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Nuevo sismo de 6,3 estremece centro y sur de Chile

Es una de las más de 100 réplicas del terremoto del pasado sábado

Sismo en Chile
Nuevo sismo de 6,3 estremece centro y sur de Chile. | Reuters

Redacción Central |

Es una de las más de 100 réplicas del terremoto del pasado sábado
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Una fuerte réplica de magnitud 6,3 remeció este  miércoles en la noche a la zona centro sur de Chile, la más golpeada por uno de los peores terremotos de la historia y tsunamis cuatro días antes.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por su sigla en inglés) reportó el movimiento telúrico a las 17.44 GMT en la zona costera en la región del Bío Bío a una profundidad de 31 kilómetros.

“La gente en las carpas de Dichato lo sintió fuerte, fuerte”, dijo un testigo  desde esa ciudad costera vecina a Concepción, el segundo mayor centro urbano de Chile cercano al epicentro del sismo del sábado que dejó al menos 800 muertos. Después del terremoto ha habido más de 100 réplicas

El sismo se registró a las 11.00 hora local y según datos de la Oficina Nacional de Emergencias tuvo una magnitud de grado 4 en la escala de Mercalli en las ciudades de Santiago, San Antonio, San Felipe, Casablanca.

Fueron tres olas gigantes, pero la última fue la peor . Entró al menos un kilómetro en tierra firme y arrasó al  pueblo pesquero de Llico la madrugada tras el terremoto del sábado, pero de sus casi 1.000 habitantes solamente uno murió.

Los pobladores relataron  el miércoles que la experiencia vivida por un maremoto en 1960, les salvó la vida, ya que al producirse el terremoto de 8,8 grados, todos escaparon hacia un cerro cercano, relató Silvia Figueroa.

De las 200 casas que había, más de cien fueron completamente destruidas, incluso el restaurante Vista al mar , de Figueroa, ubicado al frente de la costa de Llico, unos 500 kilómetros al sur de Santiago.

En dos y tres minutos se fue toda una vida de trabajo , dijo la mujer, de 48 años. Fueron tres olas gigantes, pero la tercera fue la peor .

El rastro dejado por el agua dejó en evidencia, que el mar penetró al menos un kilómetro hacia el interior, llevando todo a su paso.

Al menos 600 habitantes que perdieron sus viviendas están albergados en 17 refugios temporales, entre los albergados hay 150 menores de edad, dijo Marcela Sáenz, una voluntaria al frente de la organización de los campamentos.

Llico, cinco días después de la catástrofe, está sin electricidad, ni hay tiendas con víveres. Sáenz se quejó de falta de ayuda de las autoridades.

El temor a un nuevo tsunami llevó el miércoles a cientos de aterrados chilenos a huir de las ciudades costeras, donde la cifra de muertos por la tragedia del fin de semana iba más en aumento.

Mientras las réplicas sísmicas hacen revivir a diario el fuerte terremoto y posterior tsunami del sábado que dejaron al menos 802 muertos en el centro-sur de Chile, el aullido de sirenas y gritos de alerta generaron una multitudinaria disparada hacia las colinas que dominan el balneario, cuyas áreas bajas fueron arrasadas por las olas.

Cientos de autos emprendieron una masiva retirada de la ciudad, apurándose hacia las rutas donde los agentes intentaban con escaso éxito organizar el tránsito, para recién detenerse en las alturas de la zona, la más afectada por la catástrofe.

“Ibamos hacia la ciudad pero los conductores nos hacían señales para que diéramos la vuelta porque se acercaba un tsunami”, explicó Ignacio Guttieres de Chile TV.

Nelson Muna y Patricia Salgado habían llegado a Constitución para ofrecer agua y alimentos a los miles de residentes que perdieron sus hogares.

“Estábamos distribuyendo provisiones y vimos que todos corrían al grito de tsunami –incluso los soldados corrían– y dejamos todo y corrimos”, narró Muna. “Todavía estoy muy asustada”, acotó Salgado, visiblemente trémula.

“Conserven la calma, es falsa alerta”, anunció la radio nacional, que juega un papel preponderante en la actualización noticiosa a todo el país. “No hay ningún tsunami”.

El maremoto del sábado causó más víctimas mortales que el sismo que lo precedió. Según el jefe de las operaciones de emergencia, general Bosco Pesse, las olas dejaron cerca de 600 de los 802 decesos del último balance oficial, divulgado el miércoles.

Una lista manuscrita sobre una gran pizarra blanca colocada el miércoles contra la valla de la morgue de Concepción daba cuenta de 78 muertos en ese balneario marítimo, un paraíso turístico antes del desastre. Y la cifra aumenta con el paso de las horas.

Entre ellos hay siete cuerpos no identificados, en avanzado estado de descomposición con el rótulo “NN” (sin nombre).

La tarde precedente, el saldo de víctimas por las tres olas gigantes que se estrellaron contra Constitución en las primeras horas del domingo estaba en 51.

Según un funcionario municipal, 20 mil de los 60 mil  residentes de Constitución se quedaron sin hogar a causa del sismo.

