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Pakistán se prepara para aplazar las elecciones tras la muerte de Bhutto

Fijará este miércoles una nueva fecha para los comicios generales

Redacción Central |

Fijará este miércoles una nueva fecha para los comicios generales

Pakistán espera fijar el miércoles una nueva fecha para las elecciones generales después de que el asesinato de la líder opositora Benazir Bhutto desató un baño de sangre y desagrado contra el Gobierno del presidente Pervez Musharraf.

Analistas esperan que la votación prevista originalmente para el 8 de enero sea pospuesta para fines de febrero, lo que, dicen, podría generar una renovada ola de violencia en el país con poderío nuclear.

La Liga Musulmana Pakistaní, que respalda Musharraf, se ha mostrado favorable a una postergación de la votación debido a preocupaciones de seguridad.

El Partido del Pueblo de Pakistán (PPP), de Bhutto, y el principal partido de oposición del ex primer ministro Nawaz Sharif, quieren que las elecciones del 8 de agosto se realicen de acuerdo con lo planeado, temiendo que un retraso pueda funcionar en beneficio del actual mandatario.

El viudo de Bhutto, Asif Ali Zardari, nuevo co-líder del PPP junto a su hijo de 19 años Bilawal, difundió un comunicado conjunto con Sharif el martes.

“Las elecciones del 8 de enero deben proceder como estaban planeadas. Esto no sólo será un tributo a la memoria de Benazir Bhutto, sino que incluso más importante, será una reafirmación de la causa de la democracia por la que ella murió”, dijo el comunicado.

Rechazaron además el anuncio de la Comisión Electoral que señaló que, “en principio”, la elección se retrasaría para una nueva fecha que sería anunciada posteriormente.

“Supongamos que posponen la elección 10 días, 15 días o un mes y hay otro asesinato… ¿Qué pasara entonces?”, dijo Zardari.

“¿Qué garantiza que si se pospone por una vez la elección, la situación estará bajo control?”, añadió.

El PPP espera lograr un apoyo considerable de los votantes después del asesinato de Bhutto.

Su muerte despertó dudas sobre la estabilidad del país y la transición a una democracia civil en Pakistán, un país aliado de Estados Unidos.

Cerca de 60 personas han muerto en la violencia que siguió al asesinato de Bhutto y aunque la situación ha vuelto a una relativa calma, aún se mantienen las preocupaciones sobre la seguridad.

La fallecida líder y ex primera ministra se oponía a la militancia islámica y había retornado en octubre del autoexilio. Horas después de volver a su país, había logrado escapar al ataque de un suicida contra la caravana en que viajaba y que finalmente dejo unos 140 muertos.

Su muerte debilitó la esperanza de Estados Unidos de un acuerdo para compartir el poder entre ella y Musharraf, que tomó el cargo en un golpe militar en 1999, pero que había dejado el Ejército para convertirse en un presidente civil.

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