Economía

Agencia financiera Moody’s presenta informe de Opinión Crediticia sobre Nicaragua

El grupo modificó la calificación financiera internacional de nuestro país

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Moody's Investors Service |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

La agencia de calificación financiera internacional Moody’s Investors Service (“Moody’s”) modificó de positiva a estable la calificación de Nicaragua, debido a la situación interna que existe en el país en este momento.

Moody’s, además,colocó a la nación como emisor de B2 a largo plazo, lo cual resulta un elemento esperanzador después de lo que considera un marcado debilitamiento de las instituciones de consenso del país, tras los recientes episodios violentos.

Indicó el grupo que el cambiante panorama político e institucional ha incrementado la incertidumbre respecto a la dirección de las políticas; y, relacionado a eso, las posibles demoras en las reformas al sistema de pensiones apuntan a resultados presupuestarios potencialmente más débiles que los que la agencia calificadora había supuesto anteriormente, en el año 2017.

La calificación en B2 refleja fortalezas crediticias, incluyendo el sólido crecimiento potencial del país a mediano plazo, así como las bajas cargas de deuda e intereses que son inferiores a las de sus pares.

Estas fortalezas equilibran los desafíos crediticios que presentan el bajo ingreso per cápita, las deficiencias institucionales y una alta proporción de deuda pública denominada en moneda extranjera, aunque esta deuda externa se debe principalmente a acreedores multilaterales y tiene un perfil de vencimiento muy largo.

Los techos de los bonos y depósitos en moneda extranjera y nacional de Nicaragua no se vieron afectados por el cambio en la perspectiva de hoy. Los techos de los bonos y depósitos bancarios a largo plazo en moneda extranjera se mantienen en B1 y B3, respectivamente. Los techos de los bonos y depósitos a corto plazo en moneda extranjera se mantienen en NP. Los techos de los bonos y depósitos bancarios a largo plazo en moneda local permanecen en Ba3. 

A continuación, publicamos reporte de Moody’s Investors Service:

RAZONAMIENTO DE LAS CLASIFICACIONES

JUSTIFICACIÓN DEL CAMBIO DE PERSPECTIVA A ESTABLE DESDE POSITIVA

Ruptura del modelo de consenso para la formulación de políticas de Nicaragua

Durante la última década, el modelo de consenso para la formulación de políticas de Nicaragua que reunió al gobierno, empresa privada, trabajadores y otras instituciones clave en un marco de cooperación, surgió como una importante característica de apoyo del perfil crediticio del país, proporcionando predictibilidad a la política macroeconómica. La presencia de un marco de política prudente y predecible con un fuerte apoyo del sector privado ha contribuido positivamente al crecimiento económico, una condición que hizo que Nicaragua sea atractiva para la inversión en general, y la inversión extranjera directa en particular, en relación con otros países centroamericanos. La decisión de Moody’s de asignar una perspectiva positiva el año pasado reflejó los beneficios económicos y fiscales a largo plazo que probablemente se deriven del fortalecimiento del marco institucional.

Recientemente, sin embargo, las protestas sociales desencadenadas por una reforma al sistema de pensiones introducida unilateralmente por el gobierno en abril, que posteriormente se revirtió, han debilitado significativamente este entorno institucional de consenso. Los intentos de mantener un diálogo nacional han probado ser infructuosos y las crecientes tensiones entre el gobierno y todos los demás sectores de la sociedad son evidentes. Hasta el momento, no hay indicios de que surja un diálogo constructivo dado que las posiciones de los diversos grupos sociales se han vuelto más polarizadas. Si bien podría surgir una resolución de este descontento político y social en los próximos meses, es cada vez más probable que el modelo de consenso del país se haya debilitado permanentemente, reduciendo la efectividad y predictibilidad de las políticas.

Posible mayor presión fiscal en la medida que la reforma de pensiones sea postergada

Un factor específico en la decisión de Moody’s de cambiar la perspectiva de Nicaragua de estable a positiva en julio de 2017 fue su expectativa de que el gobierno abordaría el deterioro de la posición financiera del organismo de seguridad social (INSS) antes de finales de 2018. El déficit financiero del INSS ha aumentado cada año desde 2013, alcanzando el 0,6% del PIB en 2017 y contribuyendo al agotamiento de sus reservas de efectivo, que se agotarán el próximo año. Sin una reforma al sistema de pensiones, el déficit financiero del INSS podría alcanzar el 2% del PIB en 2026, y el INSS requerirá un apoyo presupuestario directo del gobierno central a partir de 2019.

