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Tensiones tras la muerte de Pinochet provocan reunión de alto mando militar

Santiago de Chile – El alto mando del Ejército chileno, de cuyas filas fueron expulsados un nieto del ex dictador Augusto Pinochet y el jefe de la guarnición militar de Santiago, fue convocado a una reunión que se efectuará este lunes, informaron fuentes institucionales

Redacción Central |

Santiago de Chile – El alto mando del Ejército chileno, de cuyas filas fueron expulsados un nieto del ex dictador Augusto Pinochet y el jefe de la guarnición militar de Santiago, fue convocado a una reunión que se efectuará este lunes, informaron fuentes institucionales

El comandante en Jefe de la institución, general Oscar Izurieta, decidió reunirse con la cúpula militar para examinar las tensiones que repercutieron en el Ejército tras la muerte de Pinochet, el domingo, y las exequias que se cumplieron en medio de manifestaciones de partidarios y detractores del ex presidente de facto (1973-1990)

Izurieta pidió el jueves la renuncia al recién designado jefe de la guarnición de Santiago, general Ricardo Hargreaves, séptimo hombre en la línea de mando, que reivindicó la figura de Pinochet en declaraciones a la prensa en Punta Arenas, 2.180 kilómetros al sur de Santiago.

La destitución de Hargreaves se produjo 24 horas después que el comandante en jefe cursó la baja del capitán Augusto Pinochet Molina, que durante las exequias de su abuelo justificó el golpe de Estado que encabezó contra el presidente socialista Salvador Allende, quien se suicidó en el palacio de La Moneda el 11 de septiembre de 1973.

En la reunión de este lunes, el general Izurieta informará a su alto mando sobre los fundamentos que tuvo para aplicar estas sanciones, basadas en la legislación que prohibe a los miembros de las Fuerzas Armadas deliberar y emitir opiniones políticas.

La presidenta Michelle Bachelet, en una entrevista de televisión la noche del viernes, admitió que “desde el punto de vista humano” las opiniones de ambos ex oficiales “pueden ser muy legítimas”.

Pero la mandataria advirtió que “cuando un hombre o mujer chilena lleva el uniforme de la institución, tiene que regirse por lo que las leyes definen”.

Entre los generales en retiro, que formaron parte del régimen de Pinochet, las sanciones que impuso Izurieta fueron interpretadas como “imposiciones del Gobierno”, según afirmó el presidente de la organización que los agrupa, Jaime Núñez.

El general retirado Guillermo Garín, quien fuera un estrecho colaborador de Pinochet hasta el día de su deceso, se manifestó respetuoso de las decisiones del comandante en jefe, pero sostuvo que en las declaraciones de los militares destituidos no hubo “ningún afán de alterar la situación del país”.

En medios políticos, el líder del oficialista Partido Socialista, Camilo Escalona, consideró en cambio que éstos son “hechos delicados” y respaldó las sanciones que aplicó el comandante en jefe.

“Estamos en presencia de hechos que son delicados, desde el punto de vista que aún existen nostálgicos. Por tanto, para mantener bajo control, se requiere un jefe del Ejército con mucha autoridad”, dijo Escalona.

El ex minsitro de Defensa Jaime Ravinet, cuyo Partido Demócrata Cristiano también integra la coalición gobernante, señaló que “nadie puede alagrarse ni destapar champaña” por la muerte de Pinochet, como sucedió el domingo en la Plaza Italia de Santiago.

Pero Ravinet también apoyó las medidas disciplinarias de Izurieta porque el Ejército debe ser “una institución no deliberante y jerarquizada”, según precisó en una entrevista que publicó el diario La Tercera.

En la derecha opositora, el presidente de la Unión Demócrata Indepdiente (UDI), Hernán Larraín, coincidió con el ex ministro al señalar que “el alto mando tiene claro su deber y responsabilidad, por lo que me parece que no hay que inferir que pueda ser preocupante” la situación en el Ejército.

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