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Desde el corazón de una madre

De visita en México, Mirta explicó a Prensa Latina la situación actual en que se encuentran los jóvenes prisioneros, injustamente acusados de poner en peligro la seguridad de Estados Unidos

Mirta Rodríguez
Mirta Rodríguez, madre de Antonio Guerrero, uno de los cinco antiterroristas cubanos encarcelados en Estados Unidos |

Redacción Centraly Redacción Central |

De visita en México, Mirta explicó a Prensa Latina la situación actual en que se encuentran los jóvenes prisioneros, injustamente acusados de poner en peligro la seguridad de Estados Unidos

En agosto de 2005, tres jueces del XI Circuito de la Corte de Apelaciones de Atlanta determinaron que el arresto de los jóvenes fue ilegal y que el durante el juicio en que se les condenó se cometieron numerosas arbitrariedades y violaciones a las leyes norteamericanas.

A tenor con ese fallo correspondería poner en libertad a nuestros hijos o cuando menos celebrarles otro juicio -explicó Rodríguez-, pero el pasado de 10 agosto, el pleno del Tribunal desestimó lo determinado hace un año y ratificó las condenas.

Estamos de nuevo en los inicios, nuestros abogados buscan la forma de que se reinicie un nuevo proceso fuera de la ciudad de Miami, y mientras los familiares no descansamos denunciando en cada momento y lugar que podemos lo que sucede, manifestó la mujer, de 74 años.

Antonio Guerrero, Gerardo Hernández, Fernando González, Ramón Labañino y René González llevan ocho años presos en diversas prisiones federales de alta seguridad.

Mirta, quien a pesar del sufrimiento por la prisión de Antonio no pierde su dulce mirada, relató con lágrimas en los ojos las enormes dificultades que debe enfrentar ante cada visita a su hijo.

Asimismo destacó los problemas que enfrentan las esposas de Gerardo y René, a quienes Washington no concede visa de entrada al país. A causa de ello, la pequeña Ivette, hija de René, no ha podido verlo en mucho tiempo, pues sola no podría viajar a Estados Unidos.

Pero no vamos a amedrentarnos, ni a detenernos, vamos a seguir luchando mientras vivamos y hasta que logremos el regreso de todos a casa, agregó Mirta.

No podemos olvidar la solidaridad que nos acompaña, los miles de personas que ya conocen de nuestra causa y que batallan junto a todo el pueblo de Cuba por la libertad de nuestros hijos, incluso dentro de los propios Estados Unidos, afirmó.

Relató como esa batalla adquirió nuevas energías cuando también el año pasado un grupo de expertos de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU dictaminó que la detención del grupo y su enjuiciamiento en Miami fueron contrarios a ley.

Interrogada sobre cómo enfrenta la vida sin su hijo, Mirta subrayó que ambos (ella y Antonio) se apoyan en las partes positivas de cada instante y hasta en los detalles aparentemente más insignificantes.

Como madre siento una fuerza tremenda y no me permito el descanso, porque como le dije una vez a Tony,(así llama a su hijo) si descanso desaparezco.

A él le ocurre lo mismo, de ahí su consagración a escribir cartas, pintar, hacer poesías. Es lo que nos sostiene, argumentó.

Ahí están sus poemarios que lo alientan a contar lo vivido y que yo leo con mucha devoción y amor. En Inseparables, que acaba de presentarse en la Feria del libro del Zócalo capitalino, Antonio relata los hechos vividos por él y sus compañeros.

Esos poemas son de algún modo crónicas en verso, a las que sigue siempre una acotación que refiere los momentos en que se escribieron.

Yo he llorado y aún lloro mucho, no lo voy a ocultar, pero yo sé que nuestras convicciones tienen que salir adelante, que los Cinco Héroes volverán a Cuba, te lo dice el corazón de una madre, concluyó.

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