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Cuando las ONGs atacan implicaciones del golpe en Georgia

Las Organizaciones no Gubernamentales – los grupos con aura de independientes y reputación de humanitarias, conocidos como ONGs – están siendo abiertamente integrados a la estrategia de Washington para la consolidación de la supremacía global

Redacción Central |

Las Organizaciones no Gubernamentales – los grupos con aura de independientes y reputación de humanitarias, conocidos como ONGs – están siendo abiertamente integrados a la estrategia de Washington para la consolidación de la supremacía global

Eventos relacionados con el golpe de estado del mes pasado en la post- Soviética Georgia, leídos a la luz de recientes documentos del Departamento de Estado, sugieren que los supuestamente inocuos ONG´S, juegan ahora un rol central en la política de “régimen de cambio” formulada por los Estados Unidos y detallada en la infame Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.

La edición del 24 de noviembre del Wall Street Journal, de una manera explícita acredita el derrocamiento del régimen de Eduard Shevardnadze a las operaciones ¨de una gama de organizaciones no gubernamentales…apoyadas por fundaciones Americanas y de otros países Occidentales.” Estas ONGs, señaló el Wall Street Journal, habían producido “una clase de jóvenes intelectuales anglo-parlantes, hambrientos por reformas pro-occidentales” que fueron decisivos en la preparación del terreno para un golpe de estado no sangriento.

Astutos Comentaristas han correctamente reflejado las conexiones entre las provocadoras ONG´S y el megafilantropo George Soros, pero el billonario especulador no actuo de forma independiente. La llamada ¨Revolucion de Terciopelo¨ en Georgia parece haber sido un caso salido de los manuales de un cambio de régimen encubierto, cuidadosamente planeado y centralmente coordinado por el Gobierno de los Estados Unidos.

Gracias a los reportajes de primera clase realizados por Mark McKinnon en el Toronto Globe & Mail y por Mark Ames en el diario electrónico basado en Moscu El Exilio (www.exile.ru), el golpe de estado en Georgia puede ser entendido como una virtual repetición, escena por escena, del derrocamiento del Yugoslavo Slobodan Milosevic- incluyendo el rol del Embajador de los Estados Unidos, jugado en ambos casos por el oscuro diplomático de carrera Richard Miles.

Pero mientras ONG´s financiadas desde el exterior, jugaron un rol significativamente menor en la operación en Yugoslavia, en Georgia recibieron abundante financiamiento. Este audaz, aunque no explicito, despliegue de ONG´s al servicio del imperialismo norteamericano, representa un nuevo mecanismo para los cambios de regímenes, reflejando un ajuste a las prioridades establecidas después del 11 de septiembre, tanto en el Departamento de Estado como en la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Reveladores antecedentes están disponible un amplio reporte de USAID, La Ayuda Externa en el Interés Nacional: Promoviendo Libertad, Seguridad y Oportunidades, publicado en enero 2003, pero ignorado por una prensa consumida por la histeria de la pre-invasión. En el reporte, USAID promete que los programas de desarrollo ya no estarán primordialmente dirigidas hacia el alivio de la miseria humana, sino que estará comprometida con “promover reformas democráticas” (amigables a los Estados Unidos, por ejemplo). Este cambio de política está explícitamente vinculado con la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, el diseño de la Casa Blanca en 2002 de una nueva, abiertamente agresiva, fase del imperialismo norteamericano.

De ahora en adelante, promete el reporte, que solamente regímenes amigables serán beneficiados con dinero para el desarrollo, mientras Estados hostiles (o meramente independientes), serán castigados por los programas de “reformas” ONG-orientadas, que sospechosamente suenan como las antiguas operaciones de desestabilización.

El documento hace notar con aprobación, el explosivo crecimiento de las ONGs en todo el mundo y apunta a las redes de ONGs como un atractivo transmisor para la distribución estratégica de dólares. Por supuesto, no toda ONG es controlada por el establecimiento de la política exterior de los Estados Unidos, y muchos cooperantes de base continúan llevando a cabo un no reconocido, pero esencial, trabajo de alivio en países destruidos por el capitalismo y la guerra. Pero no hay ningún error en qué sentido sopla el viento en la comunidad del desarrollo: “ONGs usadas para trabajar como una extensión desde los gobiernos donantes”, el reporte del USAID complacientemente señala que “con el paso del tiempo la relación se ha vuelto más intima.”

