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El día más largo para EEUU en la guerra de Irak

Al menos 24 soldados de Estados Unidos murieron el sábado en Irak, el día más cruento para su ejército en los últimos tres años, en momentos en que el presidente George W. Bush enfrenta una fuerte oposición del Congreso a sus planes de enviar más efectivos

Violencia en Irak
Violencia en Irak. | IBLNEWS

Redacción Central |

Al menos 24 soldados de Estados Unidos murieron el sábado en Irak, el día más cruento para su ejército en los últimos tres años, en momentos en que el presidente George W. Bush enfrenta una fuerte oposición del Congreso a sus planes de enviar más efectivos

Tercer día más cruento desde 2003

El número de muertos el sábado es el tercero más alto para el ejército en cualquier día posterior al inicio de la guerra en marzo del 2003, superado solamente por las 37 bajas del 26 de enero del 2005 y las 28 del tercer día de la invasión.

La cifra del sábado incluye a los 13 muertos al caer un helicóptero al noreste de la capital iraquí, cinco en un ataque de milicianos contra un centro del gobierno provincial en Karbala y otros dos al explotar bombas plantadas en caminos.

El ejército dijo que se estaba investigando la caída del helicóptero al noreste de Bagdad, y no proporcionó más detalles.

La teniente coronel del ejército Josslyn Aberle, vocera militar en Bagdad, dijo que se desconocen las causas de la caída. El capitán de la Armada Frank Pascual, portavoz militar en Dubai, Emiratos Arabes Unidos, dijo que la nave era un helicóptero Blackhawk y se piensa que tuvo problemas técnicos antes de caer. Hizo sus declaraciones a la la televisora Al-Arabiya.

Ataque a un cuartel

Por otro lado, se informó que milicianos atacaron unos cuarteles militares en la ciudad chií de Karbala, al sur de Bagdad, matando a cinco soldados estadounidenses la noche del sábado, dijo el ejército.

Una declaración militar dijo que “un grupo ilegal armado de milicianos” atacó el edificio del Centro Provincial de Coordinación Conjunta con granadas, armas cortas y “fuego indirecto”, lo cual generalmente implica el uso de morteros o cohetes.

“En el momento del ataque estaba realizándose un encuentro para preparar el aparato de seguridad para los peregrinos chiís que participan en las celebraciones de la Ashura”, dijo el general de brigada Vincent K. Brooks, vicecomandante de la División Multinacional Bagdad.

Karbala está a 50 millas al sur de Bagdad y miles de peregrinos chiís están llegando a ella para conmemorar la muerte de uno de los mayores santos del islam chií, el imam Hussein, nieto del profeta Mahoma.

Previamente, el gobernador de Karbala, Akeel al-Jazaali, había dicho que los soldados estadounidenses habían allanado el edificio en busca de hombres armados, pero al parecer no encontraron a ninguno de los que buscaban. Brooks dijo que el informe era incorrecto.

Al-Jazaali indicó que los estadounidenses usaron granadas para aturdir durante el allanamiento, y los vecinos pensaron que el edificio era atacado con morteros. Supuestamente, buscaban a seguidores del clérigo antiestadounidense Muqtada al-Sadr.

No se mencionaron otras víctimas durante el ataque, pero una declaración militar indicó que “la zona ha sido asegurada por fuerzas de la coalición e Irak”.

La caída del helicóptero y el ataque en Karbala ocurren en un período de capital importancia para las fuerzas estadounidenses, al tiempo que comienzan a llegar otros 21,500 soldados a Bagdad y las regiones aledañas.

El presidente estadounidense Bush y el primer ministro iraquí Nuri Al Maliki han prometido detener la violencia sectaria en la capital, en un intento de última hora para impedir una guerra civil.

Aunque el ejército no precisó dónde ocurrió la caída del aparato, la vasta y violenta provincia de Diyala se asienta al noreste de Bagdad, donde los soldados de Estados Unidos e Irak han combatido a insurgentes sunís, mientras que en los alrededores de Bakuba tienen meses luchando contra milicianos chiís.

Días negros

La caída del helicóptero es la cuarta más cruenta desde el inicio de la guerra. La peor ocurrió el 26 de enero del 2005, cuando una nave de transporte de la Marina se estrelló durante una tormenta de arena en el desierto occidental de Irak. Murieron un total de 30 infantes de Marina y un marinero, en el mayor número de fallecimientos en un solo incidente entre militares estadounidenses en el país.

Ese mismo día del 2005, seis soldados fallecieron en combate, para un total de 37 muertes, la mayor cifra registrada en un solo día durante la guerra.

Enfrentamientos en Al Anbar

En la convulsa provincia de Al Anbar, en el oeste de Irak, otros cinco uniformados estadounidenses perdieron la vida el sábado en enfrentamientos armados, según otro comunicado militar estadounidense.

Los muertos en Al Anbar son cuatro soldados y un infante de Marina, ambos del Quinto Regimiento, y perecieron debido a “las heridas sufridas por fuego enemigo”.

Las otras dos víctimas mortales fueron causadas por la explosión de bombas colocadas en las carreteras: una de ellas pertenecía a la 105 Brigada de Ingenieros, y murió cuando circulaba por el norte del país, mientras que la otra pereció en algún lugar del norte de la capital, según los escasos datos ofrecidos en los comunicados militares.

Mientras los soldados estadounidenses siguen cayendo por fuego suní o chií, el domingo se anunció la llegada a Bagdad de las primeras unidades de refuerzo anunciadas el pasado día 10 por el presidente George W.Bush, destinadas a colaborar con las tropas iraquíes en el nuevo plan de seguridad en Bagdad.

Justo en vísperas de este plan que se espera comience el día 1 de febrero, hoy se anunció también la vuelta al gobierno y al parlamento de Irak del “Bloque Sadr”, el grupo chií fiel al clérigo Muqtada al Sadr.

Este bloque cuenta con tres ministros en el gobierno y 30 diputados (de 275) en el parlamento, y se consideraba hasta ahora uno de los principales apoyos del primer ministro, Nuri al Maliki.

Sin embargo, Al Maliki está sometido a una creciente presión para que acabe con el “Ejército del Mahdi”, y hace pocos días ordenó la detención de 400 de sus militantes.

Estas detenciones pueden ser el preludio de una campaña más vasta que acabe con la autonomía con la que cuenta este grupo, que impone su ley en algunas de las ciudades del sur de Irak.

Según el presidente del parlamento, Mahmud al Machahadani, el retorno de los “sadaristas” a la cámara se logró “después de que aceptáramos sus legítimas peticiones (…) de no renovar el estacionamiento de las tropas extranjeras en Irak sin aprobación del parlamento”.

Sin embargo, los observadores en Bagdad consideran que Muqtada ha enviado a sus hombres de vuelta a las instituciones para poder tener una herramienta de influencia en el momento en que los soldados estadounidenses carguen por fin contra ellos.

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