Grupos de vecinos, muchos de ellos con máscaras a causa del olor nauseabundo, consultan regularmente la pizarra para conocer el paradero de familiares, amigos y vecinos.

En el aparcamiento hay un autobús con 15 flamantes ataúdes de madera, una donación de la alcaldía, según indicaba un letrero garabateado sobre un cartón.

Pasó un coche fúnebre y un perro que estaba en la puerta empezó a ladrar sin cesar, excitado, cuando cuatro funcionarios forenses con atuendos blancos salían de la fría habitación trasladando cuatro bolsas plásticas con cadáveres.

Las bolsas fueron cargadas en un camión refrigerador, mientras el perro ladraba y correteaba a tontas y a locas.

“Necesitamos espacio para más”, afirma un funcionario. “Creo que el perro está reaccionando frente al olor de la muerte”.

Constitución fue uno de los lugares más afectados de toda la costa chilena; donde tres enormes olas sucesivas borraron localidades enteras y redujeron a escombros las calles.

En las calles devastadas, varios hombres limpian los escombros con palas y carretillas al tiempo que helicópteros militares traen personal de rescate y ayuda para miles que carecen de agua, alimentos, medicinas y energía.

Un barco de pescadores arrancado del mar y depositado en la cima de una casa aplastada da cuenta de la fuerza del agua que chocó contra el pueblo.

En la puerta de la morgue una mujer joven con lágrimas llegó a la búsqueda del tío de su marido, un hombre de mediana edad con parálisis en una pierna cuya casa, en la primera línea del paso del tsunami, quedó reducida a la nada.

“Buscamos por todas partes, preguntamos a los vecinos, nadie lo ha visto”, dice Máxima Moreno Valdevenido.

Un funcionario forense le entrega una máscara y la toma con ternura para observar juntos los cuerpos que aún no han sido reclamados, explicándole primero que el estado de los cadáveres impactaba.

“No estamos seguros, hay un hombre alto adentro, pero está tan hinchado, tan desfigurado, no estamos seguros. Están comprobando sus huellas dactilares”, solloza Máxima.

Minutos después, el funcionario sale con una identificación positiva y la mujer vuelve a estallar en llanto.

“Tengo que irme y hurgar entre las cosas suyas que quedaron para intentar encontrar alguna prueba identificatoria para poder reclamar el cuerpo y sepultarlo”, dice.

El ministro chileno del Interior, Edmundo Pérez Yoma, responsabilizó hoy a las Fuerzas Armadas de la tardía respuesta del Gobierno tras el terremoto que asoló al país el sábado pasado.

“Pudimos iniciar una inspección ocular solamente a las 9 de la mañana, hora en que la Fuerza Aérea recién nos pudo poner un helicóptero para la presidenta”, dijo el ministro, que compareció a una sesión especial de Senado para analizar los efectos del sismo, que por ahora ha dejado 802 fallecidos.

La manera en que el Gobierno manejo la situación de emergencia generada por el terremoto suscitó críticas, especialmente por no haber frenado a tiempo los desmanes en algunas ciudades devastadas y por la demora en la llegada de ayuda.

Pérez Yoma admitió que el sistema de comunicación falló, tal y como indicó la presidenta Michelle Bachelet, por lo que era necesaria una revisión en el terreno para detectar la magnitud de la catástrofe y tomar las decisiones oportunas.

Por ello, el ministro lamentó que los helicópteros de la Fuerza Aérea con los que accedieron a las zonas afectadas no estuvieron disponibles hasta las nueve de la mañana, casi seis horas después del movimiento telúrico de 8,8 grados en la escala Richter.

“Era imposible poder volar, porque no estaban los pilotos, no habían llegado. Habían problemas de distinta índole y no pudimos hacer esta inspección ocular que para nosotros era absolutamente imprescindible”, sostuvo.

Bachelet también respondió hoy a las críticas, y aseguró que “no corresponde sacar cuentas pequeñas, pasar cuentas políticas”, sino “pensar primero en la emergencia”.

“Somos todos generales después de la guerra”, lamentó la mandataria, que hizo un llamado a no buscar culpables y trabajar para que en el futuro Chile cuente con un sistema de comunicaciones mucho más avanzado tecnológicamente y con una conexión más expedita a través de su compleja geografía.

Durante la sesión especial del Senado, el presidente de la cámara alta, el conservador Jovino Novoa, aseguró que el terremoto ha dejado “en evidencia un problema serio de la institucionalidad chilena para enfrentar estas emergencias”.

“No puede haber una deliberación de uno o dos días sobre si se decreta o no estado de catástrofe, después de un terremoto de esta magnitud”, lamentó Novoa.

La cámara alta decidió también crear una comisión especial para contribuir a la tarea de reconstrucción de las zonas afectadas.

“Haremos todo lo que esté de nuestra parte para aliviar el dolor de los chilenos y apoyar la reconstrucción de Chile”, anunció el presidente del Senado. El balance de muertos por el fuerte terremoto y posterior tsunami que arrasaron el centro-sur de Chile el sábado pasado creció de 799 a 802, informó este miércoles la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi).

La mayor cantidad de víctimas mortales se ha registrado en las regiones del Maule y Biobío, ambas en el sur de Santiago.

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