Internacionales

Bush cierra filas en escándalo de fiscales y apoya a secretario de Justicia

El presidente estadounidense, George W. Bush, buscó el martes evitar que sus adversarios demócratas obtuvieran la cabeza de un segundo influyente ministro en menos de cinco meses y no ceder en ninguna de las prerrogativas ganadas por la nueva mayoría en el Congreso

George W. Bush
Presidente de Estados Unidos George W. Bush caminando en los jardines de la Casa Blanca el 19 de marzo de 2007. | AFP

Redacción Central |

El presidente estadounidense, George W. Bush, buscó el martes evitar que sus adversarios demócratas obtuvieran la cabeza de un segundo influyente ministro en menos de cinco meses y no ceder en ninguna de las prerrogativas ganadas por la nueva mayoría en el Congreso

“Me opondré a cualquier intento de citación a funcionarios de la Casa Blanca”, dijo Bush en un mensaje, anunciado sorpresivamente por la Casa Blanca en la tarde del martes.

En su comunicado, el mandatario se opuso a cualquier intento del Congreso para lograr testimonios bajo juramento de funcionarios vinculados al caso de la destitución de fiscales federales, y denunció un intento de la oposición demócrata por sacar rédito político de la situación.

“No iremos con esta expedición de pesca partidista”, dijo el mandatario.

Más temprano, la Casa Blanca había rechazado la posibilidad de que sus funcionarios testifiquen bajo juramento en el Congreso en el marco de la investigación por el escándalo de los fiscales federales destituidos, que parece amenazar cada vez más al secretario de Justicia, Alberto Gonzales.

Gonzales enfrenta una ola de llamados a su renuncia en el último de los escándalos que afectan al gobierno republicano de Bush, en el que ocho fiscales federales fueron despedidos.

Bush tomó el martes la rara iniciativa de llamar a Gonzales para expresarle su “firme apoyo” y de hacerlo público a través de su portavoz, Tony Snow.

Gonzales está en la línea de mira desde la publicación reciente de documentos acusadores para la Casa Blanca, sospechosa de realizar despidos por razones exclusivamente políticas en casos de fiscales federales que investigaban asuntos políticamente sensibles.

En una carta divulgada en la tarde del martes por la Casa Blanca, el consejero presidencial para asuntos jurídicos, Fred Fielding, propuso al Congreso que las comisiones legislativas que siguen la investigación entrevisten a algunos miembros del gobierno, entre los que se incluye el influyente asesor político de Bush, Karl Rove.

Pero “esas entrevistas tendrían que ser privadas y sin que deban prestar juramento, ni que haya una transcripción, un testimonio o la entrega posterior de una citación” de reclamo a los funcionarios que declaren ante el Congreso.

En este tipo de asuntos, el gobierno de Bush suele ampararse en las prerrogativas del Ejecutivo para rehusarse a que sus funcionarios declaren bajo juramento.

Por otra parte, Bush lleva a cabo una pulseada a brazo partido sobre el tema de Irak con la mayoría demócrata, que quiere acelerar la retirada de las tropas, y el Congreso debe tratar el tema en sesión plenaria esta semana.

Con el índice de popularidad más bajo de su mandato, Bush enfrentó en pocas semanas los escándalos de la purga de fiscales, la revelación de una operación secreta de la CIA supuestamente para obtener ventajas políticas, noticias sobre la pésima atención médica a los veteranos de la guerra de Irak y la violación de las leyes sobre privacidad por el FBI.

también te puede interesar