El presidente Rafael Correa contó con el apoyo de su pueblo ante el intento de golpe de Estado que tuvo lugar este jueves en Ecuador. El empuje de la población desempeñó un importante papel en esta victoria de la Revolución Ciudadana
Las horas nocturnas fueron de mucha felicidad para el pueblo ecuatoriano. El Palacio de Gobierno se inundó con un mar de pueblo, que unido, junto a su presidente, dio vivas a Correa y a la Revolución Ciudadana No quedó un centímetro vacío en la explanada donde el mandatario volvió a hablar a los suyos y dejó claro que las fuerzas de la oposición que prepararon la asonada no calcularon la respuesta popular a tan atroz atropello. daylife.com
AumentarEl pueblo ecuatoriano y su Revolución Ciudadana emergieron victoriosos este jueves de la difícil situación que vivió el país, luego que un grupo de policías antipatriotas secuestrara al presidente de la república Rafael Correa, en un hospital militar de la ciudad de Quito.
Tras varias horas de detención, las Fuerzas Armadas, haciendo gala de su lealtad a su presidente y Comandante en Jefe, y a la Constitución de la nación, rescató de las manos ingloriosas que lo tenían preso, al mandatario elegido democráticamente en las urnas.
Fueron horas complejas, de incertidumbre, de intranquilidad, para quienes vivieron esos momentos, no solo en Ecuador, sino en muchas partes del mundo.
Las imágenes de la cadena multinacional Telesur fueron narrando minuto a minuto los acontecimientos y sirvieron para revelar los propósitos de quienes pensaron podían sacar del poder, por la fuerza, a un jefe de Estado legítimamente elegido, y que, como se demostró nuevamente, cuenta con el apoyo de la mayoría de sus compatriotas.
Pero el pueblo ecuatoriano no se amilanó. Desde bien temprano, luego de conocer la noticia de la detención de su legítimo presidente salió a las calles y no importaron los gases lacrimógenos, ni los gases de pimienta, ni la represión que quiso desatar y de hecho desató la policía, dejando cinco personas heridas durante las manifestaciones.
Los miles de seguidores de Correa ofrecieron su respaldo y fue así que avanzaron lentamente, pero seguros, hacia el rescate del presidente, impedido una y otras vez por las fuerzas insubordinadas de salir del edificio donde estuvo recluido. Las fuerzas policiales reprimieron sin piedad a muchos de sus conciudadanos.
Sin embargo, no hubo retrocesos en la intención de rescatar a Correa y durante todo el día y parte de la noche, continuaron los intentos, hasta que las Fuerzas Armadas, con mucha seguridad, penetraron en el hospital militar y lograron rescatarlo y devolverlo al Palacio de gobierno.
Al mismo tiempo, muchas fueron las voces solidarias con el presidente y con su pueblo. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) levantó su voz firme, los presidente de UNASUR volaron a Buenos Aires para respaldar la constitucionalidad en Ecuador, hasta la Organización de Estados Americanos tuvo que criticar las acciones emprendidas por la Policía contra el presidente de la República.
Muchos mandatarios del continente y de otras partes del mundo expresaron su apoyo a Correa. Nuestro mandatario Daniel Ortega condenó el hecho inmediatamente; Hugo Chávez de Venezuela igualmente denunció el peligro que cernía sobre la vida de Correa; el líder cubano Fidel Castro aseguró temprano el fracaso del Golpe; Evo Morales, desde Bolivia, propuso que todos los presidentes de UNASUR viajaran a Quito a rescatar a Correa, Rodríguez Zapatero, en España y los de México, Chile, Argentina, Paraguay, y muchos otros también defendieron a Correa y condenaron los actos que sumieron a Ecuador en una crisis total.
Las horas nocturnas fueron de mucha felicidad para el pueblo ecuatoriano. El Palacio de Gobierno se inundó con un mar de pueblo, que unido, junto a su presidente, dio vivas a Correa y a la Revolución Ciudadana No quedó un centímetro vacío en la explanada donde el mandatario volvió a hablar a los suyos y dejó claro que las fuerzas de la oposición que prepararon la asonada no calcularon la respuesta popular a tan atroz atropello.
Y así fue que el pueblo ecuatoriano salió victorioso de esta nueva prueba, que quiso barrer la democracia de un estado y sus gentes, y lo que logró fue fortalecer la unidad en torno a un proceso legítimo, que busca el mejoramiento humano por encima de todo.
Venció el pueblo ecuatoriano, venció la democracia en el continente y vencieron las ideas justas que defiende el Rafael Correa. Enhorabuena.