Internacionales

Lula y Chávez reactivan estancados proyectos energéticos

Brasilia – El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva y su colega venezolano Hugo Chávez reactivaron el jueves estancados proyectos de integración energética, incluyendo el Gasoducto del Sur, aunque poniendo énfasis en el tramo que debe vincular a esos dos países

Hugo Chávez y Lula da Silva
Los presidentes de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva (D) y de Venezuela Hugo Chávez durante la visita éste al Palacio Planalto en Brasilia, el 7 de diciembre de 2006. | AFP

Redacción Central |

Brasilia – El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva y su colega venezolano Hugo Chávez reactivaron el jueves estancados proyectos de integración energética, incluyendo el Gasoducto del Sur, aunque poniendo énfasis en el tramo que debe vincular a esos dos países

“La principal decisión (de la cumbre) fue reforzar y acelerar las asociaciones que ya habían sido decididas”, explicó el canciller brasileño, Celso Amorim.

Las estatales petroleras Petrobras (Brasil) y PDVSA (Venezuela) firmaron varios acuerdos, uno de ellos extendiendo por un año el memorando para la exploración conjunta de petróleo en la zona del Orinoco (en Venezuela) y de la construcción de una refinería en el estado brasileño de Pernambuco (nordeste).

Lula y Chávez habían colocado hace un año la piedra fundamental de esa refinería, que hasta ahora no avanzó mayormente, y que de construirse abastecería 200.000 barriles diarios de petróleo a partir de 2011.

La inversión requerida es de 2.500 millones de dólares, aunque responsables brasileños del sector dijeron que se podría elevar a 2.800 millones.

Fuentes venezolanas habían señalado que Chávez quería obtener un compromiso político con el cumplimiento de ese plan.

Pero el gran invitado a la cumbre fue de nuevo el Gasoducto del Sur, un faraónico proyecto que debe llevar el combustible venezolano hasta el Río de la Plata.

La extensión sería de 8.000 km, a un costo superior a los 20.000 millones de dólares.

Un alto responsable del ministerio brasileño de Energía afirmó el mes pasado que el gasoducto podría llegar en un primer momento solamente al nordeste de Brasil, al menos hasta que Venezuela esté en condiciones de abastecer una demanda mayor.

Amorim reveló que en la cumbre se recomendó “crear de inmediato una comisión bilateral para tratar los aspectos que tienen que ver de manera más específica con Brasil y Venezuela” en el Gasoducto del Sur.

Chávez dijo que la construcción podría iniciarse en paralelo en varios puntos, pero reconoció que “ese tramo es prioritario” para los dos países, a causa de “la fragilidad” energética de Brasil en sus zonas norte y nordeste.

El gasoducto saldría de Venezuela, iría hasta Manaos (capital del estado brasileño de Amazonas) y luego desviaría en línea recta hasta Fortaleza, en el Atlántico.

Chávez reconoció que el tema había quedado “en segundo plano” por las elecciones celebradas en Brasil y Venezuela, en las que tanto él como Lula fueron reelectos.

La empresa venezolana PDV Marina encargó por otro lado cuatro buques petroleros a la constructora brasileña Andrade Gutierrez, se reveló en la cumbre.

Chávez explicó que la compra obedecía a un deseo de PDVSA de tener “una flota petrolera propia”, y recordó que ha se habían hecho encargos similares a Argentina y China.

Chávez llegó acompañado por siete ministros, entre ellos el de Energía y Petróleo y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez.

Chávez, por su lado, viaja este mismo jueves a Buenos Aires y Montevideo. El viernes volverá a verse con Lula, en la cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones de Cochabamba (Bolivia).

Venezuela fue admitida este año como miembro del Mercosur, pero aún quedan por definir modalidades de esa integración.

Chávez pretende darle al bloque, formado también por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, una fuerte tonalidad política, y presentarlo como alternativa a la tentativa de países del área de firmar tratados de libre comercio con Estados Unidos.

El Mercosur atraviesa sin embargo un momento de suma dificultad, por litigios internos -con tensiones entre Uruguay y Argentina por la construcción de dos papeleras- y por los reclamos de los socios menores -Paraguay y Uruguay- por las asimetrías que la unión aduanera no logró resolver en sus doce años de existencia.

también te puede interesar