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Resurgen barricadas en mexicana Oaxaca tras choques

OAXACA – La ciudad mexicana de Oaxaca, donde activistas de izquierda exigen la renuncia del gobernador, amaneció el viernes nuevamente con barricadas alrededor de la universidad, un día después de una batalla campal entre la policía antimotines y manifestantes

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La policía antimotines mexicana, apoyada por tanquetas de agua y helicópteros, se enfrentaba el jueves con manifestantes frente a la universidad de Oaxaca. Reuters | Reuters

Redacción Central |

OAXACA – La ciudad mexicana de Oaxaca, donde activistas de izquierda exigen la renuncia del gobernador, amaneció el viernes nuevamente con barricadas alrededor de la universidad, un día después de una batalla campal entre la policía antimotines y manifestantes

La ciudad estaba en calma, aunque los activistas esperaban la llegada de la policía a las cercanías de la universidad y un grupo pequeño de ellos marchaba alrededor del Zócalo, la principal plaza, parándose por momentos y gritando frente a los cientos de agentes federales que la ocupan desde el domingo.

El conflicto, que ha dejado alrededor de una docena de muertos, comenzó en mayo cuando maestros que solicitaban mejoras salariales apoyados por el grupo radical de izquierda Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) iniciaron paros y plantones en la ciudad, ahuyentando a los turistas.

La crisis ha derivado en la exigencia del retiro del gobernador, Ulises Ruiz, acusado de abusos de autoridad, corrupción y de reprimir a la disidencia. Sin embargo, Ruiz ha advertido que no renunciará.

El turismo es una de las principales fuentes de ingresos de Oaxaca, capital del estado del mismo nombre con mayoría de población indígena y uno de los más pobres del país.

«Ya estamos aquí otra vez, ya volvimos a levantar nuestras barricadas para estar preparados», dijo a Reuters Alberto, un militante de APPO de unos 20 años que no quiso dar su nombre.

A su alrededor, cerca de la universidad que se ha convertido en bastión de los manifestantes, podían verse carros de supermercado llenos de piedras y cajas con cócteles molotov.

También se veían los restos de la batalla de la víspera en la forma de vidrios rotos, clavos en el suelo y los restos calcinados de autobuses y camiones.

Policías y manifestantes se enfrentaron durante seis horas el jueves con un saldo de al menos 13 personas heridas y 32 detenidos. La policía terminó por replegarse con sus tanquetas de agua y helicópteros por «prudencia» dijo el secretario (ministro) de Seguridad Pública.

«Hicimos una retirada táctica, pero vamos a continuar con nuestras tareas de restablecimiento del orden y la tranquilidad en la ciudad de Oaxaca», dijo en la noche del jueves el secretario, Eduardo Medina Mora.

ENTRE LA IRA Y LA CALMA

El grupo que marchaba en el Zócalo gritaba «Ulises ya cayó, sigue Calderón», en referencia al presidente electo, Felipe Calderón, quien asumirá el 1 de diciembre en medio de anunciadas protestas de la izquierda.

En el enfrentamiento del jueves con los manifestantes, los agentes federales, que retomaron el domingo el control del centro de la turística ciudad, usaron gases lacrimógenos y potentes chorros de agua mientras los activistas lanzaban bombas incendiarias caseras y piedras.

El viernes, algunos residentes de la ciudad se mostraban satisfechos por la presencia de la policía en el centro, pero otros, que viven cerca de la universidad, estaban iracundos porque bombas lacrimógenas habían entrado en sus hogares.

«Tuvimos que salir corriendo porque el gas nos caía en las casas, eso es una violación de nuestros derechos. La gente tuvo que sacar a sus niños porque se estaban ahogando con el gas», dijo Guadalupe López, ama de casa de mediana edad.

Sergio Villalana, un padre de familia de 27 años, mostró a Reuters una de las tres granadas lacrimógenas que dice cayeron el jueves en su casa y una manta quemada con la que intentó apagarla mientras sacaba a sus pequeños hijos de la vivienda.

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