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Los seguidores de Lula preparan la fiesta y los de Alckmin admiten la derrota

Río de Janeiro – El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el líder opositor Geraldo Alckmin, que este domingo disputarán en las urnas la presidencia de Brasil, pusieron hoy fin a sus campañas en ambientes opuestos pero acordes con las posibilidades de victoria que los sondeos les asignan a cada uno. Los dirigentes del […]

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Redacción Central |

Río de Janeiro – El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el líder opositor Geraldo Alckmin, que este domingo disputarán en las urnas la presidencia de Brasil, pusieron hoy fin a sus campañas en ambientes opuestos pero acordes con las posibilidades de victoria que los sondeos les asignan a cada uno.

Los dirigentes del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) anunciaron que preparan una fiesta para conmemorar la probable reelección de Lula, en tanto que entre los seguidores de Alckmin ya hubo algunos que arrojaron la toalla.

Las últimas encuestas pronostican una victoria del jefe de Estado en la segunda vuelta de las presidenciales con cerca del 61 por ciento de los votos válidos, frente al 39 por ciento que obtendrá el ex gobernador de Sao Paulo.

En un ambiente festivo, Lula paseó hoy durante una hora por las calles del centro de Sao Bernardo do Campo, como hizo en vísperas de las elecciones del 2002, en las que fue elegido presidente.

Sao Bernardo do Campo, en donde Lula tiene su residencia y en donde votará mañana, domingo, es un municipio del cinturón industrial de Sao Paulo en el que el líder socialista inició su carrera como dirigente sindical y político.

Durante la caminata, en la que tuvo su último acercamiento a los electores acompañado del ministro de Trabajo, Luiz Marinho, y de la ex alcaldesa de Sao Paulo Marta Suplicy, Lula acusó a la oposición de haber inventado el escándalo de corrupción que salpicó a miembros del PT el mes pasado y que a él le perjudicó en la primera vuelta.

«La segunda vuelta fue una bendición de Dios porque permitió a los electores analizar mejor las cosas y ver las mentiras de la oposición», aseguró el jefe de Estado en medio de su paseo, a lo largo del cual fue saludado por centenares de militantes del PT.

Suplicy dijo que el partido oficialista está preparando para el domingo por la noche un acto en la Avenida Paulista, en el centro financiero de Sao Paulo y escenario de conmemoraciones políticas y deportivas, con el fin de festejar la posible reelección de Lula.

«Va a ser algo sencillo. Apenas tendremos un automóvil con altavoces y nos encontraremos con los militantes», aseguró la ex alcaldesa de Sao Paulo.

El concejal socialista Carlos Fiorillo confirmó que ya fue solicitada autorización a la municipalidad de Sao Paulo para el evento en la Avenida Paulista, donde cerca de 200.000 personas participaron en la fiesta organizada por el PT cuando Lula ganó las elecciones presidenciales del 2002.

Pese a que aún no ha sido confirmado si Lula esperará los escrutinios en Sao Paulo o en Brasilia, la dirección de su campaña ya convocó a una rueda de prensa en un hotel en Sao Paulo el domingo por la noche para comentar el resultado de las urnas.

Con el fin de repetir el ritual victorioso del 2002, la rueda de prensa será en el mismo hotel en el que Lula concedió hace cuatro años su primera entrevista como presidente electo de Brasil.

Alckmin, por su parte, realizó una breve caminata por calles del centro de Río de Janeiro en su último encuentro con los electores y puso fin a la campaña en una reunión informal con algunos aliados.

Entre los asistentes al encuentro estaba el alcalde de Río de Janeiro, César Maia, uno de los que ya admitió la posible derrota.

«La posibilidad mayor es esa. En la peor de las hipótesis serán 15 puntos porcentuales de diferencia», dijo Maia al ser interrogado sobre si las urnas reflejarán lo que vienen diciendo las encuestas.

«Por eso vamos a tener un gobierno mediocre y una legislatura totalmente estéril», agregó el alcalde de Río de Janeiro.

La posibilidad de una derrota también fue reconocida por el portavoz en el Senado de la formación de Alckmin, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el senador Arthur Virgilio.

«Acataré lo que salga de las urnas», dijo al ser interrogado sobre si aceptará la victoria de Lula o si pedirá la impugnación de la candidatura del jefe de Estado por supuestas irregularidades.

«Un período de intensa lucha está terminando y Brasil es mayor que eso», agregó, pese a advertir que, de cualquier forma, no permitirá que las denuncias de corrupción contra correligionarios del gobernante queden en la impunidad.

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