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Bombas dejan 160 muertos en Bagdad

Bagdad – La detonación de seis coches bomba dejó el jueves 160 personas muertas en un bastión de la milicia chiíta en Bagdad, en uno de los ataques más devastadores ocurridos en la capital iraquí desde la invasión de Estados Unidos

Coche bomba
Residentes se reunen junto a uno de los coches bomba que explotó en Ciudad Sadr en Bagdad. La detonación de seis coches bomba dejó el jueves 133 personas muertas en un bastión de la milicia chiíta en Bagdad, en uno de los ataques más devastadores ocurridos en la capital iraquí desde la invasión de Estados Unidos. | Reuters

Redacción Central |

Bagdad – La detonación de seis coches bomba dejó el jueves 160 personas muertas en un bastión de la milicia chiíta en Bagdad, en uno de los ataques más devastadores ocurridos en la capital iraquí desde la invasión de Estados Unidos

Mientras tanto, el aeropuerto y el puerto de Basora cerrarán el viernes, en protesta por la explosión de los coches bomba, dijo un funcionario en la ciudad del sur de Irak.

No estaba claro cuánto tiempo duraría el cierre.

Horas después de los ataques, el gobierno iraquí impuso un toque de queda en la ciudad, dijo la televisión estatal del país citando a un funcionario del Ministerio del Interior.

Otras 257 personas resultaron heridas, señaló la policía. El Ministerio del Interior había fijado anteriormente la cifra de personas fallecidas en 115 y la de heridos en 125.

Las explosiones, que fueron seguidas de un ataque con morteros contra un enclave sunita cercano, ocurrieron mientras hombres armados realizaban una audaz ofensiva contra el Ministerio de Salud, dirigido por chiítas, a plena luz del día.

Líderes de todas las grandes comunidades hicieron un pedido televisivo a la calma, algo que ocurrió por última vez en febrero, cuando un ataque a una importante mezquita chiíta, del que se culpó a Al Qaeda, generó una ola de violencia que ganó fuerza en los últimos nueve meses.

“Le pedimos a la gente que actúe con responsabilidad y que se mantenga junta para poner calma a la situación,” dijo el comunicado conjunto.

Un mercado fue devastado por la explosión de seis vehículos estacionados, cada uno con casi media tonelada de explosivos, así como por morteros que caían en Ciudad Sadr, al este de Bagdad, declaró el mayor general Jihad al-Jabori, del Ministerio del Interior, a la cadena de televisión Iraquiya.

Washington está presionando a los líderes chiítas y sunitas para que controlen a las milicias y detengan el avance hacia una guerra civil generalizada.

Las explosiones en Ciudad Sadr destruyeron las calles, dejando restos ensangrentados en medio de vehículos destrozados. Feroces incendios se desataron después de los ataques.

Cinco personas resultaron heridas en el Ministerio de Salud, dijo una fuente del Ministerio del Interior, cuando alrededor de 30 guerrilleros dispararon con morteros, ametralladoras y lanzagranadas contra el edificio, en una de las mayores muestras públicas de fuerza de los militantes desde la invasión del 2003.

La llegada de helicópteros de combate estadounidenses y tropas terrestres dispersó a los atacantes, dijeron empleados del ministerio.

Poco después, una decena de rondas de morteros impactó a Aadhamiya, un enclave sunita en el este de Bagdad, mayoritariamente chiíta. El Ministerio del Interior dijo que no estaba al tanto de posibles víctimas en el ataque.

AUMENTAN VICTIMAS

El Ministerio de Salud es dirigido por seguidores del clérigo chiíta Moqtada al-Sadr. Muchos sunitas acusan a la milicia Ejército Mehdi de Sadar de estar detrás de las peores matanzas sectarias en la capital, en la que cientos de personas son secuestradas y torturadas cada semana.

Naciones Unidas dijo el miércoles que en octubre habían muerto 3.700 civiles de forma violenta, pese a que el ministro de Salud insistió en que la cifra era menor.

Un viceministro de salud acusó al Ejército iraquí de no responder a su llamado de ayuda.

Durante el ataque, el viceministro de Salud Hakim al-Zamily declaró por teléfono: “Terroristas están atacando el edificio con morteros, fuego de ametralladoras y hasta podemos ver también a francotiradores. Cualquier empleado que deje el edificio morirá.”

Una fuente del Ministerio del Interior dijo que los hombres armados habían rodeado el edificio y se enfrentaron a las fuerzas de seguridad, que evitaron que ingresaran a las instalaciones.

“Todos entraron en estado de pánico,” declaró Kadhem al-Saadi, empleado del ministerio.

La violencia sectaria ha aumentado este mes, especialmente mediante ataques y secuestros realizados por hombres uniformados. Decenas de funcionarios civiles fueron secuestrados la semana pasada desde el Ministerio de Educación Superior, supuestamente por militantes chiítas provenientes de ciudad Sadr.

El primer ministro Nuri al-Maliki, quien debe reunirse en Jordania con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, prometió que disolvería las milicias leales a líderes chiítas como Sadr, uno de sus aliados centrales, pero se ha resistido a la presión de Washington para acelerar ese proceso.

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