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Rusia cierra defensas ante peligroso amigo Bush

Al iniciarse el miercoles en Alemania la Cumbre de los siete Estados más industrializados del planeta y Rusia (G-8), un ambiente de agudas contradicciones caracteriza las relaciones entre Moscú y Washington

Redacción Central |

Al iniciarse el miercoles en Alemania la Cumbre de los siete Estados más industrializados del planeta y Rusia (G-8), un ambiente de agudas contradicciones caracteriza las relaciones entre Moscú y Washington

Antagonismos militares, políticos y económicos entre las dos potencias crean una situación que académicos como el general retirado Leonid Ivashov y el presidente de la fundación Política, Viacheslav Nikonov, denominan reinicio de la guerra fría.

La imagen de amigo del presidente ruso, Vladimir Putin, aportó buenos dividendos a su par, George W. Bush, en el pasado, cuando la televisión transmitía escenas de la presencia del jefe del Kremlin en el rancho del petrolero texano.

Muchos creyeron que desaparecerían discrepancias que hoy vuelven a primeros planos por los planes estadounidenses de emplazar en Europa del Este elementos de su sistema de defensa antimisiles (DAM).

Ante la insistencia del Pentágono y la pasividad de Europa a pesar de las advertencias rusas, Moscú respondió recientemente con los ensayos exitosos del nuevo misil balístico intercontinental RS-24 de ojiva múltiple y del táctico operacional R-500 del sistema Iskander.

El presidente Putin afirmó que las pruebas con estas ultramodernas armas y una posible salida de Rusia del Tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE) es una respuesta a acciones unilaterales de los socios occidentales.

Estos vectores podrían apuntar nuevamente hacia Europa si el gigante eurasiático llegara a sentirse amenazado por el plan estadounidense de emplazar 10 cohetes interceptores en Polonia y un gran radar en la república Checa, subrayó el jefe del Kremlin.

Putin fustigó al mismo tiempo la actitud negativa de la OTAN a ratificar la versión adaptada del FACE en 1999 y la salida de los aliados del Tratado de Defensa Antiaérea.

En el campo diplomático no son menos explosivos los enfrentamientos bilaterales, con el debate en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la independencia de la provincia de Kosovo respecto a Serbia como el más evidente.

Rusia insiste en que se debe buscar una solución que tenga en cuenta los intereses de ambas partes, mientras que Washington y sus aliados europeos, con variantes cosméticas, respaldan la propuesta de independencia del enviado especial de la ONU, Marti Ahtisaari.

Una decisión de este tipo podría crear precedentes desestabilizadores en el espacio postsoviético, donde existen conflictos congelados entre Georgia, Abjasia y Osetia del Sur, o Moldova y Transdniéster, por solo citar dos ejemplos.

Recientemente el gobernante estadounidense firmó el documento Política Nacional en el Espacio Cósmico, que trata de impedir el libre derecho de otros países a utilizar la ingravidez.

En la estrategia, la Casa Blanca advierte que la libertad estadounidense de operar en el espacio es tan importante como el poder aéreo o el marítimo.

Rusia respondió en la Asamblea General de la ONU con el documento Medidas para garantizar la transparencia y robustecer la confianza en la actividad espacial, aprobado con el apoyo de 167 de los 192 Estados miembros, y el único voto en contra de Estados Unidos.

Las sanciones del gobierno estadounidense a firmas rusas exportadoras de armas como Rosoboronexport y Sujoi, y hasta el enfoque antagónico de Washington y Moscú en relación con el expediente nuclear iraní constituyen otros conflictos de intereses.

En la pasada Cumbre de los Países Asia Pacífico, en Hanoi, Vietnam, el presidente Bush firmó los documentos que avalan la adhesión de Moscú a la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Mas, hasta hoy el Congreso estadounidense, controlado por los demócratas, no otorgó a Rusia facilidades, y sigue vigente la enmienda Jackson-Vanick, que no reconoce a Moscú como economía de mercado y prohíbe relaciones comerciales normales permanentes.

Congresistas encabezados por la ultra conservadora Ileana Ross Lethinen avanzan con un proyecto de ley extraterritorial que autorizaría aplicar sanciones a Rusia y otros países exportadores de gas si se agrupan en un cartel tipo OPEP.

A todo lo anterior se suman recientes ataques de Bush, Condolezza Rice y otros representantes del gobierno estadounidense a la Federación rusa por supuestas violaciones de los derechos humanos.

Moscú respondió que se trata de otra muestra de la doble moral que caracteriza a una administración que secuestra a personas en Europa y los traslada en vuelos secretos a campos de tortura como el que mantienen en Guantánamo, en el sureste de Cuba.

Este rosario de contradicciones, demuestran que las publicitadas relaciones amistosas de George W. Bush en relación con Vladimir Putin, no cambian la política antirrusa de su administración.

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