Internacionales

La detención de Fredy Muñoz deja en evidencia al poder judicial en Colombia, afirman sus abogados

La credibilidad y estabilidad del poder judicial en Colombia, queda en entredicho a raíz de la detención del corresponsal de TeleSUR en ese país, Fredy Muñoz Altamiranda y la presentación de testimonios carentes de fundamento probatorio, según lo manifestado por defensores de DDHH

Redacción Central |

La credibilidad y estabilidad del poder judicial en Colombia, queda en entredicho a raíz de la detención del corresponsal de TeleSUR en ese país, Fredy Muñoz Altamiranda y la presentación de testimonios carentes de fundamento probatorio, según lo manifestado por defensores de DDHH

Las expresiones de repudio a la detención del corresponsal de TeleSUR en Colombia, Fredy Muñoz Altamiranda, aumentan cada día, mientras abogados, periodistas y familiares denuncian que el caso demuestra la inestabilidad del poder judicial en la nación neogranadina.

Las inconsistencias y falta de credibilidad de las supuestas pruebas contra Fredy Muñoz, han sido denunciadas por diversos sectores y por la defensa del profesional de la comunicación social. Para Tito Gaitán, abogado defensor, estas irregularidades reflejan la inestabilidad de la justicia en Colombia.

“El sistema judicial colombiano se basa fundamentalmente en las voces de supuestos testigos. y cuando se trata de imputaciones de delitos políticos, los testimonios son ofrecidos por personajes que permanecen ya en las nóminas de los aparatos de seguridad “, agregó Gaitán.

Fredy Muñoz fue privado de su libertad el pasado 19 de noviembre, cuando arribaba a Colombia proveniente de Caracas donde realizó, junto con sus compañeros de corresponsalías, un curso de formación en las oficinas de TeleSUR en Venezuela.

Cuarenta y ocho horas después de ser detenido por funcionarios del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia y luego de ser trasladado a la ciudad de Barranquilla (costa norte), Muñoz rindió indagatoria ante el fiscal quinto de redacción inmediata, Manuel Morano.

Luego de cuatro horas de indagatoria, salieron a relucir los nombres de tres testigos informantes, supuestos desmovilizados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quienes acusaban a Fredy Muñoz de ser alias Jorge Eliezer, un explosivista herido en un atentado terrorista.

En sus primeras declaraciones y en medio del asombro que le causó conocer los cargos que se le imputaban, Muñoz aseguró que su detención era un atentado contra la libertad de prensa en ese país y contra el trabajo honesto de quienes buscan la verdad.

“Es una confusión, un atentado a los medios, a la libertad de expresión, a la libertad de prensa. Es un atentado, pero no contra mi, sino contra los periodistas valientes que en este país se atreven a decir las cosas como son”, afirmó Fredy Muñoz.

El 6 de diciembre, la fiscal tercera especializada de cartagena, Miriam Martínez Palomino, dicto medida de aseguramiento contra el corresponsal de TeleSUR, con el apoyo de los testimonios de los supuestos desmovilizados de las FARC y sin valorar el examen médico legal que se le practicó a Fredy con fotografías y rayos X para buscar cicatrices de quemaduras o proyectiles en su humanidad.

Tanto para el periodista colombiano, Hollman Morris como para la defensa, los testimonios carecen de fundamento probatorio.

“Aquí hay mucho móvil político de fondo, de ilegitimar al adversario político, de ilegitimar a ciertos sectores de la sociedad que hacen oposición, o inmediatamente vincularlos con la guerrilla, en fin, estos informantes sirven para todo. En estos momentos, aquí a nadie se le niega un montaje”, aseguró Morris.

Desde la detención , la familia Muñoz Altamiranda sufre la terrible realidad de tener a Fredy tras las rejas enfrentando, según lo señalan, a una justicia inestable y carente testimonios fiables.

Su madre Catalina Altamiranda, sufre al ver como su hijo pasa injustamente sus días privado de su libertad, cuando lo único a lo que se ha dedicado es a trabajar para los sectores pobres, en busca de que la verdad y la justicia lleguen a su país.

“Será como un mal rato. Yo por mi parte voy a tratar de borrarlo completamente de de mi mente porque es una cosa muy dolorosa y no tengo la menor voluntad de recordarlo cuando ya todo esto pase”, expresó.

Desde hace 28 días, Fredy Muñoz permanece en un calabozo del DAS en Barranquilla.

La detención de Fredy Muñoz es un duro golpe para la libertad de prensa y de palabra en ese país, derechos que se hacen cada vez más vulnerables ante las acciones del Gobierno de Álvaro Uribe.

también te puede interesar