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Calderón asume presidencia de México

México – El conservador Felipe Calderón juramentó el viernes como presidente de México en medio de silbatinas, gritos y sillones virados, en un inicio caótico de una gestión en la que prometió buscar la gobernabilidad y luchar contra la pobreza

Felipe Calderón
México quedó dividido después de los reñidos comicios de julio, en los que Calderón venció por una diferencia de medio punto porcentual y sólo fue apoyado por un tercio del país | EFE

Redacción Central |

México – El conservador Felipe Calderón juramentó el viernes como presidente de México en medio de silbatinas, gritos y sillones virados, en un inicio caótico de una gestión en la que prometió buscar la gobernabilidad y luchar contra la pobreza

La toma de posesión se realizó en el hemiciclo de la Cámara de Diputados, en una sesión atropellada que empezó a la hora prevista y apenas duró cuatro minutos.

Calderón llegó al Congreso e ingresó por la única puerta que estaba bajo control de sus simpatizantes: detrás de la tribuna. Las otras cinco habían sido capturadas por miembro de la oposición del Partido de la Revolucion Democrática (PRD), que la bloquearon con sillones.

Al lado de Calderón se encontraba el mandatario saliente Vicente Fox, quien concluyó formalmente su gobierno de seis años entregándole la banda al presidente de la Cámara de Diputados Jorge Zermeño, del partido de Calderón, Partido Acción Nacional (PAN).

Calderón leyó previamente un texto de rigor en cual se comprometió a hacer respetar las leyes y constitución, y recibió la banda de manos de Zermeño.

Las notas del Himno Nacional de México inundaron el salón de sesiones y fue entonces el único momento en que los legisladores izquierdistas y oficialistas dejaron de lado sus disputas y lo entonaron al unísono.

La ceremonia se realizó en medio de silbatinas de opositores, sillones virados de los legisladores que se pelearon en varias ocasiones, y aplausos de los simpatizantes del nuevo gobernante.

Seguidores del ex candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador, se dirigían al Auditorio nacional, donde Calderón recibirá a los invitados a la toma de posesión.

Calderón fue formalmente proclamado victorioso con una ventaja de 0,56 puntos porcentuales sobre el izquierdista, que se niega a aceptar la derrota y se ha autoproclamado “presidente legítimo”.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI), que durante 70 años gobernó México hasta la llegada de Fox en 2000 y es ahora la tercera fuerza política mexicana, mantuvo una posición neutral en el lío.

Los legisladores priístas estuvieron en la sesión y llegaron a la cámara por un acceso que se encuentra detrás de la tribuna portando pequeñas banderas de México. Fueron recibidos con gritos de “México, México” por parte de legisladores del PAN.

“Si no protestamos y nos quedamos callados, nunca habrá democracia en nuestro país”, dijo López Obrador al iniciar la marcha callejera luego de concentrarse en el Zócalo del centro histórico de la ciudad. “Por eso tenemos que seguir insistiendo”.

Varios presidentes y representantes de gobiernos invitados presenciaron la ceremonia de toma de posesión, entre ellos el ex presidente estadounidense George H. W. Bush y el Príncipe Felipe de Asturias.

“Hubo transmisión”, dijo parcamente el embajador estadounidense en México, Tony Garza.

Ante temores de que Calderón no pudiera entrar al Congreso, su antecesor montó una ceremonia a las 12 de la noche del jueves para transmitirle formalmente el gobierno, dejando pendiente la juramentación para más adelante en el día.

Esa ceremonia, realizada en la casa de gobierno, permitió a Calderón activar a su gabinete de seguridad desde el primer minuto del 1 de diciembre, por lo que en la práctica contaba desde ese momento con respaldo pleno de las fuerzas armadas.

Unos 3.500 miembros de seguridad del Distrito Federal dieron la seguridad alrededor del Congreso para garantizar la realización de la ceremonia.

Unos 60 legisladores de ambos partidos habían ocupado desde el mediodía del martes la tribuna del hemiciclo. Menos de dos horas antes de la llegada de Fox, varios de ellos se liaron a golpes y volaron sillas.

“Sufragio efectivo no usurpación”, “México no merece un traidor a la democracia como presidente”, se leía en dos grandes mantas.

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