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Ciudadanos panameños defienden a los tiburones

En los últimos 20 años, las poblaciones de tiburones han declinado entre un 70 a un 95 por ciento, incluido el tiburón azul

Tiburón azul
Ciudadanos panameños defienden a las poblaciones de tiburones, amenazadas por la pesca con fines industriales y comerciales. | Internet

Redacción Central |

En los últimos 20 años, las poblaciones de tiburones han declinado entre un 70 a un 95 por ciento, incluido el tiburón azul

La no gubernamental Fundación MarViva inició en Panamá la recolección de firmas en busca de apoyo a la protección de las poblaciones de tiburones, amenazadas por la pesca con fines industriales y comerciales.

Gabriela Etchelecu, directora ejecutiva de MarViva dijo este sábado a la radioemisora local RPC Radio, que la iniciativa forma parte de la campaña regional “Yo salvé un tiburón”, lanzada el jueves en la capital panameña con apoyo de líderes ambientalistas, pescadores artesanales y organismos oficiales.

Etchelecu señaló que la carta suscrita por los ciudadanos será entregada al presidente panameño, Martín Torrijos, para que sean adoptadas acciones ambientales efectivas en este país, donde operan 1 500 pescadores industriales y 13 062 artesanales.

Etchelecu señaló que en los últimos 20 años, las poblaciones de tiburones han declinado entre un 70 a un 95 por ciento, incluido el tiburón azul, que a comienzos del siglo XX era la especie de elasmobranquio más abundante en los océanos.

De hecho, la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) incluyó al tiburón martillo en su lista roja y figura entre las especies “en peligro” y próximo a desaparecer.

Los defensores de la naturaleza estiman que 100 millones de tiburones son capturados en el mundo por flotas pesqueras que eluden las legislaciones ambientales.

Etchelecu aclaró que el tiburón es un voraz depredador natural que está en la cúspide de la cadena alimenticia en el mar y su desaparición tendría graves implicaciones para la vida en la tierra.

Subrayó que 80 de las 400 especies de tiburones alrededor del mundo están en “estado crítico”.

Entre las causas del desequilibrio en los ecosistemas marinos figura el aleteo, una práctica que consiste en cortar las aletas del tiburón y desechar su cuerpo al mar, en muchos casos cuando el animal está vivo. Las aletas desprendidas son utilizadas en la elaboración de sopas en restaurantes de lujo en países de Asia.

Los gobiernos de El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia han aprobado leyes y normas que prohíben el aleteo, pero los grupos ecologistas aducen que son insuficientes para contener la voracidad de flotas pesqueras, en especial en aguas del Pacífico.

MarViva plantea la erradicación del aleteo en la región, el apoyo al control y verificación de instituciones reguladoras de la pesca, la habilitación de muelles públicos para comprobar las descargas, la adopción de códigos tarifarios internacionales para productos del tiburón y la elaboración de planes nacionales de acción.

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