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Celebran hoy el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza

Hanoi – El mundo celebra hoy el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, instituido por la ONU en 1992, atrapado todavía en conflictos, crisis, mientras la indigencia sigue siendo galopante en muchos países

Redacción Central |

Hanoi – El mundo celebra hoy el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, instituido por la ONU en 1992, atrapado todavía en conflictos, crisis, mientras la indigencia sigue siendo galopante en muchos países

También este martes marca el fin de la Primera Década de la ONU para la Eliminación de la Pobreza (1997-2006), sin embargo a pesar de los esfuerzos el problema persiste y en algunos casos se ha agravado.

La frase «erradicación de la pobreza» se ha hecho popular entre organizaciones no gubernamentales (ONGs), agrupaciones internacionales y líderes mundiales, se han propuesto iniciativas, pero éstas resultan insuficientes en los países menos desarrollados (PMDs).

De acuerdo con el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (UNDP), el 40 por ciento de la población más pobre del planeta, unos dos mil 500 millones de seres, sobreviven con menos de dos dólares al día.

Ese volumen poblacional tan solo percibe el 5 por ciento de los ingresos globales, mientras el 10 por ciento de los habitantes más ricos disfruta del 54 por ciento de las ganancias mundiales, reflejan estadísticas de la ONU.

De hecho, 50 países se han quedado retrasados en la primera década de esfuerzos por erradicar la pobreza, y entre ellos hay varios del sudeste asiático: los peores casos son Myanmar, Timor Leste, Laos y Cambodia.

Por ejemplo, los trabajadores en Myanmar ganan menos de 1.50 dólares al día, por debajo de la mitad del salario mínimo en la vecina Tailandia, que es de 3.50 dólares diarios.

Aún en Tailandia, llamado uno de los Tigres Asiáticos y que no figura en la relación de los PMDs, donde el gobierno reitera que ha logrado reducir la pobreza el 50 por ciento, la brecha entre ricos y pobres todavía es muy notable.

Lo mismo sucede en otra floreciente economía de la región, Malasia, cuyo gobierno se ha propuesto ejecutar un programa para erradicar la indigencia totalmente en los próximos 10 años.

En el caso de Myanmar, que ocupa el escalón 32 en la lista de la ONU de países menos desarrollados, no ha recibido mucha asistencia internacional para confortar a sus pobres, de ellos el 70 por ciento vive en el campo.

Crisis políticas y económicas que mantienen en ascuas a esta nación del norte de la Península de Indochina desde 1998 han impedido que los programas anti-pobreza lleguen a sus más necesitados. Actualmente, millones de familias allí sobreviven con menos de 1.50 dólares.

Analistas políticos han advertido que quienes toman las decisiones sobre esos planes deben preocuparse más por la gente común que por los factores políticos y económicos, y hacer que la ayuda llegue a los pobres de Myanmar.

Siglos de saqueo colonialista y guerras impuestas por potencias mundiales, hacen que hoy Laos y Cambodia tengan una alta tasa de indigencia. Sus gobiernos están enfrascados no obstante en una lucha sin cuartel contra ese mal, pero los rigores son muchos.

Vietnam, el país que sufrió la guerra más feroz de la historia contemporánea lanzada por Estados Unidos, lleva a cabo ingentes esfuerzos por restablecer un nivel de vida adecuado para su pueblo.

Mucho ha avanzado en esa dirección con el noble compromiso de sus autoridades y el esfuerzo de sus habitantes, pero todavía le falta en ese empeño.

Timor Leste, la nación más joven de Asia, no solo figura entre las tres más pobres del continente, sino entre las más necesitadas del planeta.

Su primer gobierno soberano, que asumió en 2002, se trazó como prioridad implementar un programa de desarrollo nacional, pero perfidias y ambiciones políticas internas la sumergieron en una crisis a partir del pasado mayo.

A diferencia de otros países pobres, Timor Leste tiene la dicha de poseer grandes recursos inexplorados, como petróleo, pero solo a través de la estabilidad política y el concurso honesto de sus autoridades y terceros países podrá salir adelante.

Aún con sus problemas, las asiáticas no son las peores: en el resto del mundo hay naciones en un estado de pobreza todavía más grave, entre ellas muchas en Africa, sin olvidar la desolada Haití.

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