Para estar seguros, la inmensa red global de fundaciones y ONGs privadamente financiadas ha causado enormes daños por su propio derecho en las dos décadas pasadas. Con o sin la asistencia directa de los Estados Unidos, las ONGs continúan promoviendo las inmisericordes reformas neoliberales, alentando métodos de financiamiento transnacionales y los agro-negocios, obstruyendo las luchas de los pueblos del tercer mundo en favor del derecho de demandar mejores condiciones de vida. (El caso más amplio contra las ONGs ha sido exhaustivamente propuesto por James Petras, entre otros, y esta poderosamente expresado en el más reciente numero de Aspectos de la Economía de la India.)

Pero el nuevo énfasis de USAID en la “construcción de una asociación estratégica” con grupos “humanitarios”, promete efectos mucho más negativos en el futuro. En un lenguaje levemente codificado, Ayuda Externa a favor del Interés Nacional promociona a las ONGs y otros donantes privados, por su habilidad de poner los cimientos para organizar golpes de estado: “Se puede proveer asistencia a reformistas para ayudar a identificar ganadores y perdedores claves, desarrollar estrategias de formación y movilización de coaliciones y diseñar campañas de publicidad… tal asistencia puede representar una inversión en el futuro, cuando un cambio político transfiera poder real a los reformistas.”

Como fue resumido por Larry Diamond, investigador del Hoover Institute, un auto nombrado “especialista en desarrollo democrático y cambio de regímenes” quien contribuyó con el informe: “Donde los gobiernos están verdaderamente descompuestos, el reporte sugiere canalizar la asistencia principalmente a través de fuentes no gubernamentales, trabajar con otros donantes bilaterales y agencias multilaterales para… coordinar la presión sobre gobiernos malos y recalcitrantes.”

Por muchos años Shevardnadze, un cliente confiable de los Estados Unidos, parece haberse “verdaderamente descompuesto” alrededor del momento de su percibida inclinación hacia Rusia, un evento que potencialmente amenazó el acceso militar de los Estados Unidos a la región y el control del oleoducto Baku-Ceyhan, valorado en $2.7 mil millones.

De acuerdo con el guión, la coordinada presión empezó de inmediato. Una interconectada red de fundaciones orientadas al desarrollo, tanques de pensamiento y ONGs fueron movilizadas para diseminar propaganda, reclutar líderes de la oposición y financiar un “movimiento de resistencia estudiantil” salido de la nada, siguiendo el modelo del CIA-conectado Otpor Yugoslavo. Mientras tanto, ONGs como el Instituto de Libertad –un sub-contratista de USAID, manejado por Mikhail Saakashvili, el candidato aprobado por los Estados Unidos para liderar Georgia– trabajó mano a mano con la Embajada de los Estados Unidos (y probablemente con la CIA) para desestabilizar la sociedad civil.

Aunque el pretexto inmediato para el golpe de Estado –alegatos de fraude electoral- convenientemente surgieron de una operación de “asistencia electoral” implementada por USAID en sociedad con una ONG conectada con Soros, la Fundación Sociedad Abierta de Georgia. Siguieron en el momento oportuno, las demostraciones callejeras para la Televisión y una orquestada protesta internacional. Shevardnadze aceptó lo inevitable y acordó irse silenciosamente. En dos semanas, Donald Rumsfeld estaba en Tbilsi como invitado de los líderes del golpe de estado, para discutir un cronograma para la retirada de las tropas rusas.

En un futuro cercano, se puede esperar que la aplastante victoria de la operación en Georgia pueda conducir a ataques similarmente coordinados sobre gobiernos de mentalidad independiente en todo el mundo. El candidato más probable es Cuba, que está enfrentando exitosamente una invasión de organizaciones “reformistas”, apoyadas desde el exterior.

Mientras los Estados Unidos continúan asimilando las actividades humanitarias mundiales a sus ambiciones imperiales, los bateadores pesados del establecimiento de las ONGs están congratulándose por otro round mediático de auto- celebración en el próximo Foro Social Mundial. Se sugiere como nueva consigna: “Otro golpe es posible”.

Jacob Levich, es un contribuidor frecuente en Conterpunch.com, vive en Queens NY. Puede ser contactado en: [email protected]

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