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Se intensifica violencia en Irak, donde nadie lamenta la partida de Rumsfeld

BAGDAD – Un barrio sunita de Bagdad fue blanco de ataques con morteros en la noche del miércoles, nueva señal de que la violencia se intensificó en las últimas 24 horas en Irak, cuyos responsables dijeron no lamentar la partida del secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld

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Un ciudadano iraquí se agarra la cabeza luego de la explosión de un coche bomba en Bagdad el 9 de noviembre de 2006. Al menos 17 personas murieron Irak el 9 de noviembre de 2006. | AFP

Redacción Central |

BAGDAD – Un barrio sunita de Bagdad fue blanco de ataques con morteros en la noche del miércoles, nueva señal de que la violencia se intensificó en las últimas 24 horas en Irak, cuyos responsables dijeron no lamentar la partida del secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld

Al menos 35 iraquíes murieron este jueves en varios episodios de violencia, 24 de ellos en Bagdad.

«Más de 50 obuses cayeron en el barrio durante toda la noche, sobre todo cerca de la mezquita de Abu Hanifa. Muchas casas sufrieron daños», explicó Marwan al Adhami, propietario de un supermercado en el barrio bagdadí de Adhamiya.

Según la policía, nueve obuses mataron a tres personas e hirieron a 11 en este barrio.

La oficina del primer ministro, Nuri al Maliki, denunció estos ataques, que fueron atribuidos a extremistas, según un comunicado.

El barrio de Adhamiya forma parte de un enclave sunita situado en la orilla este del río Tigris, que cruza Bagdad. Los disparos de mortero entre Adhamiya y Kazimiya, un barrio chiita situado a proximidad, son frecuentes.

Además, las fuerzas de seguridad anunciaron haber descubierto en Bagdad los cuerpos de 25 personas asesinadas, probablemente víctimas de la violencia confesional.

En la región rebelde de Baquba, a 60 km al norte de Bagdad, 10 civiles perdieron la vida en diferentes ataques, informó la policía local.

En la localidad de Amara, al sur de Bagdad, un civil murió y otros tres resultaron heridos tras la explosión de una bomba, según una fuente de seguridad.

La violencia se ha intensificado en las últimas 24 horas tras el levantamiento del toque de queda instaurado el domingo, día del anuncio de la sentencia de Saddam Hussein, condenado a muerte por la ejecución de 148 aldeanos chiitas en 1982.

En Estados Unidos esta sentencia no fue suficiente para frenar la derrota de los republicanos, que perdieron la mayoría en la cámara de representantes y en el senado durante las elecciones de medio mandato del martes.

El miércoles dimitió el secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld. La invasión de Irak por parte de las tropas norteamericanas y británicas en marzo de 2003 y la violencia que le ha seguido, que ha costado la vida de 2.800 estadounidenses, provocaron la caída de los republicanos de George W. Bush.

Varios políticos iraquíes recibieron la noticia de la renuncia de Rumsfeld sin disgusto, aunque temen que su dimisión sea el preludio de un cambio radical en la política estadounidense hacia Irak luego de las legislativas.

«Esta dimisión es bastante tardía, habría debido producirse tan pronto se reveló el escándalo de la prisión de Abu Ghraib en 2004», estimó el influyente diputado kurdo Mahmud Othman, en alusión a la revelación de las sevicias infligidas a los prisioneros por soldados estadounidenses.

«La dimisión de Rumsfeld era esperada tras los resultados de las elecciones, pero creemos que los errores que cometió en Irak son demasiado importantes y dejaron marcas demasiado profundas como para poder arreglarlas», estimó Adnan Al Dulaimi, del Frente de la Concordia, principal coalición sunita.

Ni los responsables chiitas, más próximos de Washington, parecían contentos por la salida de Rumsfeld.

«Es un asunto interior estadounidense. Trabajamos con una administración, no con un individuo. Esperamos que el próximo secretario de Defensa, cualquiera que sea, nos ayude a ganar esta guerra contra el terrorismo», afirmó Bassam Ridha, consejero del primer ministro.

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