Mountazer al Zaidi fue liberado la víspera y dijo que sufrió el peor tipo de torturas, con golpes eléctricos y latigazos
Mountazer al Zaidi, el periodista iraquí que cobró fama mundial por arrojar sus zapatos contra el entonces presidente estadounidense George W. Bush en Bagdad, fue liberado y denunció que sufrió en prisión el "peor tipo de torturas".
"Me vi motivado en mi gesto por la injusticia a la que mi pueblo fue sometido", dijo Al Zaidi durante una rueda de prensa en Bagdad, y con una bandera iraquí alrededor de su cuello.
"La ocupación es como la peste. Era humillante ver a mi país profanado... la verg?enza me seguía a todos lados, como periodista, y me comprometió con las víctimas a vengarlas: la oportunidad era allí, podía golpear con los zapatos al criminal de guerra Bush", aseguró el periodista.
Su gesto fue realizado ante las cámaras de televisión internacionales en diciembre de 2008.
Al Zaidi, de 30 años y reportero de la cadena de televisión satelital Al Baghdadiya, fue condenado a tres años de prisión por "agresión contra un jefe de Estado en visita oficial", pero la pena fue reducida a un año y luego a nueve meses por buena conducta.
"Tras seis años de ocupación de mi país, de asesinatos y humillaciones, (Bush) quería que le ofreciéramos rosas. Esa fue mi rosa para el ocupante", agregó Al Zaidi.
"A aquellos que me criticaron por mi gesto y que querían que le hagamos a Bush sólo preguntas embarazosas les respondo: cómo podíamos hacer una cosa así, luego que recibimos la orden de no hacer ninguna pregunta?", señaló el reportero, cuyo gesto le valió fama internacional y la simpatía del mundo árabe.
Al Zaidi dijo que si le hizo daño a la prensa, le pedía perdón. "Si le hice daños a la prensa, le pido disculpas", indicó.
El periodista confirmó además que sufrió "el peor tipo de torturas, con golpes eléctricos y latigazos", desde los primeros momentos en que fue arrestado, mientras escuchaba la continuación de la conferencia de prensa en la habitación contigua.
Por ese motivo, le pidió al primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, que le pida perdón.