Internacionales

Tribunal cubano dictará sentencia en próximos días contra estadounidense Alan Gross

Contratado por el Departamento de Estado norteamericano a través de una agencia dependiente de esa instancia para actividades contra la seguridad del estado cubano fue juzgado con todas las garantías procesales, tras amplia investigación y en presencia de familiares, abogados y representantes de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba

Redacción Central |

Contratado por el Departamento de Estado norteamericano a través de una agencia dependiente de esa instancia para actividades contra la seguridad del estado cubano fue juzgado con todas las garantías procesales, tras amplia investigación y en presencia de familiares, abogados y representantes de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba

El juicio al estadounidense Alan Phillip Gross, detenido el 3 de noviembre del 2009 culminó este sábado y quedó concluso para sentencia.

Gross, al ser arrestado, estaba al servicio del Departamento de Estado norteamericano, contratado por la agencia de esa instancia gubernamental USAID y fue  acusado del delito  de “Actos contra la Independencia o la Integridad Territorial del Estado cubano”.

Su contratación para viajar a Cuba con esa misión fue hecha, según todo lo publicado en los propios Estados Unidos, contra la partida de millonarios fondos aprobados anualmente por Washington y el Congreso estadounidense para financiar actividades conspirativas en la isla.

En el momento de su detención se publicó la ocupación a Gross, entre otras cosas,  de elementos y equipos sofisticados de comunicación satelital que eran entregados a personas encargadas de utilizarlos en los mencionados empeños de tipo subversivo.

Al concluir en la tarde de este sábado el juicio contra  Gross, el Tribunal Provincial Popular declaró el caso concluso para sentencia y se espera que su fallo sea pronunciado en los próximos días.

Durante la vista del juicio oral la Fiscalía aportó elementos de prueba sobre la participación directa del acusado en la introducción y desarrollo en el país de un proyecto subversivo para intentar derrocar la Revolución, que tenía como blancos esenciales el sector juvenil, centros universitarios, culturales, religiosos, grupos femeninos y raciales.

En la materialización de sus propósitos anticubanos pretendía emplear sofisticadas tecnologías para crear redes clandestinas de infocomunicaciones o fuera del control de las autoridades cubanas para alimentar provocaciones contrarrevolucionarias.

Gross reconoció que fue utilizado y engañado por la DAI (Development Alternative Inc.), empresa contratista de la agencia gubernamental norteamericana USAID, subordinada al Departamento de Estado, que se encarga de programas de desestabilización política contra gobiernos que no son del agrado de la Casa Blanca en América Latina y muchas otras partes del mundo.

Acusó a la DAI de haberlo puesto en peligro y conducirlo a su situación actual; de arruinar la vida y la economía de su familia.

Durante el juicio, el acusado hizo una declaración libre y respondió preguntas del fiscal, de la defensa y el tribunal sobre los hechos que se le imputaron. Se tuvo en cuenta además las declaraciones de diez testigos, nueve peritos con 26 informes periciales, el informe del instructor, abundantes pruebas materiales y documentales presentadas por la Fiscalía.

Entre otros asistentes estuvieron presentes en la vista oral la esposa del señor Gross, abogados norteamericanos y representantes consulares de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana.

El  procedimiento seguido por las autoridades cubanas en investigaciones preliminares y el propio juicio, así como las facilidades otorgadas  para la visita a Gross de sus familiares, la asistencia de ellos y de la representación de la Oficina de Intereses de Estados Unidos al juicio, contrasta con el tratamiento dado a los cinco antiterroristas cubanos presos hace más de 12 años en cárceles de Estados Unidos.

En el caso de estos últimos resulta evidente el ensañamiento y la violación de sus más elementales derechos humanos incluyendo los largos períodos de incomunicación, la negativa a una comunicación personal normal con sus familias y las numerosas irregularidades denunciadas en su juicio, condenadas por personalidades de todo el Mundo, incluyendo 10 Premios Nóbel, organizaciones internacionales y gobiernos.

 

también te puede interesar