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Estados Unidos volvió a bombardear Somalia en una operación secreta

Un nuevo ataque aéreo ejecutado por un avión AC-130 fue detectado en Somalia por la prensa norteamericana, aunque el Pentágono se negó a confirmarlo y a proveer detalles de la misión y sus resultados

Avión militar
Avión de combate AC-130. | IBLNEWS

Redacción Central |

Un nuevo ataque aéreo ejecutado por un avión AC-130 fue detectado en Somalia por la prensa norteamericana, aunque el Pentágono se negó a confirmarlo y a proveer detalles de la misión y sus resultados

Fuerzas militares estadounidenses lanzaron un nuevo ataque en el sur de Somalia contra presuntos militantes de Al Qaida, según informó ayer el diario norteamericano The Washington Post. Funcionarios estadounidenses aseguraron que en ese ataque se empleó un avión de combate AC-130, informó el diario. Se trata del segundo bombardeo estadounidense en menos de tres semanas. Otro AC-130 había sido utilizado en el primer ataque estadounidense contra Al Qaida en el sur de Somalia el pasado 7 de enero, causando la muerte de entre 10 y 20 personas que todavía no han sido identificadas, pese a que un equipo de expertos estadounidenses examinó el lugar de los hechos pocos días después.

El bombardeo se mantuvo en estricto secreto y hasta ahora nadie informó la fecha en que se ejecutó ni tampoco cuáles fueron los resultados obtenidos. El portavoz del Departamento de Defensa estadounidense, Bryan Whitman, se negó a confirmar la operación, pero aseguró que la Casa Blanca “va a atacar a Al Qaida como parte de la guerra contra el terrorismo global dondequiera que nos lleve”.

También en Somalia murió ayer una persona y otras dos resultaron heridas en el aeropuerto de Mogadiscio, tras unos ataques de morteros llevados a cabo después del aterrizaje de un avión en el que viajaba una delegación de las Naciones Unidas. Según las primeras informaciones, miembros del Programa de la ONU para el Desarrollo acababan de descender del avión cuando se produjeron dos o tres disparos de mortero.

Por otro lado, el lunes comenzó la retirada de las tropas etíopes que ayudaron a las fuerzas armadas somalíes en la expulsión de la Unión de las Cortes Islámicas, un grupo de tribunales de aplicación de la Sharia que se había congregado como oposición al Gobierno Federal de Somalia, y que hasta hace un mes controlaba importantes zonas de la capital así como otras regiones del territorio nacional. El portavoz del gobierno interino, Abdirahman Dinari, señaló ayer que las autoridades somalíes recién llegadas a Mogadiscio tienen una “profunda preocupación” ante un eventual resurgimiento de los militantes islámicos tras las retirada de las fuerzas etíopes. El actual gobierno provisional de Somalia, que cuenta con el reconocimiento de las Naciones Unidas, espera el envío urgente de una misión de paz africana que refuerce su estabilidad. Está previsto que la Unión Africana despliegue una fuerza de varios miles de efectivos para mantener la paz en Somalia, pero la Unión Europea, que debe ser el principal acreedor de esta operación, ha indicado que aportará financiación sólo si el gobierno de transición intenta negociar la paz con algunos dirigentes islámicos. Dinari afirmó que esta condición sólo “da a los combatientes islámicos una señal” para que continúen luchando.

En Nairobi, el embajador estadounidense Michael Ranneberger se reunió con el líder islamista somalí Sharif Sheij Ahmed, principal autoridad de la Unión de las Cortes islámicas, que se entregó a las autoridades keniatas. Los detalles de este encuentro no han sido revelados. El gobierno de Estados Unidos instó en varias ocasiones al gobierno somalí para que inicie el diálogo con los islamistas moderados, entre los cuales se encuentra, según Washington, el jeque detenido en Kenia.

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