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La historia de los médicos argentinos que se recibieron en Cuba y todavía no pueden trabajar

Son 94 profesionales que egresaron de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM) de La Habana entre 2005 y 2006, pero no logran que les convaliden sus títulos. Para los familiares de los estudiantes, las corporaciones médicas los rechazan. Las diferencias en la formación con los egresados de las universidades del país

Redacción Central |

Son 94 profesionales que egresaron de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM) de La Habana entre 2005 y 2006, pero no logran que les convaliden sus títulos. Para los familiares de los estudiantes, las corporaciones médicas los rechazan. Las diferencias en la formación con los egresados de las universidades del país

Mientras la sensación térmica se empecina en romper récords, Noelia Poggi estudia. Mientras la temperatura derrite el asfalto y fastidia a todos, ella luce acostumbrada. Se la oye calma. Es que pasó sus últimos seis años en La Habana, allí donde el calor pega tan duro como Félix Savón, el cubano ex campeón mundial y olímpico de boxeo. Noelia es parte de los 94 médicos –42 en 2005 y 52 en 2006- que se recibieron en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM) y todavía no pueden ejercer la profesión porque no les convalidaron los títulos. Todos ellos, en su mayoría del interior y de pocos recursos, estudiaron como becarios, de manera gratuita, luego de participar de una selección que tenía en cuanta la vocación social, el lugar de origen y la condición social.

“Tienen miedo del ejemplo que podemos llegar a dar acá. Se nos formó desde otro punto de vista de la medicina. Desde un punto de vista de atención primaria de la salud como es prevención y promoción: evitar que la gente se enferme, que no sea sólo asistencialismo”, explica Noelia. “Si, por ejemplo, a usted le dan un turno y no va al hospital, el médico va a su casa”, agrega Andrés Atienzo, presidente de la Asociación de familiares de estudiantes argentinos en Cuba (Afeac) y expone el rasgo más importante de la formación cubana: el enfoque social. Además de cuestiones curriculares, las diferencias se acentúan en el plano experimental ya que, en la Isla, la carrera se hace prácticamente en el hospital (ver “Un día en…). “Mi hijo, que está en cuarto año, debe haber hecho 30 partos”, cuenta Atienzo.

El camino de los egresados en Cuba comenzó en 1999, un año después de que los gobiernos de los dos países firmaran un convenio de cooperación educativa. Allí, se estableció que para tratar la convalidación debería crearse una comisión mixta, pero eso nunca sucedió. Por eso, el ministro de Educación, Daniel Filmus, instruyó a tres ex decanos de distintas universidades del país para que viajaran a La Habana. A su vuelta, la delegación elaboró un informe “muy bueno, pero que encontró mucha resistencia en las corporaciones médicas”, según la asociación de familiares. En esa actitud creen que existen muchos prejuicios políticos: “Cuba no les enseña comunismo. No les interesa darles clases de política, sólo que aprendan medicina”, enfatiza Atienzo. Clarín.com intentó comunicarse con la Facultad de Medicina de la UBA, pero, como sucede en enero, los integrantes del decanato están de vacaciones y por eso no pudieron dar su parecer sobre el asunto.

Antes de que la primera camada recibiera sus diplomas, Cuba realizó una propuesta que fue rechazada porque si bien hablaba de reconocer automáticamente los títulos de cubanos que estudiasen acá, y viceversa, exigía que no se les convalidara el título a los médicos que escapaban del régimen y la Argentina se negó. Luego se aprobó que debían rendir una reválida en la Universidad de Rosario que costaba 3 mil pesos, aunque por medio de Educación se logró que se les cobrara 200.

“En general, todo lo que tiene que ver con Cuba es siempre resultado de una polémica, ya sea en el terreno diplomático, económico o cultural. Por eso, la convalidación es también una cuestión política, es decir el gobierno argentino sí reconoce los estudios de Cuba, su universidad”, sostiene el representante de los familiares, quien ahora avizora una salida positiva: “hay una contrapropuesta argentina que dice que todos los chicos becados por alguno de los dos gobiernos que estudien en Cuba y vuelvan acá, les convalidan el título automáticamente. Está en Cancillería y luego debe pasar a la Embajada de Cuba. Creemos que para marzo puede estar la definición definitiva”.

En La Plata, mientras el calor hace su juego pegajoso, Noelia se prepara. “Ojalá se solucione todo, pero, por las dudas, sigo estudiando para la reválida en marzo”, dice. En la otra punta de la provincia, en San Martín, el titular del Colegio de Médicos de ese distrito, Rubén Tucci, descarta cualquier controversia con los egresados en la Isla y suelta que “cuando estén las convalidaciones vamos a entregar las matrículas enseguida”. Hay 94 profesionales que así lo desean.

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