Internacionales

Policías avanzan en Oaxaca, manifestantes se niegan a ceder

OAXACA – Agentes de la policía federal con rifles de asalto y protegidos con escudos irrumpieron en esta ciudad turística el domingo, provocando batallas callejeras, para rodear a los manifestantes que ocupan el centro desde hace cinco meses. Un dirigente de la protesta dijo que un joven de 15 años fue muerto a tiros, pero […]

oaxaca
Foto: AP | AP

Redacción Central |

OAXACA – Agentes de la policía federal con rifles de asalto y protegidos con escudos irrumpieron en esta ciudad turística el domingo, provocando batallas callejeras, para rodear a los manifestantes que ocupan el centro desde hace cinco meses. Un dirigente de la protesta dijo que un joven de 15 años fue muerto a tiros, pero no se pudo confirmar el hecho.

Al caer la noche reinaba una tensa incertidumbre, con la plaza principal, o Zócalo, abandonado por los manifestantes y rodeado por la policía. Se escuchaban explosiones en los barrios aledaños, donde ardían vehículos y los manifestantes lanzaban poderosos fuegos artificiales. Los agentes de policía, apoyados en sus escudos, dijeron que aguardaban órdenes.

Horas antes, agentes con cascos negros, escoltados por vehículos blindados y camiones hidrantes, entraron a la ciudad desde varias direcciones mientras helicópteros rugían en lo alto. Marcharon hasta una barrera metálica que cerraba el paso al centro, pero retrocedieron cuando manifestantes armados con palos los atacaron por la retaguardia, arrojándoles neumáticos encendidos. El aire estaba impregnado de humo negro y gas lacrimógeno.

Dirigentes de la protesta dijeron que la policía realizaba allanamientos casa por casa y detuvo a 50 de los suyos. El vocero Jorge López dijo que los disparos policiales mataron a un joven de 15 años en una barricada. La policía no confirmó de inmediato esta muerte ni las detenciones.

Se advertía la presencia de manifestantes con botellas de cerveza y gaseosa llenas de gasolina y otras bombas caseras, pero que aún no las arrojaban a la policía, la que a su vez disparaba granadas de gases. Nubarrones de humo negro, de autos incendiados, invadían la zona.

«Creo que no les va a funcionar la estrategia», dijo Hugo Pacheco, que encabezaba a un grupo de manifestantes contra la policía a tres cuadras del centro. «Creo que no les ha funcionado porque nosotros, el pueblo, tenemos razón».

La plaza principal, o Zócalo, de la bella ciudad colonial, una de las grandes atracciones turísticas del país, está cubierta de leyendas pintadas y ha servido como una suerte de cuartel general de los manifestantes, que tomaron la zona a fines de mayo.

Antes de llegar hasta ahí, agentes de la Policía Federal Preventiva tuvieron que trepar sobre vehículos quemados y esquivar barricadas formadas por autobuses, camiones y bolsas de arena.

Algunos vecinos salieron de sus casas a aplaudir y agitar banderas blancas mientras los agentes trepaban sobre autos incendiados, esquivaban camiones, autobuses y escombros empleados como barricadas, en su avance hacia el centro de la ciudad.

En otras partes de la ciudad, empero, se produjo una batalla callejera. Manifestantes arrojaron piedras y trozos de hormigón para romper las ventanillas de una hilera de vehículos policiales que avanzaba por una arteria principal, y trataron de hacer retroceder a los agentes, que los repelían con escudos, bastones y las culatas de sus armas.

En varias zonas la policía usó camiones hidrantes contra los manifestantes.

A medida que la policía se acercaba al Zócalo, la arbolada plaza central de Oaxaca, los manifestantes incendiaban autos y barricadas de tablas, y el humo invadía toda la zona.

Lo que comenzó a fines de mayo como una huelga de maestros en esta ciudad colonial de 275.000 habitantes, escaló hasta escapar a todo control cuando grupos de izquierda, estudiantiles e indígenas tomaron el Zócalo y levantaron barricadas en toda la ciudad para reclamar la renuncia del gobernador Ulises Ruiz, Las fuerzas del orden de la ciudad y el estado -frecuentemente vestidos de civil- han disparado armas de fuego, provocando choques que han dejado un saldo de por lo menos ocho muertos.

El presidente Vicente Fox, que deja el cargo el primero de diciembre, había resistido reiterados llamados para enviar fuerzas federales a Oaxaca. Pero cambió de posición el sábado, un día después que un periodista estadounidense y dos residentes fueron asesinados a balazos.

En tanto algunos manifestantes se retiraron, otros fortificaron sus posiciones en algunas calles donde habían emplazado barricadas, y prometieron librar enfrentamientos calle por calle. Sin embargo, Bertha Munoz, una de las dirigentes del movimiento, dijo que muchos de los manifestantes eran pacíficos.

«¿Cómo podemos enfrentar?» a la policía preguntó. «Ya hemos visto los (rifles) R-15 y los AK-47 que llevan. ¿Qué es lo que tiene nuestra gente? La mayoría ha venido a traerles flores».

Roberto García, uno de los manifestantes, dijo que pedía a toda la población que se mantuviera firme en las barricadas. Indicó asimismo que no querían enfrentarse con las fuerzas federales.

García declaró que la renuncia o la remoción de su cargo del gobernador de Oaxaca Ulises Ruiz no era negociable.

Los manifestantes estimaron que cerca de 4.000 policías habían tomado posiciones en los alrededores de la ciudad.

también te puede interesar