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Incendian mezquitas en Bagdad tras ataques mortales

Bagdad – Hombres armados atacaron el viernes un distrito sunita de Bagdad e incendiaron mezquitas, en una aparente venganza por el atentado con bombas más sangriento en los tres años de guerra en Irak, en el que murieron 202 personas en un sector chiíta

Iraq
Dolor por la perdida de un familiar como consecuencia de los ataques de día anterior. | AP

Redacción Central |

Bagdad – Hombres armados atacaron el viernes un distrito sunita de Bagdad e incendiaron mezquitas, en una aparente venganza por el atentado con bombas más sangriento en los tres años de guerra en Irak, en el que murieron 202 personas en un sector chiíta

Alrededor de 30 personas murieron, dijo la policía, cuando supuestos militantes chiítas generaron actos de violencia durante horas, pese al toque de queda impuesto por las autoridades iraquíes, que el viernes decidieron que la medida se extienda hasta el sábado.

Cuatro mezquitas fueron incendiadas en una pequeña zona sunita del distrito de Hurriya, en el noroeste de Bagdad, dijeron funcionarios.

Imad al-Din al-Hashemi, residente del distrito de Hurriya, dijo que 14 personas murieron en una mezquita donde estaba rezando y los hombres atacaron. Hashemi dijo que escuchó que otros 10 habían muerto en una mezquita cercana.

“Ellos atacaron cuatro mezquitas con lanzagranadas y ametralladoras,” dijo Hashemi, un académico universitario, quien estaba ayudando a evacuar a las personas.

Entre los muertos había dos mujeres y un niño que fallecieron al inhalar humo en casas que se incendiaban, afirmó.

La mayoría de los residentes de Bagdad se quedaron en sus casas el viernes.

Dos ataques con bombas en un mercado chiíta en el norte de Irak dejaron 22 muertos más temprano el viernes y morteros impactaron en vecindarios rivales en Bagdad, lo que elevó la violencia sectaria que amenaza con llevar a Irak a una guerra civil.

La Casa Blanca dijo el viernes que la explosión de los coches bomba que dejaron 202 muertos y los ataques de que se produjeron en las horas posteriores son actos descarados que buscan desestabilizar al gobierno de Irak.

“Estos actos de violencia despiadada son deplorables. Es una atrocidad que estos terroristas apunten a inocentes en un esfuerzo descarado por derrocar a un gobierno elegido democráticamente. Estos asesinos no tendrán éxito,” dijo el portavoz de la Casa Blanca, Scott Stanzel.

En tanto, los líderes políticos de todos los partidos pidieron calma.

También el viernes, hombres armados chocaron con fuerzas estadounidenses en cuidad Sadr, dijeron un legislador chiíta y residentes.

Muchos ven un futuro oscuro. “La situación ahora se mueve hacia un tipo de guerra civil declarada,” dijo Mustafa Alani, analista de seguridad del Centro de Investigaciones del Golfo en Dubai.

El grupo chiíta que controla el barrio pobre ciudad Sadr de Bagdad, escenario de los ataques del jueves, exigió al primer ministro que cancele su reunión con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

Moqtada al-Sadr, el joven clérigo cuya milicia Ejército Mehdi controla Ciudad Sadr, dijo el viernes a sus partidarios en un sermón que la figura religiosa sunita más destacada debía publicar una ley religiosa que demande el fin de la matanza contra chiítas.

Un colaborador político de Sadr de alto rango en el Parlamento dijo a Reuters que el clérigo se retiraría del gobierno de unidad nacional respaldado por Estados Unidos si el primer ministro chiíta Nuri al-Maliki se reunía la próxima semana con Bush en Jordania.

Se espera que Bush aborde con Maliki algunas formas de dar más control a las fuerzas de seguridad iraquíes, para aumentar las posibilidades de que las tropas estadounidenses comiencen a retirarse. Sin embargo, la competencia y lealtad de las fuerzas iraquíes ha sido puesta en duda.

Washington está presionando a Maliki para que desarme al Ejército Mehdi y a otras milicias chiítas, que funcionarios estadounidenses dicen que controlan parte de la policía y el ejército.

Los refuerzos estadounidenses en Bagdad no pudieron impedir que 150.000 iraquíes abandonen sus hogares cada mes. Muchos de los que dejan sus casas se van al exterior y otros se dirigen a campos de refugiados controlados por facciones sectarias.

Las acciones diplomáticas que involucran a Siria e Irán, que Washington dice respaldan a los militantes iraquíes, generaron algunas esperanzas.

Pero muchos se preguntan si alguien podrá controlar el miedo y el odio que se extendió entre la población iraquí fuertemente armada.

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