Diplomáticos de cuatro países participan en ella
Diplomáticos de Brasil, Honduras, Ecuador y El Salvador llegaron este jueves a Tamaulipas, en el noreste de México, para identificar a los 72 presuntos emigrantes asesinados, matanza condenada que desnuda el drama de la emigración.
"El presidente Felipe Calderón condena enérgicamente los hechos en los que perdieron la vida 72 personas, presuntamente migrantes" en la comunidad de San Fernando, estado de Tamaulipas, informó la presidencia la medianoche del miércoles en un comunicado.
El texto subraya que esta matanza se dio "en el entorno de una lucha violenta" entre el cartel del Golfo y sus ex aliados Los Zetas, a los que acusa de extorsionar y secuestrar a los emigrantes "para abastecerse de recursos y personas"..
La presidencia confirmó que se ha solicitado la asistencia consular El Salvador, Honduras, Ecuador y Brasil para la identificación de los cuerpos.
Militares mexicanos encontraron el martes los 72 cadáveres, 14 de ellos de mujeres, luego de un enfrentamiento con presuntos sicarios del narcotráfico y del testimonio de un ecuatoriano que sobrevivió a la tragedia y se presentó en la Armada (Marina) de México para solicitar auxilio.
Entre las víctimas se cuentan por lo menos cuatro ciudadanos brasileños, lo que será precisado en San Fernando por un cónsul de Brasil a partir de los documentos encontrados a un lado de los cuerpos, añadió Lage.
El diario Reforma publicó este jueves una imagen del lugar de los hechos en la que se observan numerosos cadáveres, alineados uno al lado del otro junto a un muro, con los ojos vendados y las manos amarradas a la espalda.
Hugo Carrillo, embajador de El Salvador en México, indicó que aún no tienen "un dato cierto" sobre los salvadoreños que podrían haber muerto y que este jueves "llegará un cónsul nuestro desde Monterrey (norte) y otro de Ciudad de México".
Una fuente de la Procuraduría General (PGR, fiscalía) en Tamaulipas explicó que, según la versión del ecuatoriano sobreviviente, un joven de 18 años, los secuestradores, a los que señala como Los Zetas, les ofrecieron trabajo como sicarios con una paga de mil dólares quincenales.
Al escuchar la negativa de los indocumentados, empezaron a disparar contra ellos, añadió la fuente. El ecuatoriano, identificado como "Freddy", fue declarado testigo protegido de la fiscalía.
Los gobiernos de la región condenaron el miércoles la masacre, y los países que tienen ciudadanos entre las víctimas anunciaron que colaborarán con las investigaciones.
"Eso es gravísimo y lamentable, pero la embajada y los consulados se han movilizado inmediatamente", dijo el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, tras una reunión en Quito con su homóloga mexicana, Patricia Espinosa.
El gobierno estadounidense, autoridades y organizaciones defensoras de los derechos humanos en el mundo también deploraron la matanza, que desnudó el drama que viven los miles de emigrantes que cruzan el territorio mexicano para tratar de llegar a Estados Unidos.
La Comisión de Derechos Humanos de México registró en 2009 el secuestro a manos de los Zetas de 10 mil emigrantes en un lapso de seis meses.
El estado de Tamaulipas, fronterizo con Texas, es escenario de una pugna entre el cártel del Golfo y Los Zetas, liderados por soldados de élite desertores.
La violencia en torno al narcotráfico ha provocado más de 28 mil muertos desde finales de 2006 y ha movilizado a 50 mil militares para combatir a los cárteles.
En los últimos dos meses y medio se registraron otros dos grandes hallazgos de cadáveres en fosas clandestinas que las autoridades estiman fueron usadas por sicarios para deshacerse de los cuerpos de enemigos.
En julio, se hallaron 51 cadáveres en una de ellas en Nuevo León (norte), y en junio se encontraron 55 en Guerrero (sur).