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Resistencia hondureña anuncia que continuará lucha en las calles

Celebro un acto en una comarca popular y reiteró que si la intransigencia del gobierno de facto no facilita una solución antes del 15 de octubre, se declararán fracasadas las negociaciones y seguirá la lucha contra los golpistas en las calles

Resistencia en Honduras
Los manifestantes corearon consignas contra la asonada castrense, mientras se desarrollaba una tribuna abierta en plena calle. | Internet

Redacción Central |

Celebro un acto en una  comarca popular y reiteró que si la intransigencia del gobierno de facto no facilita una solución antes del 15 de octubre, se declararán fracasadas las negociaciones y seguirá la lucha contra los golpistas en las calles

El Frente Nacional contra el golpe de Estado de Honduras ratificó  que continuará su lucha pacífica por la restitución democrática y señaló el 15 de octubre como fecha tope para lograr una solución en la mesa de negociaciones.

En un acto efectuado en una colonia popular de la capital. el dirigente de esa alianza de fuerzas populares Amílcar Espinosa resaltó que el pueblo cumplió este sábado 105 días en las calles en demanda de la restitución del orden constitucional.

Espinosa agregó que la resistencia de la población no se ha detenido ni con el estado de sitio decretado el 26 de septiembre pasado, el cual  prohíbe las manifestaciones y reuniones públicas.

Los miembros de la resistencia se congregaron en La Placita, la zona comercial de la populosa barriada Hato de Enmedio, donde fueron vigilados por un fuerte contingente de policías antimotines.

Hato de Enmedio es territorio libre de golpistas, exclamó el popular cantante de la Agrupación Norteña, Jonathan Ponce, antes de presentar al público varias de sus canciones de denuncia al golpe militar del 28 de junio.

Una delegación de grupos solidarios de Estados Unidos acudió al lugar para expresar su solidaridad con la resistencia y su reclamo de una asamblea constituyente que elabore una nueva carta magna para dar oportunidades a los pobres.

Nos hemos organizado para apoyar al pueblo hondureño y venimos de muchas partes, de Nueva York, Filadelfia, San Francisco, dijo una de las miembros del grupo, Lucy Paiguada.

Los manifestantes corearon consignas contra la asonada castrense, mientras se desarrollaba una tribuna abierta en plena calle.

Mientras tanto,  el Gobierno de facto emitió un decreto que le permitirá revocar licencias a los medios de comunicación que, según su criterio, inciten al odio nacional o la anarquía social.

El decreto, publicado el viernes en el diario oficial La Gaceta pero divulgado el sábado, aparece mientras delegados del  presidente Manuel Zelaya y de los golpistas están en conversaciones en busca de una solución política al conflicto desatado por el golpe de Estado del pasado mes de junio..

La medida se produjo días después de que el jefe del régimen  de facto, Roberto Micheletti, anunciara el levantamiento de un  decreto que suprimio las libertades de expresión, asociación y circulación, pero que sigue sin publicarse en la gaceta oficial y por lo tanto su vigencia se usa para la represión a las protestas populares.

Medios afines a Zelaya que habían sido cerrados, como Radio Globo y el canal de televisión Cholusat, siguen sin operar y sus equipos permanecen secuestrados por el ejército.

Paralelamente,  la esposa de Zelaya, Xiomara Castro, denunció un aumento de la presión militar que ejerce el gobierno de facto de Roberto Micheletti contra la embajada de Brasil, donde se encuentra el mandatario.

“A raíz de la salida de la misión de cancilleres de la OEA el jueves empezaron a reprimir más, no dejan entrar ropa, la comida la revisan más minuciosamente, actúan de una forma que busca atemorizar”, dijo, al referirse al cerco militar y policial que rodea la sede diplomática.

Castro, quien acompaña a Zelaya en la embajada junto a medio centenar de personas -familiares, colaboradores y periodistas-, reiteró la denuncia de su esposo sobre un aumento del “hostigamiento” con la instalación de rampas desde donde francotiradores apuntan contra el edificio.

La esposa de Zelaya precisó que a ello se suma el “bombardeo electrónico con microondas” y la interceptación de las comunicaciones, y que  la policía le impidió avanzar unos pasos más allá de la entrada de la embajada, donde despedía a unos seis colaboradores que abandonaron el edificio por razones personales.

“Es una forma de represión sicológica, tienen un elevador mecánico, ven todo lo que hay en la embajada, vimos francotiradores, tratan de amedrentar, atemorizarnos. Después de 105 días, donde vemos todo tipo de represión, es parte de la rutina, pero lógicamente uno siempre tiene temor”, comentó Castro.

Felipe Paz, uno de los que dejó la legación diplomática , comentó  que “las condiciones son difíciles, la represión sicológica e intimidación de los militares todos los días, pero seguimos firmes”.

“Los militares que están sitiando la embajada se colocan frente al muro, cargan sus armas, como a las dos o tres de la mañana como para amenazarnos con que están listos para asaltar”, aseguró Paz, un administrador de empresas de 29 años y miembro del frente de resistencia contra el golpe.

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