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Bush más aislado que nunca con su nuevo plan para Irak

Washington – En algún momento el presidente George W. Bush dijo que estaba decidido a seguir adelante con la guerra en Irak, incluso si su mujer y su perro eran los únicos que lo apoyaban. Ahora pareciera estar por ese camino

Redacción Central |

Washington – En algún momento el presidente George W. Bush dijo que estaba decidido a seguir adelante con la guerra en Irak, incluso si su mujer y su perro eran los únicos que lo apoyaban. Ahora pareciera estar por ese camino

La población de Estados Unidos ya estaba disconforme con la guerra antes de que Bush anunciara que intentará frenar la violencia en Irak con el envío de otros 21.500 soldados, que se sumarán a los 132.000 que ya se encuentran allí.

Las encuestas muestran un abrumador rechazo del público a la idea. La oposición demócrata contó rápidamente con el apoyo público de algunos republicanos disidentes. Incluso debieron persuadir al primer ministro iraquí Nuri al-Maliki para que avalara una mayor presencia estadounidense en Bagdad.

Julian Zelizer, historiador político de la Universidad de Boston, expresó que Bush es uno de los presidentes más aislados de que se tenga memoria.

Los legisladores autorizaron la invasión a Irak del 2003. En la actualidad, sin embargo, el Congreso controlado por los demócratas se encamina a votar una serie de resoluciones en contra de la nueva estrategia de Bush. Si bien las resoluciones no serán vinculantes, repercutirán en los comicios del 2008.

El problema de Bush con los políticos de Washington, no obstante, no es sólo producto de la nueva división partidaria en el Congreso.

Los demócratas moderados que habían respaldado al presidente en la guerra, están alejándose. Y la desaprobación incluso llegó hasta algunos republicanos conservadores. Los tiempos en los que unos pocos legisladores del oficialismo criticaban la forma en que el presidente manejaba la guerra han quedado atrás, dando lugar una retórica más explícita de críticas.

El senador republicano Chuck Hagel, por ejemplo, expresó la semana pasada sus temores de que el plan de Bush sea el peor error de la política exterior estadounidense desde la Guerra de Vietnam.

El senador demócrata Bill Nelson, que hasta ahora había respaldado la guerra, manifestó que “no me han dicho la verdad”.

Los políticos están siguiendo a la población.

El 70% de las personas entrevistadas para una encuesta de AP-Ipsos dijo que se oponía al envío de más soldados a Irak y dudó de que esa medida ayude a calmar la violencia en aquel país. La aprobación a la forma en que el presidente maneja la guerra fue del 29%.

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