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Biocombustibles generan las primeras divergencias en conferencia de la FAO

Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas reiteraron sus críticas a los carburantes agrícolas

Redacción Central |

Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas reiteraron sus críticas a los carburantes agrícolas

El impacto de los biocombustibles sobre la producción de alimentos y sus precios provocó este lunes las primeras divergencias entre los países de América Latina y el Caribe en las reuniones preparatorias de la XXX Conferencia Regional de la FAO.

Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) promovida por el Gobierno venezolano, reiteraron sus críticas a los carburantes agrícolas, de los que Brasil, anfitrión del encuentro, es uno de los principales productores y promotores del mundo.

El debate se generó durante una reunión en la que fue presentado un informe elaborado por el brasileño Guilherme Shuetz, funcionario de la oficina regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

El estudio admite que existen algunos riesgos, pero sostiene que pueden ser minimizados con tecnología y compromisos ambientales, y sostiene que la producción de biocombustibles puede representar la puerta de salida de la pobreza para muchos campesinos.

La opinión de Shuetz fue rebatida por las delegaciones de los países del ALBA, que uno a uno fueron exponiendo sus argumentos.

Según el viceministro de Desarrollo Rural de Venezuela, Gerardo Rojas, los biocombustibles “pueden ser una alternativa energética”, pero “primero es necesario garantizar los alimentos”.

Rojas afirmó que el desarrollo masivo de carburantes de origen vegetal “puede generar enormes distorsiones y desórdenes sociales como los que se ven en este momento”, en alusión a las protestas ocurridas en una treintena de países por la subida de los precios de los alimentos.

El funcionario venezolano vaticinó, además, que esa carestía “se puede convertir en factor de riesgo para la estabilidad política” de muchos países latinoamericanos, como ocurre actualmente en Haití.

El delegado cubano, José Arsenio Quintero, respaldó esa opinión y sostuvo que los países más desarrollados “pretender presentar la bioenergía como una panacea para el desarrollo”, pese a que se trata de una alternativa “éticamente inaceptable”, que solo servirá para “derrochar la producción de alimentos en combustibles”.

El representante de Nicaragua, Benjamín Cunningham, se unió a las críticas y dijo que la “primera prioridad” en América Latina debe ser la “seguridad alimentaria”, pues de otro modo “no será posible erradicar el hambre de la región”.

La defensa de Brasil fue asumida por el representante del país ante la FAO en Roma, José Antonio Marcondes, quien reconoció que debe haber un “equilibrio entre seguridad alimentaria, seguridad energética y cambio climático”.

En ese último aspecto, explicó que el uso de etanol en Brasil evitó “la emisión de 675 000 toneladas de dióxido de carbono en las últimas tres décadas” y destacó que el problema es la pobreza, y no el biocombustible.

“La cuestión más sensible para los más pobres es el acceso a los alimentos”, que no les llegan, pese a que América Latina produce en cantidades suficientes para sus habitantes, sostuvo Marcondes.

En opinión del funcionario brasileño, los biocombustibles pueden ser un apoyo para el desarrollo de la pequeña agricultura, generar empleo y riqueza, y convertirse en un arma contra la miseria.

También criticó a los países ricos, pero por los subsidios agrícolas que, en su opinión, “contribuyen a diseminar la pobreza en los países en desarrollo”, y advirtió que “la promesa de los biocombustibles solo se realizará en un mundo sin proteccionismo”.

Según datos presentados en Brasilia, pese a que América Latina y el Caribe son las regiones que más alimentos producen en el mundo, tienen 52,4 millones de personas pasando hambre, de las cuales nueve millones son niños menores de cinco años.

Los debates técnicos de la XXX Conferencia Regional de la FAO concluirán mañana y el miércoles se inaugurará la fase ministerial, que concluirá el próximo viernes y deberá definir las acciones que el organismo impulsará en América Latina y el Caribe hasta 2010.

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