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Estados Unidos: Las botas siguen en Latinoamérica

Cuba, Haití, Nicaragua, Panamá, Granada, República Dominicana, entre otros, son países que sufrieron la bota yanqui

Redacción Central |

Cuba, Haití, Nicaragua, Panamá, Granada, República Dominicana, entre otros, son países que sufrieron la bota yanqui

Estados Unidos tiene una larga historia de intervenciones y ocupaciones militares en América Latina y el Caribe, la cual se remonta a la propia guerra que cercenó el territorio mexicano.

Cuba, Haití, Nicaragua, Panamá, Granada, República Dominicana, entre otros, son países que sufrieron la bota yanqui y vieron enlutar a sus pueblos por la agresión armada de Washington.

Sin renunciar pública y formalmente a tales agresiones, Washington mantiene ocupada una porción del territorio cubano, en una afrenta que trasciende el diferendo bilateral.

La base de Guantánamo se ha convertido en símbolo de tortura y afrenta a la dignidad humana, en estos seis años de permanencia del centro internacional de detención que allí funciona.

La cárcel donde el Pentágono mantiene a los rehenes de la alegada cruzada global antiterrorista, y donde se viola la Convención de Ginebra para los prisioneros de guerra, es una expresión del interés de Washington por perpetuar su presencia militar en Latinoamérica y el Caribe.

El enclave, contra la voluntad del pueblo cubano, es un mentís a quienes pudieran pensar que, con lo ocupado que los militares de Estados Unidos están en Irak y Afganistán, su traspatio ya dejó de tener interés, tras ser hollado por sus tropas tantas veces en el pasado.

Habría que recordar que la devolución de la llamada Zona del Canal de Panamá y el cierre de las bases del Comando Sur allí, no fue fruto de la indulgencia estadounidense, sino fruto de la perseverancia del pueblo istmeño, el cual abonó con sangre la lucha por recuperar su soberanía.

Lo propio ocurrió en el Vieques puertorriqueño, donde la Armada norteamericana se vio obligada a evacuar el polígono donde ensayaba nuevas guerras, por las batallas de los boricuas.

Así se explica también la Escuela de las Américas, establecida en Panamá en 1946, y luego trasladada a Fort Benning, Georgia, en 1984, para más tarde ser rebautizada como Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica, y que por estos días concitó nuevas protestas en demanda de su cierre definitivo.

Por sus aulas pasaron, entre otros, Roberto D Aubuisson, creador de los escuadrones de la muerte en El Salvador, y Leopoldo Galtieri, jefe de la Junta Militar en Argentina, responsable de masivas violaciones a los derechos humanos.

Pero son otros los tiempos y Washington ensaya nuevas tácticas y estrategias para sentar las bases del dislocamiento de sus fuerzas militares en la región, sobre todo ahora que tiene base fija en Colombia, con la mira puesta en Venezuela.

Sí, porque el Plan Colombia contempla la presencia de tropas yanquis en ese país suramericano bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico y un énfasis particular en la contrainsurgencia.

No en balde las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia tienen presos a tres militares yanquis, que el Pentágono se esfuerza en calificar de contratistas.

Y es que en los tiempos que corren son nuevos los pretextos y causas para el despliegue bélico de Estados Unidos en Latinoamérica y el Caribe, ya sea el enfrentamiento al tráfico de estupefacientes, la inmigración ilegal y, sobre todo, la lucha al terrorismo, por más que esta ocurra a miles de kilómetros de Afganistán o Iraq.

En tales circunstancias, la injerencia de la potencia norteña no se puede medir sólo por el número de tropas, pues ahora hay que incluir, además del Pentágono, a la Agencia Central de Inteligencia, la agencia antidrogas DEA y otras dependencias, incluido el Departamento de Seguridad de la Patria.

Si bien ya la medida no son las grandes bases como las que existieron en las riberas del Canal de Panamá, ahora se multiplican los llamados puestos operativos de avanzada.

Según la descripción oficial del Departamento de Estado, los Puestos Operativos de Avanzada (Forward Operating Locations o FOLs) son áreas de parada para aeronaves involucradas en el esfuerzo internacional con vistas a combatir a los narcotraficantes.

Y la cita continúa: El programa completo forma parte del esfuerzo internacional contra los narcóticos, acordado por todos los presidentes de las Naciones del Hemisferio Occidental en la reunión en Miami en 1994, la reunión de Santiago en 1998 y en la Asamblea General de Naciones Unidas “Sesión Especial Contra Narcóticos” en junio de 1998.

Eso es aparentemente lo que tiene el Pentágono en la base ecuatoriana de Manta, donde están acantonados aeronaves, medios técnicos de espionaje y radar, y efectivos de las fuerzas armadas de Estados Unidos.

Pero el presidente ecuatoriano Rafael Correa ha dicho que no renovará el convenio para el uso de la base de Manta, el cual expira en noviembre del 2009. Eso hace que Washington busque otras locaciones, ya sea en Perú, pero sobre todo en Colombia, donde podría tener la anuencia de los oficiales del ejército de ese país.

Las FOLs existen en los aeropuertos internacionales de Araba y Curazao, bien próximas a Venezuela, pero también en El Salvador, mientras Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en la amurallada frontera con México.

La llamada Triple Frontera, entre Paraguay, Brasil y Argentina es una zona de mucho interés estratégico para Estados Unidos, lo que hace multiplicar sus acciones de inteligencia allí, donde se concentran importantes recursos hídricos y energéticos.

El propio Donald Rumsfeld, en sus tiempos de secretario de Defensa, presionó personalmente en Paraguay para una presencia fija del Pentágono en la nación suramericana, pero la repulsa regional hizo fracasar los aprestos por tener tropas yanquis en el Chaco paraguayo.

Son otros los tiempos, pero viejas las pretensiones, que hoy se visten de nuevo ropaje en acuerdos de patrullaje y maniobras bélicas conjuntas, con los cuales operan en Latinoamérica y el Caribe.

Allí donde como en Panamá, no acaban de cerrar las heridas de su última invasión, o en la frontera con México, donde detrás del muro se despliegan hoy destacamentos bélicos contra la emigración ilegal.

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