Internacionales

Protestas transforman universidad de Oaxaca en centro de rebelión

OAXACA – Autobuses destartalados y automóviles con izquierdistas llegaron el sábado a la universidad estatal de Oaxaca con el fin de unirse a manifestantes en sus preparativos para una protesta enorme que exigirá que la policía federal salga de la capital.

oaxaca
Soldados del ejército mexicano resguardan la entrada del camino que une a la ciudad de México y Oaxaca. AP | AP

Redacción Central |

OAXACA – Autobuses destartalados y automóviles con izquierdistas llegaron el sábado a la universidad estatal de Oaxaca con el fin de unirse a manifestantes en sus preparativos para una protesta enorme que exigirá que la policía federal salga de la capital.

Los manifestantes dicen que bloquerán carreteras y marcharán el domingo desde la universidad a los campamentos de la policía en el centro de la ciudad, incrementando los temores de que se produzca más violencia en esta ciudad colonial.

Al menos nueve personas han muerto en el conflicto de cinco meses que ha sacudido al gobierno del presidente Vicente Fox. La policía federal entró a la ciudad hace semana y media para arrebatásela a los manifestantes que intentan deponer al gobernador estatal.

Desde ese entonces éstos han convertido en su base de operaciones a la universidad pública que alberga a 30.000 estudiantes en esta ciudad sureña. La ley prohibe que la policía federal entre a universidades, y funcionarios de universidades han dejado muy en claro que las autoridades no son bienvenidas.

El sábado, manifestantes enmascarados portando bates y bombas de gasolina patrullaban las puertas de la universidad. Detuvieron a dos hombres cerca de las instalaciones, acusándolos de ser espías de la policía federal. Horas más tarde, los manifestantes entregaron a ambos hombres ilesos a personal de la Cruz Roja.

Flavio Sosa, líder de los manifestantes y buscado por la policía estatal por cargos de conspiración y de disturbios, dijo que éstos no buscarán enfrentamientos en la marcha del domingo, pero teme que la policía pueda provocarlos.

Sosa dijo a The Associated Press que sus enemigos cometen asesinatos, persecución y arrestos arbitrarios y que su grupo tiene el derecho de defenderse.

Los manifestantes inundaron la universidad la semana pasada luego que miles de policías federales les expulsasen de la plaza central de la ciudad, donde habían estado acampados por cinco meses.

El jueves, la policía federal, respaldada por vehículos blindados y helicópteros, rodeó la universidad y cientos de manifestantes salieron para atacarla con bombas de gasolina, piedras y juegos artificiales llenos de trozos de vidrio y clavos.

La policía contraatacó con macanas, cañones de agua y gas lacrimógeno, e incluso piedras. Luego de una batalla de seis horas que dejó a más de 30 personas heridas, los agentes se replegaron y los manifestantes cantaron victoria.

Estos dicen que temen que la policía pudiera volver en cualquier momento, y están preparándose para la siguiente batalla.

Las protestas comenzaron en mayo, con maestros en huelga en demanda de mejores salarios. Muy pronto, se sumaron activistas de izquierda, estudiantes y grupos de indígenas, y las demandas incluyeron la renuncia del gobernador Ulises Ruiz.

Los manifestantes acusan a Ruiz de manipular las elecciones del 2004 para ganar la gubernatura y de enviar a grupos de matones a matar e intimidar a sus opositores.

Miles de policías federales patrullan ahora el centro histórico de la ciudad para mantener la paz. Multitudes salieron a darles la bienvenida a su llegada.

Muchos residentes dicen que la policía federal es necesaria para ayudar a reestablecer el orden en la ciudad, pero otros se sienten intimidados.

también te puede interesar