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El gobierno de Lula estuvo muy lejos de lo que esperaba su país

El pasado domingo, en Brasil se llevaron a cabo las elecciones presidenciales, legislativas y regionales, donde el actual Presidente Luis Ignacio Lula Da Silva (PT), en su aspiración a la reelección (2007-2010), obtuvo el 48,61% contra un 41,64% de los votos obtenidos por el Social demócrata, Geraldo Alckmin, su principal contendor y por lo cual tendrá que ir la segunda vuelta el próximo 29 de octubre

Redacción Centraly Redacción Central |

El pasado domingo, en Brasil se llevaron a cabo las elecciones presidenciales, legislativas y regionales, donde el actual Presidente Luis Ignacio Lula Da Silva (PT), en su aspiración a la reelección (2007-2010), obtuvo el 48,61% contra un 41,64% de los votos obtenidos por el Social demócrata, Geraldo Alckmin, su principal contendor y por lo cual tendrá que ir la segunda vuelta el próximo 29 de octubre

Por ello, conversamos con el ex diputado de la nación, encargado de Relaciones Internacionales y miembro de la Comisión Política del Partido Comunista (PCCH) de Chile, Jorge Insunza, quien nos entregó su visión del actual gobierno brasileño, su política y las razones que afectaron a la reelección de Lula Da Silva en la primera vuelta.

¿Por qué el actual presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula Da Silva no obtuvo el resultado esperado ésta elección?

Lo primero que hay que constatar es que el resultado se explica por la aceptación por parte del gobierno de Lula de las presiones de los centros financieros imperiales, en particular del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Banco Mundial (BM). La permanencia de las políticas impuestas por estos instrumentos de poder neoliberal a nivel mundial frustró en gran medida las esperanzas de todo Brasil.

En estas condiciones, las grandes tareas comprometidas durante la pasada campaña electoral, que lo llevó a la victoria y que el pueblo sentía avaladas por la lucha que Lula realizó como dirigente sindical durante muchos años, no se realizaron.

Un caso que ilustra los efectos de estas contradicciones es el del Movimiento de los Sin Tierra en Brasil que lleva adelante la lucha por la reforma agraria: no encontró en el gobierno de Lula el apoyo que ellos estimaban; no obstante, lo apoyó pero con una fuerte crítica. Lo propio hicieron otras personalidades del mundo progresista, que se vieron desalentadas las insuficiencias del gobierno de Lula que disminuyeron su apoyo. Es el caso de Frei Betto, que durante un tiempo acompañó a Lula como asesor, pero que en un momento resolvió que renunciar ante el curso que asumía el gobierno. Pese a eso también durante la campaña expresó su apoyo a Lula aunque es obvio que no podía hacerlo con la convicción de la anterior campaña.

La política de Lula no es únicamente las acciones subordinadas al neoliberalismo. Adoptó medidas limitadas para atender a problemas sociales urgentes pero los pasos que dio resultaron insuficientes. Lo que ha hecho el pueblo con esta votación es un fuerte llamado de atención.

Estoy convencido de que una parte importante de los 6 millones de votos que obtuvo Heloísa Helena -antigua militante del PT- que renunció y se presentó como candidata independiente desde las banderas del reclamo por las insuficiencias, aunque sin duda con algunos tintes de oportunismo, tanto de izquierda como de derecha, son votos que están por el cambio y que, a la vez, tienen una visión crítica respeto al comportamiento del gobierno de Lula.

La situación de segunda vuelta es compleja. El otro candidato, Alckmin pertenece al Partido Social Demócrata brasileño, el partido del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, el partido que se subordinó por entero al neoliberalismo y que impulsó las privatizaciones en Brasil con un desenfreno mayor al que pudiera hacer cualquier Presidente de derecha.

En el caso de Alckmin está también el hecho, no menor, de que él es un hombre vinculado estrechamente al Opus Dei, pese a que milita en el PSDB. Como alcalde de un pequeño municipio, a una calle importante le colocó el nombre de Escrivá de Balaguer, es decir, su vinculación con el Opus Dei es sumamente clara.

El hecho que la coalición de centro derecha ( PSDB y PFL ( liberal)) pueda retomar el Gobierno es el resultado a que lleva la conciliación, la vacilación, la incapacidad de fuerzas que se dicen de izquierda de hacer políticas verdaderamente de izquierda.

