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Centroamérica debe dedicar más recursos a la salud mental

Sus necesidades en este renglón sanitario aumentarán con el previsto envejecimiento de la población según la Organización Panamericana de Salud

Redacción Central |

Sus necesidades en este renglón sanitario aumentarán con el previsto envejecimiento de la población según la Organización Panamericana de Salud

Centroamérica tiene que dedicar más recursos a la salud mental porque sus necesidades en este renglón sanitario aumentarán con el previsto envejecimiento de la población, recomendó la Organización Panamericana de Salud (OPS).

El asesor subregional de Salud para Centroamérica, el Caribe de habla hispana y México de la OPS, el español Víctor Aparicio, dijo que esta y otras recomendaciones aparecen en un estudio, de próxima publicación, elaborado por el organismo de la ONU sobre los servicios de salud mental en Centroamérica y República Dominicana.

El estudio, el primero en forma de un atlas de salud mental de un conjunto de siete países de una misma zona, destaca que en esta región, como en otros países del mundo, uno de cada cuatro adultos puede padecer un problema de salud mental en su vida.

En el grupo de los potenciales afectados aparecen tanto las personas con trastornos mentales graves, como aquellas que padecen desórdenes leves, explicó Aparicio.

“En nuestra realidad (regional), esto quiere decir que tenemos que facilitar el desarrollo de servicios que disminuyan la brecha que hay entre las necesidades de salud mental de las personas, que, además, van a aumentar, porque nuestra población adulta también está creciendo”, sostuvo.

Añadió que el “envejecimiento de la población en Centroamérica va creciendo, habrá más población adulta, con más esperanza de vida, y esa población va a necesitar esa atención primaria de salud mental”.

“La brecha está ahí, vamos a tener una población importante y numerosa y tenemos que desarrollar más servicios para poder atenderla adecuadamente”, indicó.

El experto citó cifras de otros estudios de la OPS que señalan que los casos de salud mental pasarán de 114 millones en 1990 a 176 millones en 2010, en todo el continente americano.

El estudio también apunta la necesidad de descentralizar los servicios de salud mental, concentrados en las capitales y los grandes centros urbanos de los países, en detrimento de las zonas periféricas y rurales.

La descentralización es una de las estrategias a la que se le está dando prioridad, señala el Atlas, e indica que Panamá, República Dominicana y Costa Rica son los países más avanzados y que dedican más recursos a este aspecto, expresó Aparicio.

El informe destaca la importancia de integrar cada vez más la salud mental en el sistema sanitario general mediante la atención primaria, y, además, fortalecer la relación entre la medicina occidental y la medicina tradicional de las comunidades indígenas.

Agregó que para alcanzar ese objetivo es necesario que la medicina occidental se “contextualice” en el ámbito en el que va a trabajar.

Identifica la falta de acceso de las comunidades indígenas a la atención especializada como uno de los problemas en materia de salud mental en la región, así como el abuso del consumo del alcohol y la depresión.

Plantea, igualmente, la importancia de aumentar el presupuesto dedicado a salud mental, ya que una gran parte de los países de esta región dedican entre el 80 y el 90 por ciento del monto total solo a la atención de los hospitales psiquiátricos.

 “Hay que buscar que se dedique más presupuesto a lo que llamamos salud comunitaria, que implica el servicio de salud mental en la comunidad, su fomento en la atención primaria y su introducción como componente en los hospitales generales”, afirmó Aparicio.

 Los primeros países en remitir los datos sobre los 154 aspectos que se evalúan en el estudio, iniciado en 2006, fueron Guatemala, El Salvador y Nicaragua, y el resto del área cumplió con la entrega de información progresivamente.

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