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Cuatro soldados de EEUU ejecutados en Irak, otros siete muertos en ataques

Bagdad – El ejército estadounidense reveló este sábado que cuatro de sus soldados fueron secuestrados y ejecutados tras un ataque ocurrido la semana pasada en Irak, donde también murieron otros siete militares más en varios ataques y atentados en el país

Violencia en Irak
Iraquíes recogen el ataúd de un familiar de la morgue del hospital al-Yarmuk en Bagdad, el 27 de enero de 2007. La víctima murió por el rebrote de violencia en la ensangrentada capital. | AFP

Redacción Central |

Bagdad – El ejército estadounidense reveló este sábado que cuatro de sus soldados fueron secuestrados y ejecutados tras un ataque ocurrido la semana pasada en Irak, donde también murieron otros siete militares más en varios ataques y atentados en el país

Las revelaciones coincidieron con la presencia de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, la demócrata Nancy Pelosi, en Bagdad, a donde llegó el viernes por sorpresa y donde este sábado se reunió con responsables iraquíes.

Según un comunicado del ejército de Estados Unidos, los siete militares muertos perdieron la vida en diferentes ataques cometidos en su mayor parte con bombas colocadas al borde de las carreteras iraquíes en los últimos tres días.

Tres soldados murieron y otro resultó herido cuando un artefacto artesanal explotó este sábado cerca de su vehículo, al norte de Bagdad, precisó la nota.

El viernes, dos militares murieron en dos explosiones diferentes ocurridas en la provincia de Diyala, al norte de Bagdad, mientras que el jueves fallecieron otros dos más en el este de la capital.

Con estas bajas ascienden a al menos 3.068 los estadounidenses, entre militares y personal asimilado, muertos en Irak desde la invasión de este país, en 2003, según un balance de la AFP basado en cifras del Pentágono.

El comunicado castrense se produjo horas después de que el presidente estadounidense, George W. Bush, y el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, mantuviesen una conversación telefónica sobre el nuevo plan de seguridad para Bagdad, donde este sábado 15 personas murieron en un doble atentado suicida con coche bomba.

Más de 150 personas murieron esta semana en atentados o ataques en Bagdad. Esta ola de violencia ocurre cuando las autoridades iraquíes y el ejército estadounidense se aprestan a lanzar el nuevo plan de seguridad para la capital, donde más de 16.800 civiles murieron en 2006, según Naciones Unidas.

Según una nota iraquí, Bush “renovó su compromiso a apoyar el plan para Bagdad y expresó su total disposición a garantizar las condiciones para su éxito, al tiempo que ofreció su apoyo político al gobierno de Nuri Al Maliki”.

Este se reunió el viernes con la presidenta del Congreso estadounidense.

Pelosi, opuesta a la guerra en Irak, insistió en sus reuniones en Bagdad en hallar una “solución política” al conflicto y en reforzar al ejército iraquí para permitir la retirada de las tropas estadounidenses.

Respecto a los soldados estadounidenses ejecutados, el ejército modificó su primera versión del domingo pasado, al día siguiente del ataque, cuando anunció la muerte de cinco soldados, y tres heridos, en choques con hombres armados.

El ataque se produjo en la ciudad santa chiita de Kerbala (110 km al sur de Bagdad), cuando se celebraba una reunión en el local del centro de coordinación conjunta de la provincia.

Una docena de hombres –vestidos con uniformes similares a los del ejército estadounidense y con armas también norteamericanas– dispararon con armas automáticas contra las fuerzas estadounidenses congregadas en el local y lanzaron granadas. “Un soldado norteamericano que defendía el lugar murió y otros tres fueron heridos”, explicó un comunicado castrense.

“Los asaltantes se retiraron tomando como rehenes a cuatro soldados estadounidenses. (…) Se toparon con un control de la policía iraquí. Lo pasaron, pero los policías tuvieron dudas y siguieron a los vehículos”, añadió.

La policía encontró los vehículos en Mahawil, a 90 km al sur de Bagdad, y descubrió junto a ellos cuatro soldados muertos, con las manos atadas y con impactos de balas.

“La precisión del ataque, el equipamiento utilizado y el posible uso de explosivos para destruir los vehículos militares en el recinto sugiere que el ataque fue preparado antes”, aseguró el coronel Scott Bleichwehl, portavoz del ejército estadounidense, citado en el comunicado.

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