Dado el deterioro de la situación política, ahora es menos probable que la reforma al sistema de pensiones avance según lo planeado. El conjunto de medidas para aumentar los ingresos del INSS que fueron anunciadas en abril de 2018 se cancelaron luego de que estallaran las protestas a gran escala. En ausencia de una reforma de las pensiones, el gobierno central deberá brindar apoyo financiero recurrente al INSS. Para preservar su posición fiscal (es decir, déficits gubernamentales moderados y parámetros de deuda favorables), las autoridades deberán reducir los gastos, incluida la reducción de los planes para aumentar los gastos de capital en infraestructura social, lo que afectará negativamente al crecimiento. Alternativamente, tendrían que obtener financiamiento adicional para cubrir mayores déficits, dependiendo de un mayor endeudamiento que llevaría a un deterioro en los indicadores de deuda de Nicaragua, que ahora tienen una posición favorable en comparación con sus pares calificados de manera similar.

En resumen, además de socavar potencialmente la fortaleza a largo plazo de las instituciones de Nicaragua, la reciente agitación política también sugiere que la trayectoria fiscal y de deuda para los próximos años sea probablemente menos favorable a la calificación crediticia de lo que fue asumido por Moody’s en julio pasado cuando fue asignada la perspectiva positiva.

JUSTIFICACIÓN PARA LA CONFIRMACIÓN DE LA CALIFICACIÓN DE NICARAGUA EN B2

La confirmación de la calificación se basa en el crecimiento potencial aún favorable del país en el mediano plazo y la expectativa de que, a pesar del deterioro, el país podrá mantener sus indicadores de deuda comparativamente favorables en los próximos años. La agencia de calificación espera que el actual descontento político y social impacte negativamente en el crecimiento este año, pero aún espera que Nicaragua se recupere en 2019 y retome una trayectoria de crecimiento de alrededor del 4% en caso de que los actuales acontecimientos adversos disminuyan a partir del próximo año. Además, a pesar de que Moody’s espera que Nicaragua probablemente experimente un cierto deterioro en sus indicadores de deuda, con la razón de deuda/PIB y la razón de interés sobre ingresos llegando a 35% y 4.5% respectivamente en 2019, se considera que Nicaragua continuará comparándose favorablemente con respecto a sus pares — la mediana de los “B” para estos ratios será de 60% y 9.9%, respectivamente.

Al mismo tiempo, el perfil de crédito de Nicaragua continuará siendo desafiado por (1) uno de los niveles de ingreso per cápita más bajos entre pares con clasificación B, lo que puede limitar la capacidad de recaudación de ingresos del gobierno; (2) un marco institucional débil, particularmente relacionado con instituciones políticas relacionadas con el estado de derecho y el control de la corrupción; y, (3) un alto grado de dolarización de la deuda del gobierno, aunque esto se ve parcialmente mitigado por el hecho de que la deuda externa pública de Nicaragua se debe principalmente a acreedores multilaterales.

QUE PODRÍA BAJAR LA CLASIFICACIÓN

Dado el aún incierto resultado de la crisis política, podrían surgir presiones negativas a la calificación, potencialmente bastante rápido, si el actual descontento social y las tensiones políticas se intensificaran o persistieran más allá de este año y socavan el crecimiento, las finanzas públicas y / o el acceso al apoyo financiero de instituciones multilaterales, que juntas representan la mayor parte de las fuentes de financiamiento del país. Además, dado que los precios del petróleo han subido y Nicaragua todavía depende de las importaciones de petróleo — aunque en menor medida que en años anteriores — y los flujos venezolanos han disminuido materialmente en los últimos años, una reducción significativa en el financiamiento externo de otras fuentes, incluyendo la inversión extranjera directa, agregaría importantes presiones de financiamiento externo.

QUE PODRÍA SUBIR LA CALIFICACIÓN

Se podría considerar una evaluación más constructiva si la crisis política y el descontento social desaparecieran y el modelo de consenso se restableciera rápidamente, proporcionando el camino para las reformas al sistema de pensiones, mejores resultados fiscales y mayor previsibilidad de las políticas.

PIB per capita (PPP basis, US$): 5,849 (2017 real)

Crecimiento real del PIB (% tasa): 4.9% (2017 real)

Tasa de Inflación (IPC, % tasa Dic/Dic): 5.7% (2017 real)

Balance Financiero del Gobierno General/PIB: -2.2% (2017 real) (también conocido como Balance Fiscal)

Saldo de cuenta corriente/PIB: -5% (2017 real) (también conocido como balance exterior)

Deuda Externa/PIB: 76.8% (2017 real)

Nivel de desarrollo económico: bajo nivel de resiliencia económica

Historial de incumplimiento de deuda: Se ha registrado al menos un evento de incumplimiento de deuda (en bonos y / o préstamos) desde 1983.

El 11 de junio de 2018, se convocó un comité de calificación para discutir la calificación de Nicaragua. Los principales puntos planteados durante la discusión fueron: Los fundamentos económicos del emisor, incluida su fortaleza económica, no han cambiado. La fortaleza/marco institucional del emisor ha disminuido. La solidez fiscal o financiera del emisor, incluido su perfil de deuda, no ha cambiado sustancialmente.

ale/jos

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