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Inminente arresto de Pinochet en Chile por tortura y desapariciones

SANTIAGO – El ex dictador Augusto Pinochet enfrenta por cuarta vez un inminente arresto domiciliario, si así lo decide este lunes un juez chileno que lo inculpó por delitos de desaparición y torturas en la Villa Grimaldi, una cárcel secreta que existió durante su régimen. El magistrado Alejandro Solís lo declaró «reo» al procesarlo por […]

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El ex dictador chileno Augusto Pinochet - Foto: AFP | AFP

Redacción Central |

SANTIAGO – El ex dictador Augusto Pinochet enfrenta por cuarta vez un inminente arresto domiciliario, si así lo decide este lunes un juez chileno que lo inculpó por delitos de desaparición y torturas en la Villa Grimaldi, una cárcel secreta que existió durante su régimen.

El magistrado Alejandro Solís lo declaró «reo» al procesarlo por el «secuestro permanente» o desaparición de 36 personas y las torturas que sufrieron otras 23 a su paso por ese recinto, donde también estuvo detenida en 1975 la entonces universitaria Michelle Bachelet, ahora presidenta de Chile.

El juez anunció que notificará a Pinochet de su nuevo procesamiento este lunes, ocasión en que se conocerá si ordena su arresto domiciliario.

Próximo a cumplir 91 años el 25 de noviembre, el general que gobernó Chile con mano de hierro casi 17 años (1973-1990) está a las puertas de un nuevo arresto por los crímenes de la Villa Grimaldi, por donde pasaron más de 4.500 presos políticos y otros 226 desaparecieron.

Si queda arrestado en su domicilio, Pinochet revivirá las otras tres oportunidades en que su casa del lujoso sector de La Dehesa, al este de la capital chilena, se transformó en su celda.

En enero de 2001, Pinochet fue arrestado por los crímenes de la «Caravana de la Muerte», un escuadrón militar que recorrió Chile tras el golpe de 1973 y ejecutó sumariamente a 75 opositores detenidos.

De nuevo, en enero de 2005 por las víctimas que dejó la «Operación Cóndor», un plan represivo de las dictaduras sudamericanas en los años 70.

En noviembre de 2005 estuvo recluido en los procesos por la «Operación Colombo» (un plan de encubrimiento que dejó 119 desaparecidos) y por las millonarias cuentas secretas que mantuvo en el banco Riggs de Washington y otras entidades financieras.

En las tres oportunidades, Pinochet fue liberado bajo fianza al cabo de días o semanas de reclusión.

Actualmente, el ex dictador está procesado por los crímenes de la «Operación Colombo» y las cuentas secretas que ocultaron fondos estimados en 28 millones de dólares.

En los casos de la «Caravana de la Muerte» y la «Operación Cóndor», Pinochet fue sobreseído definitivamente por la justicia chilena en julio de 2002 y septiembre de 2005, respectivamente, cuando la Corte Suprema estimó que «razones de salud» le impedían defenderse de las acusaciones.

Al tiempo con su eventual arresto, la justicia continuará investigando un supuesto depósito de más de 9.000 kilos de oro a nombre del general en el banco HSBC de Hong Kong, según versiones reveladas el miércoles por medios chilenos.

La información perdió fuerza al día siguiente cuando la oficina del banco aseguró en Santiago que los documentos que acreditaban el supuesto hallazgo eran «falsos». Su veracidad, sin embargo, había sido inicialmente avalada por el gobierno, cuando el canciller Alejandro Foxley aseguró que no se trataba de información «cualquiera» y provenía de una institución «seria».

«Creo que detrás de esto está, por lo menos, la Cancillería, que recibió estos antecedentes y no los chequeó con el banco, que es lo mínimo», criticó uno de los cinco hijos de Pinochet, Marco Antonio, en declaraciones al diario El Mercurio publicadas este domingo.

«Esto fue algo muy bien preparado», agregó, al reafirmar que su padre fue víctima de un montaje.

Por su parte, la esposa del general, Lucía Hiriart, señaló al rotativo que la existencia de un depósito de oro avaluado entre 160 y 190 millones de dólares a nombre de su marido eran sólo «patrañas».

Los documentos que respaldarían la acusación fueron entregados al gobierno chileno por el comerciante de oro estadounidense Al Landry, quien ha insistido en su autenticidad.

«¿Hay alguna razón, si vas a falsificar un documento, para poner el nombre de Augusto Pinochet, si con eso vas a prender todas las luces rojas en el mundo sobre este oro?», increpó en una entrevista con la edición dominical de El Mercurio.

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