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Lula y Alckmin cierran campaña

SAO PAULO – El presidente Luiz Inacio Lula da Silva y el opositor socialdemócrata Geraldo Alckmin cerraron el miércoles sus campañas con sendas manifestaciones en sus nichos naturales: Lula en un barrio obrero y Alckmin en el más tradicional distrito financiero de Sao Paulo.

Redacción Central |

SAO PAULO – El presidente Luiz Inacio Lula da Silva y el opositor socialdemócrata Geraldo Alckmin cerraron el miércoles sus campañas con sendas manifestaciones en sus nichos naturales: Lula en un barrio obrero y Alckmin en el más tradicional distrito financiero de Sao Paulo.

En la recta final para la elección en la segunda vuelta el próximo domingo 29 de octubre, Lula, de 60 años, encabezaba un acto en la barriada Capela do Socorro, una localidad en el sur de la metrópolis de Sao Paulo.

Alckmin, de 53 años, también escogió a Sao Paulo como escenario del cierre de sus actividades electorales callejeras y acudió a un acto en Vale do Anhangabaú, en el centro capitalino y donde está el teatro municipal, la alcaldía y sedes bancarias.

La elección de Sao Paulo no fue arbitraria, se trata del estado más rico, el corazón industrial y financiero de Brasil, su región más poblada y su primer colegio electoral con 28,03 millones de electores o 22,27% del total de 125,6 millones de votantes.

Es además la “cuna política” de los dos aspirantes: Lula forjó su carrera como líder sindical a fines de los 60 y fundó su Partido de los Trabajadores (PT), en 1980, en Sao Paulo. Alckmin nació en ese estado y además estuvo en su gobierno, como vicegobernador y gobernador, desde 1994 hasta marzo último, cuando se retiró del cargo para buscar la presidencia.

Aunque oficialmente la campaña electoral termina a la medianoche del próximo viernes 27 de octubre, los candidatos parecen haber decidido el cierre anticipado para poder prepararse para el cuarto y último debate en televisión: el mismo viernes por la noche en la cadena Globo en sus estudios de Río de Janeiro.

Entre una multitud de banderas en la que se mezclan los colores rojo, azul, verde y amarillo y en las que se lee “No cambio lo seguro por lo dudoso. Lula de nuevo”, miles de simpatizantes del presidente lo aplaudieron a su llegada al acto.

“No hay duda de que vamos a ganar ese segundo turno porque en los últimos cuatro años la vida ha mejorado mucho”, dijo Lula, quien según las encuestas cuenta con más de 20 puntos porcentuales de ventaja sobre Alckmin. “Humildemente reconozco que hemos cometidos errores, pero también humildemente reconozco que el país ha mejorado extraordinariamente y que todavía hay mucho que hacer”.

Lula “es uno de lo nuestros”, dijo Regina Castro, un ama de casa de 28 años, refiriéndose al origen humilde del mandatario, el primer representante de la clase obrera que llegue a la presidencia de Brasil. “Él sabe quiénes somos nosotros y qué necesitamos, por eso voy a votar por él”, agregó la mujer.

Entretanto en Anhangabaú, Alckmin _un anestesiólogo que cuenta con la simpatía del sector empresarial por su rigor en el manejo de las finanzas públicas_ era acompañado por los máximos líderes de su Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), como el expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), y los aliados del derechista Partido del Frente Liberal (PFL).

“Vamos a eliminar esa diferencia (de puntos con Lula en las encuestas) en los próximos cuatro días”, dijo Alckmin en su discurso en el acto con cientos de personas y un mar de banderas amarillas, color que identifica al PSDB. “El partido de la ética se convirtió en el defensor de la mentira política”, agregó refiriéndose al PT y aseguró que en el caso del mandatario “el Lula de los pobres se convirtió en el de (un hombres de) lujos”.

Pero las frases más duras contra Lula y su PT, que siempre se presentó como un partido defensor de la ética política y la limpieza administrativa, fueron del expresidente Cardoso: “Para mí, usted fue enterrado bajo los escombros de los escándalos de su gobierno”.

Fue una referencia a la seguidilla de casos de corruptelas en las que se vieron involucrados miembros del PT, algunos de ellos cercanos colaboradores de Lula. Hasta ahora, ninguno de ellos ha sido acusado penalmente, mientras la policía y los tribunales siguen investigando las denuncias que van desde pago de sobornos en el congreso hasta financiamiento ilegal de pasadas campañas electorales. Lula ha mantenido que desconocía de esas operaciones.

“Nunca voté en Lula y no lo votaré”, dijo Esther Hazan, una corredora de seguros, de 60 años. “Nunca le tuve confianza”, añadió manifestando su apoyo a Alckmin por considerarlo más honesto y mejor administrador.

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