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Secretario de Defensa de EEUU informará el sábado a Bush sobre viaje a Irak

Washington – El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, informará este sábado al presidente George W. Bush de su visita a Irak, en la que alcanzó “un amplio acuerdo estratégico” con las autoridades para evitar una guerra abierta en el país, donde tropas británicas detuvieron a siete policías iraquíes acusados de una masacre

Robert Gates
Secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, durante una conferencia de prensa conjunta con el ministro de Defensa iraquí Abdul Qadir en Bagdad el 21 de diciembre de 2006. | AFP

Redacción Central |

Washington – El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, informará este sábado al presidente George W. Bush de su visita a Irak, en la que alcanzó “un amplio acuerdo estratégico” con las autoridades para evitar una guerra abierta en el país, donde tropas británicas detuvieron a siete policías iraquíes acusados de una masacre

Gates, que dejó Irak el viernes, se reunirá con Bush la mañana del sábado en la residencia vacacional de la presidencia Camp David (Maryland, este) donde el mandatario celebrará la Navidad, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.

A la reunión también asistirá la secretaria de Estado Condoleezza Rice y Jack Crouch, segundo del consejero de seguridad nacional Stephen Hadley.

Presionado por la violencia sectaria, casi una guerra civil, y por los estadounidenses que piden un nuevo acercamiento en Irak, Bush estudia alternativas para anunciar una nueva estrategia para la guerra en Irak en enero.

Aún cuando la violencia crece en Irak, el mandatario se encuentra bajo fuerte presión para establecer en cronograma que permita la retirada de los 129.000 efectivos estadounidenses.

Gates, que asumió el cargo de secretario de Defensa el lunes, en reemplazo de Donald Rumsfeld, el arquitecto de la campaña estadounidense en Irak, visitó suelo iraquí por tres días para hablar con los generales de Estados Unidos y líderes iraquíes, entre ellos el primer ministro Nuri al-Maliki, sobre cómo controlar la violencia.

“Esta es una situación muy difícil”, dijo Gates en el cuartel militar de “Camp Victory”. “Pero basándome en lo que he escuchado y visto de los comandantes estadounidenses y de los iraquíes, creo que las cosas están avanzando en la dirección correcta”, afirmó.

Gates precisó que los iraquíes habían presentado planes concretos para restaurar la seguridad, pero no dio detalles. Tampoco indicó si forma parte del plan un aumento de las tropas estadounidenses en Irak.

El secretario de Defensa estadounidense comentó que estaba impresionado con la comprensión iraquí de los problemas y su impaciencia por afrontarlos.

“Hemos hablado con los iraquíes sobre el mejor camino a seguir en términos de mejorar la seguridad aquí en Bagdad. Y creo que tenemos un amplio acuerdo estratégico entre el ejército iraquí y el gobierno iraquí y nuestro ejército”, indicó.

Pero las diferencias entre iraquíes y estadounidenses son visibles en torno a los intentos de la administración de Maliki de atraerse al movimiento del clérigo radical anti-estadounidense Moqtada Sadr, al que Estados Unidos intenta dejar al margen del poder.

Los funcionarios estadounidenses dejaron claro que están a favor de renovar el gobierno de unidad iraquí, excluyendo a Sadr y su milicia chiita, dado el contexto de intensa violencia religiosa.

El Pentágono culpó explícitamente a la milicia chiita de Sadr, el Ejército del Mahdi, de gran parte de la violencia religiosa que sufre el país.

Además, se sabe que parte de las fuerzas de seguridad iraquíes están infiltradas por las milicias chiitas, que utilizan los uniformes y las armas de la policía para continuar con sus batallas políticas y atentar contra la minoría sunita.

Tres iraquíes fallecieron en diferentes explosiones, según fuentes de la seguridad, y el ejército estadounidense anunció la muerte de cinco soldados en el país, lo que eleva a 2.959 las bajas sufridas desde la invasión de 2003, según un recuento de la AFP basado en cifras del Pentágono.

Además, la rama iraquí de Al Qaida propuso a Estados Unidos un plazo de un mes para que retire sus tropas de Irak sin ser atacadas y puso un límite de dos semanas a la respuesta, según una grabación de audio difundida este viernes en internet, cuya autenticidad no pudo ser establecida de momento.

“Les ofrecemos la oportunidad de que puedan retirar sus tropas con toda tranquilidad en el período de un mes y esperamos su respuesta en el plazo de dos semanas”, dijo Abu Omar al Baghdadi, emir del autoproclamado “Estado islámico en Irak”, dominado por Al Qaida.

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