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Sesiona en La Habana el VII Encuentro Hemisférico de Lucha contra los TLC

Más de 500 líderes de organizaciones sindicales, campesinas e indígenas participan en la cita que sesionará hasta el próximo viernes 11

Redacción Central |

Más de 500 líderes de organizaciones sindicales, campesinas e indígenas participan en la cita que sesionará hasta el próximo viernes 11

Cuba se erigió nuevamente en tribuna contra las políticas neoliberales, al acoger desde este lunes el VII Encuentro Hemisférico de Lucha contra los Tratados de Libre Comercio (TLC) y por la Integración.

Más de 500 líderes de organizaciones sindicales, campesinas e indígenas participan en la cita que sesionará hasta el próximo viernes 11 en el habanero Palacio de Convenciones.

Inaugurados en 2001, estos eventos se han convertido en uno de los más importantes del movimiento social en la región.

Como en ediciones precedentes, la reunión abogará por la concertación de fuerzas contra la política neoliberal mantenida por el gobierno de Estados Unidos en el área.

El presidente de la comisión organizadora del evento, Osvaldo Martínez, adelantó que el foro tratará de concertar un plan de acción contra los TLC, que impulsa Washington.

Al insistir en que “el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) es una propuesta que está golpeada, rechazada, pero no derrotada”, Martínez reiteró la necesidad de unir actitudes para construir redes y campañas de movimientos sociales en favor de la integración.

En esta ocasión, los participantes debatirán en paneles temas como el estado de los TLC con Estados Unidos y acuerdos similares proyectados con la Unión Europea.

También analizarán asuntos relacionados con la deuda externa, los mecanismos financieros de dominación y su antónimo, el Banco del Sur.

El militarismo norteamericano en el área, las llamadas leyes antiterroristas y la criminalización de las luchas sociales centrarán además los debates, así como el cambio climático y la defensa de los recursos naturales.

Especial atención recibirán los agrocombustibles, al igual que un Plan de Acción de los movimientos representados en la Alianza Social Continental, promotora de estas reuniones.

Cuando en el 2001 Cuba convocó al Primer Encuentro continental anti-ALCA, el objetivo era denunciar las intenciones de la Casa Blanca, promotora de ese plan, y contribuir a la articulación de movimientos sociales y organizaciones populares.

Siete años antes, en la Primera Cumbre de las Américas celebrada en Miami, Estados Unidos, el gobierno norteamericano había prometido crear antes de 2005 el mayor espacio de libre comercio del mundo, con más de 800 millones de consumidores y un poderío económico sin igual en el planeta.

Cuba, desestimada por Washington por discrepancias políticas, lanzó duras críticas al Acuerdo por considerarlo un proyecto hegemónico para consolidar la dominación norteamericana sobre la región, ampliar sus fronteras económicas y asegurarse un gran mercado, sin la competencia de la Unión Europea y Asia.

En los siguientes foros contra el ALCA realizados anualmente siempre en La Habana, la denuncia cubana fue ganando apoyo creciente en Latinoamérica.

La posición de algunos gobiernos de la zona (Venezuela, Argentina y Brasil) y los fuertes movimientos sociales de protesta en Bolivia y Ecuador provocaron que el diseño inicial de la gran negociación con 34 países al unísono, se convirtiera en la táctica de impulsar acuerdos bilaterales, conocidos como TLC.

Calificado por los expertos como un ALCA suave o pequeño, el nuevo acuerdo de la administración norteamericana fue firmado con Canadá, México, Chile, así como con la región centroamericana — excepto Costa Rica–, y República Dominicana, entre otras naciones.

Ante la nueva realidad, las citas en la capital cubana pasaron a denominarse Encuentros Hemisféricos de Lucha contra los TLC y por la Integración de los Pueblos, siempre con la asistencia aproximada de 700 representantes de movimientos sindicales, agricultores e indígenas procedentes de decenas de países.

Durante el VI Encuentro, celebrado en 2007, los delegados coincidieron en que el ALCA fracasó pero el plan norteamericano de dominación sobre América Latina tiene otras formas y rostros, que obligan a mantener la lucha.

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