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Mueren 55 insurgentes y un soldado de la OTAN en ataques en el sur

Kabul – Al menos 55 rebeldes y un soldado de la OTAN han muerto en las últimas horas en varios ataques en el sur de Afganistán. Según informó hoy la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), los últimos combates se produjeron este sábado en la provincia meridional de Uruzgan, cuando tropas multinacionales y […]

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Al menos 55 rebeldes y un soldado de la OTAN han muerto en las últimas horas en varios ataques en el sur de Afganistán - Foto: EFE | EFE

Redacción Central |

Kabul – Al menos 55 rebeldes y un soldado de la OTAN han muerto en las últimas horas en varios ataques en el sur de Afganistán.

Según informó hoy la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), los últimos combates se produjeron este sábado en la provincia meridional de Uruzgan, cuando tropas multinacionales y del Ejército afgano fueron atacadas por un grupo de entre 100 y 150 insurgentes.

El enfrentamiento ocurrió cerca de la base de la ISAF en el distrito de Chora y se prolongó varias horas, durante las que las fuerzas de la OTAN respondieron con armas ligeras y helicópteros de ataque y causaron al menos 55 bajas entre los rebeldes.

En la batalla también resultó herido un soldado del Ejército afgano, que fue trasladado a un hospital de la Alianza.

La ISAF precisó que en esa zona las tropas internacionales están llevando a cabo operaciones conjuntas con los soldados del Ejército afgano para impedir que los insurgentes «desestabilicen la región».

Por otra parte, un soldado de las tropas multinacionales, cuya nacionalidad no se ha dado a conocer, murió ayer también en Uruzgan cuando el convoy en el que viajaba fue alcanzado por la explosión de un artefacto, indicó la ISAF.

Otros ocho militares del convoy internacional, un afgano y dos civiles resultaron heridos en la explosión.

La provincia de Uruzgan, cercana a Helmand y Kandahar, se encuentra en la zona meridional del país, donde los rebeldes talibanes mantienen una fuerza considerable, y ha sido el punto de más violencia de Afganistán durante los últimos meses.

Este mismo viernes, catorce civiles murieron en Tirin Kot, la capital de Uruzgan, cuando una mina estalló al paso de un autobús público, aunque no quedó claro si el explosivo había sido colocado recientemente o si estaba allí desde la invasión soviética o la guerra civil posterior.

Las últimas víctimas de la violencia se produjeron cuando todavía sigue viva la polémica por el ataque aéreo lanzado por la OTAN entre el martes y el miércoles en Kandahar, que causó la muerte a doce civiles, según la Alianza, y a más de sesenta, según fuentes afganas.

La ISAF señaló que sentía “profundamente” las muertes causadas por error, mientras el presidente afgano, Hamid Karzai, también lamentó lo ocurrido y nombró a un equipo integrado por dirigentes locales para identificar a las víctimas del ataque.

La semana pasada, otros nueve civiles murieron por error a resultas de sendos ataques aéreos de la OTAN en las provincias de Kandahar y Helmand, donde las tropas de la Alianza bombardearon supuestos objetivos talibanes.

El deterioro de la situación en el sur de Afganistán en las últimas semanas llevó al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a denunciar el aumento de víctimas civiles, heridos y desplazados, e instó a las partes en combate a extremar las precauciones para liberar a la población civil de los ataques.

Afganistán vive uno de los periodos más sangrientos desde la caída del régimen talibán a finales del 2001, principalmente en el sur y en el este del país, zonas que pasaron a estar bajo mando de la OTAN en agosto y a principios de octubre, respectivamente.

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