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Saddam Hussein muere en la horca

Bagdad – Saddam Hussein, quien gobernó Irak durante un cuarto de siglo y fue derrocado por una guerra encabezada por Estados Unidos que devastó a su país, murió ahorcado, informó el sábado la televisión estatal. Tenía 69 años

Saddam Hussein
Saddam Hussein. | elpais.com

Redacción Central |

Bagdad – Saddam Hussein, quien gobernó Irak durante un cuarto de siglo y fue derrocado por una guerra encabezada por Estados Unidos que devastó a su país, murió ahorcado, informó el sábado la televisión estatal. Tenía 69 años

“El criminal Saddam fue ahorcado hasta que murió”, dijo la televisora estatal Iraqiya en un comunicado. El canal difundió música patriótica y mostró imágenes de monumentos nacionales.

La televisora dijo que los medios hermanos de Hussein, Barzan Ibrahim y Awad Hamed al-Bandar, ex presidente del Tribunal Revolucionario, también fueron ahorcados.

“La ejecución comenzó con el criminal Saddam, luego Barzan, y luego Awad al-Bandar”, dijo un comentarista de Iraqiya.

El canal difundió canciones nacionales y mostraba un letrero en la pantalla que decía: “La ejecución de Saddam representa el fin de un período oscuro en la historia de Irak”.

Mariam al-Rayes, una experta legal y ex integrante del parlamento, dijo a Iraqiya que la ejecución “fue filmada y Dios mediante será mostrada. Había una cámara presente, y también estaba presente un médico”.

Al-Reyes no asistió a la ejecución. Dijo que el primer ministro Nouri al-Maliki tampoco asistió, pero fue representado por un asesor.

Otras televisoras árabes, entre ellas Al-Arabiya de propiedad saudí y Al-Hurra, que recibe financiamiento estadounidense, difundieron tomas en vivo del sol cuando comenzaba a arrojar sus rayos sobre la Plaza Firdous de Bagdad, donde los infantes de Marina estadounidenses derribaron una estatua de Saddam el 9 de abril del 2003.

La televisora Al-Yazira mostró imágenes de la vida de Saddam, incluyendo tomas de Hussein portando un sombrero y haciendo disparos al aire, e imágenes de unidades de artillería iraquí en la Guerra del Golfo Pérsico de 1991.

A pesar de su derrocamiento, Washington, sus aliados y los nuevos gobernantes iraquíes continúan empantanados en una lucha contra una insurgencia obstinada, encabezada por los leales a Saddam, y un enconado conflicto religioso.

En Washington, una juez estadounidense rechazó una apelación de último momento del ex presidente iraquí para que se suspendiera la ejecución.

El primer ministro Al-Maliki había rechazado los pedidos de clemencia, afirmando que ésta sería un insulto a las víctimas del dictador.

“Nuestro respeto por los derechos humanos nos obliga a ejecutarlo, y no habrá revisión ni demoras en la ejecución de la sentencia”, dijo al-Maliki durante una reunión con parientes de las víctimas antes de que se ejecutara la orden del juez, informó su oficina.

La ejecución se produjo 56 días después que una corte condenó a Saddam y lo sentenció a muerte por su papel en la matanza de 148 chiíes en una población donde se produjo un atentado contra el dictador en 1982. La corte suprema iraquí rechazó el lunes una apelación de Hussein y ordenó su ejecución en un plazo de 30 días.

En el momento de su muerte, Saddam era juzgado por genocidio y otros crímenes por la represión militar que mató a unos 180.000 curdos en el norte de Irak en 1987-88. Expertos dijeron que el juicio de los demás acusados probablemente continuará.

Muchos miembros de la mayoría chií anhelaban la ejecución de un hombre cuyo régimen, dominado por los sunís, los oprimía a ellos y a los curdos.

Antes de la ejecución, un predicador en la ciudad santa chií de Najaf dijo en su mezquita el viernes que ésta era un “regalo de Dios a los iraquíes”.

“Oh, Dios, tú sabes lo que hizo Saddam. Mató a millones de iraquíes en las cárceles, en guerras con países vecinos, y es responsable de fosas comunes. Oh, Dios, te pedimos que tomes venganza de Saddam”, dijo el jeque Sadralddin al-Qubanji, miembro del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak.

El jueves, dos hermanastros visitaron a Hussein en su celda, dijo uno de los abogados defensores, Badee Izzat Aref, a The Associated Press por teléfono desde Emiratos Arabes Unidos. Dijo que el ex dictador les entregó sus efectos personales.

Najeeb al-Nueimi, miembro del equipo de abogados de Saddam en Doha, Qatar, dijo que las autoridades estadounidenses conservaron la custodia física de Saddam para evitarle humillaciones antes de la ejecución. Dijo que los estadounidenses también quieren impedir que se mutile su cuerpo, como ha sucedido a otros miembros del régimen depuesto.

“Los norteamericanos quieren que se lo ahorque respetuosamente”, dijo al-Nueimi. Si Hussein fuera humillado o su cuerpo maltratado, “esto podría causar una insurrección y se culparía a los norteamericanos”, acotó.

Munir Haddad, un juez de la corte de apelaciones que confirmó la sentencia de muerte, dijo que estaba dispuesto a asistir a la ejecución y que toda la documentación estaba en orden.

“Todas las medidas están cumplidas”, dijo Haddad. “No hay motivo para demorar”.

Mientras funcionarios estadounidenses e iraquíes se reunían en Bagdad para fijar la hora de la muerte, los abogados de Saddam pidieron a una juez estadounidense que suspendiera la ejecución.

La juez federal Colleen Kollar Kotelly falló que “se deniega el pedido del peticionante Hussein de una suspensión inmediata y temporaria de la ejecución”, luego de una audiencia telefónica con los abogados.

Los abogados de Hussein argumentaron que el ex presidente iraquí enfrentaba un juicio civil en Washington, y que la ejecución violaría sus derechos como acusado. No ha sido informado de esos derechos ni de las consecuencias que tendría ese pleito para su herencia, añadieron.

Kollar-Kotelly dijo que los tribunales estadounidenses no tienen jurisdicción para interferir en los procesos judiciales de otros países.

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