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NASA “preocupada” por cambio climático pero EE.UU. denunció protocolo de Kyoto

La Agencia, vinculada con la política de guerra de Estados Unidos, quiere hacer investigaciones científicas en la Antártida para ver el impacto allí del cambio climático, provocado en buena medida por la emisión de gases contaminantes del mundo capitalista

Redacción Central |

La Agencia, vinculada con la política de guerra de Estados Unidos, quiere hacer investigaciones científicas en la Antártida para ver el impacto allí del cambio climático, provocado en buena medida por la emisión de gases contaminantes del mundo capitalista

La Nacional Aeronautics and Space Administration (NASA), agencia  de Estados Unidos muy vinculada al poderoso Complejo Militar Industrial de ese país, dice ahora estar “muy preocupada” por el avance del cambio climático y los efectos que está provocando en el planeta.

Con mucha propaganda, acaba de anunciar que sus especialistas viajarán a la Antártida porque las noticias que de allí llegan hablan de espectaculares deshielos  con pronósticos desastrosos para la Humanidad.

No son falsas esas versiones ni mucho menos lo peligroso de las realidades que ellas implican, denunciadas muchas veces, tanto por los ambientalistas organizados, como por gobernantes y personalidades de todo el globo terráqueo.

Si no fuera un problema tan serio, moverían a risa las mencionadas “preocupaciones” de la NASA, reflejadas en algunos cables de agencias internacionales de noticias.

Lo primero a recordar es que el gobierno de Estados Unidos se ha negado, reiteradamente, a ratificar el Protocolo de Kyoto, acordado el 11 de diciembre de 1997 en esa ciudad  japonesa, y el cual comprende un conjunto de medidas para reducir los gases de efecto invernadero, base del cambio climático.  Finalmente, terminó por denunciarlo y apartarse de él.

Los gobiernos de los Estados industrializados pactaron entonces reducir en un promedio de cinco por ciento las emisiones contaminantes entre 2008 y 2012, tomando como referencia los niveles existentes en 1990.

El objetivo principal es disminuir el cambio climático antropogénico cuya base es el efecto invernadero. Según las cifras de la ON , se prevé que la temperatura media de la superficie del planeta aumente entre 1,4 y 5,8 °C de aquí al 2100, a pesar que los inviernos son más fríos y violentos.  Esto se conoce como calentamiento global y los resultados ya se están viendo, no sólo en la Antártica, sino en los desastres naturales causados por las variaciones en el clima..

Se estableció que el compromiso sería de obligatorio cumplimiento cuando lo ratificasen los países industrializados responsables de, al menos, un 55% de las emisiones de CO2. Con la ratificación de Rusia en noviembre de 2004, después de conseguir que la UE pague por  la reconversión industrial, así como la modernización de sus instalaciones, en especial las petroleras, el protocolo ha entrado en vigor..

Sin embargo, Estados Unidos no ratifico el acuerdo como fue establecido para todos los países y tanto el gobierno de Hill Clinton como el de George W.Bush, se negaron a hacerlo.

Finalmente, Bush, en el año 2001, se retiró del Protocolo alegando como pretexto que era ineficiente, a pesar de haberlo firmado inicialmente.

Lo más grave de ello es que Estados Unidos, con apenas cuatro por ciento de la población mundial, consume un 25 por ciento de la energía fósil y es el mayor emisor de gases contaminantes del mundo, o sea también el mayor contribuyente a los problemas causados por el cambio climático y el previsible agravamiento de esa situación en el futuro.

De eso, no habla la NASA, partícipe, tanto de ese exorbitante consumo de energía como de la irracional emisión de los gases contaminantes que afectan, cada vez más, la vida en el planeta y amenazan a la especie humana con su extinción.

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