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Retirada de helicópteros indica aplazamiento indefinido de devolución de rehenes

Los dos MI-17 y los dos Bell despegaron hacia Venezuela desde el aeropuerto de la ciudad de Villavicencio

Redacción Central |

Los dos MI-17 y los dos Bell despegaron hacia Venezuela desde el aeropuerto de la ciudad de Villavicencio

Los cuatro helicópteros enviados por Venezuela para recoger a tres secuestrados que las FARC prometieron entregar al presidente Hugo Chávez salieron el jueves de Colombia, una nueva señal del aplazamiento indefinido del plan en medio de recriminaciones mutuas por el colapso de la misión.

Los dos MI-17 y los dos Bell despegaron hacia Venezuela desde aeropuerto de la ciudad de Villavicencio, entrada a las llanuras y selvas del país donde se esperaba que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) entregaran a las políticas Consuelo González, Clara Rojas y su pequeño hijo Emmanuel, quien nació en cautiverio.

El alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo, dijo que la salida de las aeronaves fue acordada el miércoles con el ex ministro del Interior de Venezuela Ramón Rodríguez Chacín, encargado por el presidente Chávez para coordinar la operación destinada a recibir a los rehenes en medio de la selva.

Pero la guerrilla informó que combates y operaciones militares impedían la entrega de los rehenes, ofrecida como un acto de desagravio a Chávez después de que el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, suspendió su mediación para buscar la liberación de 47 rehenes, incluida la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres estadounidenses.

El Gobierno colombiano negó los combates y una operación de rescate de los tres rehenes en las selvas de los departamentos del Guaviare y Vaupés, en donde al parecer se planeaba la entrega, y acusó a las FARC de mentir y de engañar al presidente venezolano y a la comunidad internacional.

“No ha habido combates en los últimos 18 días”, dijo el comandante del Ejército general Mario Montoya, quien aseguró que las Fuerzas Militares están preparadas para enfrentar una ofensiva general con la que amenazó el máximo líder de las FARC, Manuel Marulanda, alias “Tirofijo”.

Uribe aceptó una propuesta de Venezuela para establecer un corredor de seguridad destinado a facilitar la liberación de los rehenes e incluso admitió la posibilidad de ordenar a sus Fuerzas Militares un cese al fuego en la zona de la entrega.

Pero una hipótesis del mandatario colombiano, según la cual las FARC no entregaron a los rehenes porque no tienen en su poder al niño Emmanuel, paralizó indefinidamente la delicada misión que lideraba Chávez para recibirlos en medio de la jungla, en la primera liberación unilateral de rehenes de alto perfil por parte de la guerrilla.

Sin embargo, la guerrilla anunció que cumplirá su compromiso de entregar a Chávez a los tres rehenes y acusó al Gobierno de Uribe de buscar desviar la atención.

“Si bien el Gobierno colombiano ha pretendido desviar la atención sobre la liberación de Clara, su hijo Emmanuel y la ex congresista con la hipótesis , tanto Chávez como la Cruz Roja siguen a la espera de las coordenadas”, dijo la guerrilla en una declaración a través de la Agencia Bolivariana de Prensa.

“Las FARC-EP mientras tanto libran combates reales para la consecución de tal liberación que ha sido su compromiso. Existe una lista larga que permite no dudar de la honorabilidad de las FARC como existe una larga lista de razones que ratifican la infinita falsedad del Gobierno colombiano”, agregaron en la página de internet www.abpnoticias.com.

Actualmente las autoridades de Colombia, con pruebas de ADN, tratan de confirmar si un pequeño de más de 3 años de edad, que está bajo la custodia de un instituto de protección infantil y fue hospitalizado en delicado estado de salud en el pueblo de El Retorno, en el selvático departamento del Guaviare, es el hijo de Rojas.

El policía Jhon Frank Pinchao, quien estuvo más de ocho años secuestrados por las FARC y escapó en abril del 2007, confirmó que Rojas tuvo un hijo en la selva y que éste fue separado de su madre por las dificultades para alimentarlo y porque el llanto molestaba a los demás rehenes.

Pero Pinchao advirtió que no podía confirmar ni desmentir que el niño, que ha provocado todo un enigma, sea el hijo de la política.

“No puedo aventurarme a desmentir o asegurar eso. Un bebé a través del tiempo cambia”, dijo el policía quien precisó que vio al niño a finales del 2004.

Un hombre que en diciembre se presentó a reclamar al niño alegando ser su padre confesó a la Fiscalía que la guerrilla le dejó a su cuidado el menor y que recibió amenazas de muerte para presionar la inmediata entrega a los rebeldes.

El habitante del pueblo de El Retorno fue incluido en un programa de protección de testigos del Gobierno junto con su familia y permanece en la capital de Colombia, en donde también está el niño, bajo custodia del Estado desde el 2005.

Pese al retiro de los helicópteros, Restrepo aseguró que el Gobierno de Colombia sigue dispuesto a ofrecer todas las garantías necesarias para que las FARC cumplan su palabra y entreguen a los rehenes, mientras el Gobierno de Venezuela sostiene que no ha abortado la operación e incluso planteó la posibilidad de hacerla en forma clandestina.

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