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Dios quiso a una mujer compañera del hombre, no esclava ni dominadora

Así lo definió el Papa Benedicto XVI en su última audiencia del año 2009

Benedicto XVI
El papa Benedicto XVI reza el Angelus el domingo 27 de diciembre de 2009 desde la plaza de San Pedro. | AP

Redacción Central |

Así lo definió el Papa Benedicto XVI en su última audiencia del año 2009

El papa Benedicto XVI dijo  que Dios quiso a una mujer que fuera compañera del hombre, no su esclava ni su dominadora, ante unas seis mil personas que asistieron en el Aula Pablo VI a la tradicional audiencia pública de los miércoles.

Durante la última audiencia que el Pontífice celebró en 2009, Benedicto XVI recordó, que Dios “creó a Eva de una costilla de Adán y no, por ejemplo, de su cabeza,  para que fuese no una dominadora ni tampoco una esclava del hombre, sino su compañera”.

El papa Ratzinger citó al teólogo medieval Pietro Lombardo que en la narración bíblica del nacimiento de la mujer veía “una prefiguración del misterio de Cristo y de la Iglesia”, reportó la agencia EFE.

Como la costilla fue sacada del costado de Adán mientras dormía, “así -recordó el Papa en la teología de Lombardo- los sacramentos de la salvación comenzaron a fluir del costado de Jesús dormido en la Cruz”.

“Una imagen ésta de los sacramentos como agua que fluye de la fuente de la salvación que está en la Tradición de la Iglesia”, subrayó el Pontífice siguiendo a Pietro Lombardo que en el siglo XII fue arzobispo de París y a quien se le debe la primera codificación de los siete sacramentos.

A tal propósito, el Papa teólogo recomendó a los fieles a “aprovecharse” del Catecismo y del compendio que lo resume para “conocer y profundizar en la verdad de la fe que aparecerá como una sinfonía”.

“Quisiera animar a cada uno de los fieles y a la comunidad cristiana a profundizar en nuestra fe armoniosa y en la vida sacramental porque los sacramentos constituyen una fuerza que sale del cuerpo de Cristo”, afirmó.

Y exhortó a los sacerdotes a hacer lo propio y además a “llevar una vida con dignidad y decoro señalada por un recogimiento personal que favorezca la vida comunitaria”.

“Todos, desde los teólogos hasta los fieles deben atenerse a las enseñanzas conjuntas del Catecismo de la Iglesia Católica porque la fe no puede ser fragmentada: la revelación cristiana es un conjunto completo y no puede ser fragmentado”.

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