Son hechos que ya nosotros hemos visto en la experiencia chilena con el comportamiento de personeros como Ricardo Lagos y otros. Esto pone a la derecha en capacidad de retomar los gobiernos y esperamos no tener que verlo con un comportamiento de la misma factura de la Presidenta Michelle Bachelet.

¿Cree que los casos de corrupción de los cuales fueron acusados personeros del gobierno de Lula, influyó en estas votaciones?

Sin duda, ese es uno de los factores que están en los sentimientos del pueblo brasileño al haber impedido la victoria de Lula en primera vuelta.

¿Está desilusionado el pueblo de Brasil?

Yo creo que hay altos grados de desilusión, al mismo tiempo hay un juicio que hace más de la mitad de los brasileños en cuanto que las alternativas del PSDB (Alckmin y Cardoso) no son alternativas verdaderas, ya que en definitiva sería peor de lo mismo y esa convicción es lo que aún da a Lula posibilidades de un resultado favorable en un cuadro incierto.

La corrupción es un fenómeno directamente vinculado al sistema económico social impuesto. La bandera contra la corrupción que levantan los Social Demócratas rinde, sin duda, desde el punto de vista electoral y tácticamente es un fuerte instrumento.

Pero, ¿se han mirado al espejo? Todo el mundo sabe que con Alckmin como gobernador de Sao Paulo, hubo múltiples formas de corrupción que es cierto que no alcanzaron el impacto de lo ocurrido en el Congreso Brasileño durante el gobierno de Lula. Pero la corrupción es inherente al comportamiento de los neoliberales. La ética de este sistema promueve un individualismo extremo, donde el éxito se mide esencialmente por la cantidad de dinero que se logra acumular sin importar como sea, por lo tanto, la tendencia a la corrupción es empujada por el sistema. Creo que Lula está pagando por el comportamiento indecente que tuvieron muchos de los dirigentes de su partido algunos de los cuales la gente podía identificar al Presidente.

¿De qué forma afectaría a Chile y a la integridad latinoamericana la elección de Alckmin o de Lula Da Silva?

Creo que un gobierno de Lula – con todas sus insuficiencias – abre más posibilidades a un avance a la integración latinoamericana que un gobierno de Alckmin. La subordinación a los centros imperiales en su partido es abrumadora como lo demostró Cardoso.

El gobierno de Lula Da Silva logró instalar algunos principios para bloquear la imposición de abusos aún mayores del mundo imperial, respecto de los países con menor desarrollo.

Lula impulsó importantes acuerdos con países como China, India y Sudáfrica con el fin de generar un núcleo de grandes países con niveles de desarrollo inferiores a los centros imperiales, pero que buscan coordinar sus esfuerzos para impedir que la exacción desde los centros imperialistas continúen en el mismo grado. Es decir, desde el punto de vista, no digo de carácter revolucionario pero si de defensa de intereses nacionales, para contener los abusos mayores objetivamente, por los hechos, Lula significa una orientación distinta y más positiva que lo pudiera ser un gobierno de Alckmin.

Estoy convencido que Alckmin inmediatamente se va a poner al servicio de PETROBRAS para presionar a Bolivia en el proceso de recuperación de sus recursos naturales que impulsa el gobierno de Evo Morales, al cual los poderes imperiales y sus socios buscan ponerlo en una situación de debilitamiento sobre la base de presiones tanto internas de la oligarquía boliviana como del exterior con las grandes empresas transnacionales que se han apropiado de sus recursos naturales.

A su juicio, ¿cómo califica entonces la forma de gobierno que ha ido llevando a cabo Lula?

Yo creo que el gobierno de Lula estuvo muy lejos de las esperanzas que el pueblo brasileño había depositado en él. Pero, hay medidas como por ejemplo, la canasta familiar que significó aliviar la pobreza, aunque fuese sobre la base del asistencialismo No obstante, la historia de todos nuestros países muestra que ésta práctica es apenas un parche para el daño que produce la implantación del sistema neoliberal.

En esto no hay que ir a Brasil, se puede ver aquí en Chile, el Estado asistencial que el neoliberalismo ha instalado como un estado subsidiario , ha sido, digámoslo así, un poco menos tacaño en los gobiernos de la Concertación que lo que fue durante la dictadura, pero eso no significa que haya disminuido el abuso o la magnitud del abismo entre riqueza y pobreza, una distribución del ingreso tremendamente aberrante y en Brasil con Lula ha ocurrido algo muy similar.

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