrentar solo, que era un problema de carácter trasnacional. Por otra parte, llegamos también a la conclusión de que Costa Rica era el primer eslabón de una cadena muy larga que tiene que ver con todo el corredor centroamericano para el trasiego de la droga y porque llegamos a la conclusión de que era un problema que estaba trastornando todo el esquema de convivencia social en la medida de que el narcotráfico es el gran acelerador de la violencia y la criminalidad.

¿Qué aportaba específicamente la academia del Comando Sur?

Ellos aportaban un conocimiento de la situación, un expertise, yo mismo tomé la decisión de trabajar muy de cerca con la DEA, no solo con el Comando Sur y también se involucró muy activamente la oficina de inteligencia de la Embajada americana en San José.

En un cable de noviembre del 2007, Peter Brennan señala que necesitaban apurar los acuerdos para que los policías ticos recibieran entrenamiento del Comando Sur ya que usted les había advertido que pensaba renunciar a principios del 2008. ¿Es cierto que usted les adelantó a ellos que iba a renunciar?

Es correcto; para ese entonces, yo tenía muchas diferencias con el Ministro de la Presidencia, no con el Presidente de la República, por el enfoque sobre los temas de seguridad.

En los cables ellos lo califican como el hombre que tenían “a bordo” para impulsar que policías ticos se entrenaran en academias relacionadas con el Comando Sur, ¿es cierto?

Es una apreciación de los americanos, lo que le digo es que yo tomé la decisión abierta, total y transparente y se lo comuniqué al Presidente y al ministro de la Presidencia (Rodrigo Arias) y a Peter Brennan y a Mark Langdale cuantas veces me visitaron y se lo dije en Colombia al ministro Juan Manuel Santos y Óscar Naranjo, que la guerra contra el narcotráfico para mí era un tema de seguridad nacional, que la Fuerza Pública necesitaba cooperación, necesitaba apoyo y que nosotros solos no podíamos. Y el Presidente me apoyó, me apoyó hasta que surgió el tema (de un correo hallado en la computadora de Raúl Reyes comandante de las FARC), ahí se derrumbó todo.

“Con Rodrigo Arias, yo traía seis largos meses de tener muchas diferencias pero superables que tenían que ver con eso, que tenían que ver con las encuestas, con que todas estas incautaciones se reflejaban en la valoración de los ministros que hacían en las encuestas y en que yo salía alto en esas valoraciones o salía de primero y salía con un montón de equilibrios y otras cuestiones y aspiraciones a futuro y cuestiones de esa naturaleza

¿Usted lo que dice es que don Rodrigo (Arias) le tenía celos?

No, no, no, yo no digo eso, no digo nada de eso, solo digo que habían diferencias.

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