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Irak vuelve a teñirse de sangre con al menos 63 muertos

BAGDAD – Irak volvió a teñirse de sangre este jueves con nuevos episodios de violencia que provocaron más de 60 muertos a pocos días del fin de un mes del Ramadán particularmente mortífero, mientras Estados Unidos y el Reino Unido descartan un cambio de estrategia en este país pese a las críticas. En la región […]

Una mujer iraquí
Una mujer iraquí reza desde el balcón de su casa en Irak. En la esquina explotó un coche bomba. - Foto: AFP | AFP

Redacción Central |

BAGDAD – Irak volvió a teñirse de sangre este jueves con nuevos episodios de violencia que provocaron más de 60 muertos a pocos días del fin de un mes del Ramadán particularmente mortífero, mientras Estados Unidos y el Reino Unido descartan un cambio de estrategia en este país pese a las críticas.

En la región de Baaquba, zona rebelde al norte de la capital, una bomba explotó en un mercado, poco antes de la ruptura del ayuno causando 17 muertos y 37 heridos.

También en el norte, en Mosul, un atentado suicida con camión bomba estalló contra un cuartel de policía, con el resultado de 11 muertos y 26 heridos. En otros dos ataques se registraron cuatro muertos antes de que se decretara el toque de queda en esta ciudad.

El ejército estadounidense contabilizó entre las 06H30 (03H30 GMT) y las 09H00 un total de 11 ataques en Mosul, sin que se produjeran más víctimas mortales.

Más al norte, 17 personas perdieron la vida y 72 resultaron heridas en sendos atentados suicidas con coche bomba contra la sede de un banco en Kirkuk y contra un control militar al oeste de esta ciudad, según la policía.

A pesar de la puesta en marcha de diferentes planes de seguridad, la violencia continúa causando decenas de muertos por día en Irak.

Según el ejército estadounidense, en las tres primeras semanas del mes del Ramadán han aumentado los ataques en más del 20%. Los actos de violencia se dirigen cada vez más a las fuerzas de seguridad.

Los ataques en Bagdad se han incrementado en un 22% en relación a las tres semanas que precedieron al mes del ayuno. Un total de 73 soldados han muerto desde principios de octubre.

«No es coincidencia si el aumento de los ataques a las fuerzas de la coalición y el incremento del número de víctimas norteamericanas tiene lugar con nuestra presencia creciente en las calles de Bagdad y la precampaña de las elecciones legislativas estadounidenses», afirmó a la prensa el portavoz de la Fuerza Multinacional, el general William Caldwell.

En Bagdad, una bomba estalló en Dura (sur) al paso de una patrulla de policía, lo que causó cinco muertos. En Baaquba, otras nueve personas perdieron la vida en diferentes ataques de insurgentes.

Por otra parte, en la misma Bagdad se descubrieron los cuerpos de 31 víctimas de la violencia confesional. Según la policía, los cuerpos llevaban signos de tortura y habían sido acribillados.

El miércoles, el primer ministro, Nuri Al Maliki, apeló a los iraquíes a unirse, tras entrevistarse con la más alta autoridad chiita del país, el gran ayatolá Ali Sistani, y el dirigente radical de esta confesión Moqtada Sadr.

Varios enfrentamientos opusieron este mismo jueves en al Amara (sur) a milicianos del ejército del Mahdi, de Moqtada Sadr, a policías iraquíes, con el resultado de siete muertes, cuatro civiles y tres hombres armados.

A pesar de las fuertes pérdidas estadounidenses en octubre y las peticiones cada vez más insistentes de un cambio de política, incluso dentro de la mayoría republicana, la Casa Blanca descarta un cambio de estrategia en Irak.

«No», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, a la prensa que le preguntaba si la muerte de 10 militares estadounidenses el martes obligaba al presidente George W. Bush a reconsiderar su posición.

«La estrategia es vencer. El presidente comprende no sólo la dificultad de lograrlo, sino que llora a aquellos que han servido, y lo han hecho con coraje. Pero (…) es necesario vencer. Y esto tiene un precio», declaró Snow.

Desde el inicio del mes de octubre, 70 militares norteamericanos han muerto en Irak. Este mes se anuncia como uno de los más mortíferos para el ejército estadounidense, que ha perdido a 2.778 militares desde la invasión, en marzo del 2003, según un recuento de la AFP establecido a partir de cifras del Pentágono.

El primer ministro británico, Tony Blair, cuyo país mantiene a 7.200 militares en territorio iraquí, reafirmó también el miércoles su determinación de permanecer en Irak el tiempo que sea necesario para evitar un «desastre».

Por otro lado, el proceso por genocidio contra los kurdos del ex presidente Saddam Hussein fue aplazado al 30 de octubre.

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